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Johnny Villouta
Especial Infraestructura Hospitalaria
Centro de Atención Ambulatoria de Concepción
Un ejemplo a seguir en materia de ingeniería constructiva

Inaugurado a fines de enero de 2010 por la propia ex Presidenta de la República Michelle Bachelet, y con un costo que bordeó los $24 mil millones, el Centro de Atención Ambulatoria (CAA) del Hospital Regional de Concepción “Dr. Guillermo Grant Benavente”, se convirtió de manera inesperada en un auténtico refugio para miles de pacientes luego del terremoto ocurrido en febrero pasado. ¿La razón? La estructura, diseñada bajo el concepto de “Hospital Seguro”, no sufrió ningún tipo de daños tras el sismo y cientos de personas debieron ser trasladas hasta este lugar desde otras dependencias del complejo hospitalario. Johnny Villouta, Arquitecto Director del Proyecto del CAA, nos entrega más detalles de esta exitosa obra de ingeniería y arquitectura local.

Aquel fatídico 27 de febrero, el edificio de la torre del Hospital Regional de Concepción, levantado en la década de 1980, y donde se ubican los servicios de urgencia, pabellones quirúrgicos, UTIS y UCIS, debió ser evacuado ante el colapso de una serie de elementos secundarios: paredes, redes de agua potable y alcantarillado, entre otros. Las unidades clínicas fueron trasladadas hasta el CAA, que prácticamente no presentó daños ante las exigencias del terremoto.

Villouta, especialista en arquitectura forense e ingeniero en prevención de riesgos, comenta sin embargo, que la primera parte construida de este hospital, un edificio monobloque erguido en la década de 1940 y que soportó sin problemas el terremoto de 1960 y el actual, constituye todo un ejemplo a nivel internacional en materia de ingeniería constructiva. "En cierta medida, ése fue el estándar que nosotros quisimos replicar en el CAA, obviamente aplicando tecnologías y normas actuales, y levantar así un edificio diseñado bajo el concepto de Hospital Seguro".

¿Y qué significa este concepto? "Es aquel establecimiento cuyos servicios permanecen accesibles y funcionando a su máxima capacidad instalada y en su misma infraestructura, inmediatamente después de un fenómeno destructivo de gran intensidad de origen natural", explica el profesional.

Al CAA se le aplicaron conceptos nuevos asociados a la ingeniería, ya que además del tradicional estudio de la mecánica de suelos que se realiza en todos los edificios, se llevó a cabo un análisis adicional de geosismicidad. "Para ello, utilizamos tecnología computacional de punta que nos permitió chequear cualquier tipo de deformaciones que pudiese tener el edificio, cotejando cada una de ellas y midiendo así la onda sísmica en el punto específico en que se construye", explica Villouta.

El grupo a cargo de la construcción de este centro, se basó en normas internacionales, norteamericanas y japonesas, para levantar la edificación bajo el concepto de Hospital Seguro y fue pionero en esta materia. "Cuando desarrollamos este proyecto, entre 2005 y 2006, sólo existía una persona en Chile capaz de realizar este tipo de estudios de geosismicidad", aclara el arquitecto.


Trabajo en equipo

Junto con la medición del terreno y la aplicación de normas internacionales, el grupo de profesionales a cargo de este proyecto solicitó expresamente que se aplicara el Protocolo de Kobe, convenio firmado por Chile en febrero del 2005, que establece que las construcciones de centros de salud construidas entre 2005 y 2015 debían ser "edificios seguros" que luego de un sismo, además de seguir operando a su máxima capacidad instalada, deben proteger a las personas y a la inversión realizada.

Para este efecto, Villouta explica que, "debíamos hacer un análisis de los eventos más severos que habíamos tenido en el país. Concluimos que había sido el terremoto de 1960, que fue de 9.5° en la escala de Richter, por lo tanto, ése fue el parámetro que utilizamos para construir el centro", detalla el especialista.

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A su vez, el arquitecto sostiene que un elemento clave para lograr el éxito de esta obra se basó en que todos los actores participantes entendieron que la gestión del proyecto abarcaba un proceso de mejoramiento continuo y un trabajo en equipo. "Se puede desarrollar una buena arquitectura, ingeniería y especialidades, pero si no la complementas con una inspección técnica rigurosa, comprometida y celosa en el control de plazos, costos, calidad y progreso de la obra, nuestros resultados habrían sido diferentes", enfatiza. "Incluso, las observaciones de los propios médicos que tomaron parte en el proyecto fueron recogidas en el diseño y no hubo problemas en ese sentido", agrega.

Para Villouta, la relación contractual entre el mandante y el contratista exige el respeto de principios básicos que la rigen, tales como: confianza, buena fe y voluntad para entender y aceptar la realidad de la contraparte.


Un desafío a futuro

El CAA del Hospital Regional, que atiende a cerca de 2 mil pacientes diarios, cuenta con una superficie construida de 18.000 m² y seis pisos, cinco de los cuales están dedicados a la parte de atención médica y uno a la administrativa.

El equipo a cargo de la obra materializó otras soluciones tecnológicas eficientes en materia de construcción, como por ejemplo, un centro de control centralizado, ubicado en el tercer piso, que apunta a lograr un mayor nivel de ahorro energético. "Instalamos, por ejemplo, sensores de movimiento en los baños y un sistema de programación automática en la calefacción y agua de los recintos críticos", enumera Villouta.

Incluso, desde el punto de vista de la ingeniería, implementaron una solución muy sencilla para los famosos cielos falsos, que en muchos lugares se vinieron literalmente abajo: "Más allá de simples alambres verticales, que es lo más común en este tipo de situaciones, nosotros aplicamos tensores diagonales que evitaron el movimiento ondulatorio".

De acuerdo a las palabras del arquitecto, hoy el CAA se ha posicionado en la comunidad regional como garantía de seguridad para los usuarios del hospital y, además, constituye todo un ejemplo en materia constructiva a nivel nacional. "Nos consideramos completamente pioneros en esta materia y orgullosos de haber desarrollado el proyecto con equipos locales de la región del Bío Bío", afirma.

Además, Villouta cree que en Chile debe generase un poco más de conciencia al respecto y plantea que este tipo de obras deben ser vistas como una inversión y no un gasto en materia de seguridad. "El desafío para el futuro es que no sólo los hospitales deban contener la Norma de Construcción de 9.5 para el diseño de ingeniería, sino también todas las reparticiones públicas, como gobernaciones, intendencias y otras", concluye.

Noviembre 2010
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