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ASCENSORES
Un mercado en constante evolución

Si bien no hay una cifra precisa, el parque nacional de ascensores se estima en unos 45.000, de los cuales posiblemente unos 35.000 se encontrarían en la Región Metropolitana. Las nuevas tecnologías que han incorporado estos equipos permiten que sean más eficientes y sustentables.

Gustavo Lagos, Presidente  de la Asociación Gremial de Transporte Vertical de Chile AGTV, explica que entre los avances tecnológicos producidos en el último tiempo destacan: la frecuencia variable en los ’90; los llamados anticipados y ascensores sin sala de máquinas a partir del año 2000; y los ascensores regenerativos, máquinas directas con imanes permanentes e inteligencia artificial, de 2010 en adelante.

Ahondando en este tema, Humberto Miranda, Presidente de CENTRAVE-AG., Certificadores Nacionales de Transporte Vertical, comenta que “el uso del variador de frecuencia, dispositivo que permite arranques y paradas suaves y controladas, además de un menor consumo energético, hoy es práctica común, lo que hace 10 o 15 años era más bien un lujo. En general, los ascensores de tecnología de punta consumen cerca de 30% menos que los equipos convencionales”. Por otra parte, destaca la incorporación del sistema regenerativo, que bajo ciertas condiciones puede transformar al ascensor en un generador de energía, pudiendo usarla en servicios comunes del edificio o “devolverla” a la red, con el consiguiente descuento en la cuenta de energía eléctrica. “De acuerdo al DS 37/2016 del MINVU, a partir de 2018 todos los ascensores que se instalen en edificios destinados a vivienda, de seis o más pisos, deberán contar con tecnología regenerativa”, indica el ingeniero mecánico.

El Certificador de Ascensores y Profesor del Departamento de Ingeniería Civil Mecánica de la Universidad Técnica Federico Santa María, agrega que otro adelanto experimentado en este ámbito es el uso de máquinas más compactas y simples. “Por ejemplo existe la tecnología ‘Gearles’, máquinas de tracción con motores síncronos de imanes permanentes que eliminan la necesidad de caja reductora, es decir, no requieren engranajes, con la consiguiente disminución en los costes de fabricación y mantenimiento y la eliminación de la necesidad de usar aceite lubricante, resultando más amigable con el medio ambiente”, sostiene.

Además, añade Humberto Miranda, hoy son necesarios equipos de mayor velocidad para atender la demanda en edificios cada vez más altos: “Si en los años ´90 el edificio ‘estándar’ tenía entre 10 y 15 pisos, hoy cuenta con 25 o 30, requiriéndose instalaciones con mayor capacidad de transporte. Si en el año 2000 la velocidad típica en edificios residenciales era del orden de 1,0 m/s hoy lo es de 1,6 o 2,5; los ascensores más rápidos del mundo alcanzan los 20 m/s y, en Chile 6,5 aproximadamente”.

El profesional explica también que la incorporación de sistemas que permiten un mejor control de las condiciones de tráfico, maximizan la capacidad de transporte de una instalación. “Así, por ejemplo, se pueden señalar los sistemas de llamada anticipada, donde el usuario indica el piso de destino antes de subir a la cabina, o los ascensores cuya operación (maniobra) se adecúa a las distintas características de la demanda de tráfico durante el día”, afirma.

En cuanto a la calidad del transporte vertical existente en Chile, Gustavo Lagos comenta que “esta dependerá del origen de los productos, de los servicios ofrecidos por las empresas representantes y de las exigencias que ponga el mercado. En mi opinión hay empresas buenas y malas”.


Montaje y operación

El ascensor es un medio de transporte seguro. La técnica alcanzó hace décadas el estándar de seguridad actual en equipos para el transporte vertical, por lo que esta no radica en el diseño, en la fabricación ni en la configuración de sus sistemas constituyentes. En ese sentido, Humberto Miranda explica que “las fases del ciclo de vida que resultan críticas, en lo que respecta a seguridad, son las etapas de montaje y de operación, directamente relacionada esta última con el mantenimiento periódico-preventivo. En ambas fases la calidad del personal técnico, supervisor e inspector que intervienen es crucial para dotar a un ascensor del estándar de seguridad con el que fue dise- ñado y fabricado. Con esto se pone énfasis en la necesidad del rubro de contar con técnicos especializados, con experiencia y poseedores de las competencias y conocimientos para realizar un trabajo que requiere precisión, dedicación y buenas prácticas técnicas”.

En lo que respecta al montaje de ascensores, agrega que es muy importante tener presente que un equipo mal instalado puede significar problemas permanentes que requieren ingentes inversiones para resolverlos, siendo ello posible muchas veces solo de manera parcial. “Es decidor que muchas de las asesorías que nos toca prestar a comunidades de copropietarios con problemas en sus ascensores sean en edificios de menos de cinco años.

Cobra por tanto relevancia algo que las empresas constructoras e inmobiliarias poco a poco descubren: la necesidad de contar con asesoría especializada para la Inspección técnica de Obras, a fin de ir validando técnicamente las partidas o hitos más importantes del proyecto en la medida que el equipo se instala y no una vez terminado el trabajo, cuando la resolución del problema resulta complicada y onerosa o derechamente impracticable”.

En cuanto a la mantención de ascensores, el Presidente de CENTRAVE-AG. señala que la experiencia de varios años realizando inspección normativa y auditorías de mantenimiento permite observar un déficit en cantidad y calidad técnica del personal encargado de esta tarea. Sostiene que existen buenos y muy buenos técnicos en el rubro, pero que estos son insuficientes para suplir la demanda actual en mantenimiento periódico, correctivo, más aún considerando que los nuevos requisitos normativos que deben cumplir las instalaciones implican la necesidad de realizar trabajos en la mayoría del parque de ascensores en el país. En este sentido, precisa que la principal recomendación para los contratantes de instalación y montaje de ascensores es transformarse en “cliente informado” en diversos aspectos relacionados con el montaje de ascensores; operación y mantenimiento; propietarios, administradores o encargados técnicos de cada edificio; legislación y normativa, entre otros.


Ley Nº 20.296

Esta ley, como ha señalado en distintos seminarios Verónica Latorre, Coordinadora Técnica de Edificación de la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT) de la Cámara Chilena de la Construcción, establece disposiciones para la instalación, mantención e inspección periódica de los ascensores y otras instalaciones similares. Vigente desde 2008 y dictada por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, apunta a mejorar la seguridad del funcionamiento de los ascensores, montacargas, rampas y escaleras mecánicas, en edificios públicos y privados. En concreto, establece la obligación de instalar, mantener y certificar estos equipos con entidades inscritas en el registro creado para estos efectos, disponible en www.minvu.cl o en www.registrostecnicos.cl.

Sobre este tema, Gustavo Lagos destaca que durante la Revolución Industrial el hombre construyó máquinas y no consideró la mantención periódica, la que hoy resulta fundamental para la seguridad de los pasajeros y técnicos. “Un buen plan de mantenimiento, permitirá mejorar el uso y funcionamiento del ascensor. La ley 20.296 dispone que la mantención de los ascensores se debe certificar cada un año en los edificios de oficina y cada dos en los de vivienda”, indica.

Complementando lo anterior, Humberto Miranda sostiene que la certificación de ascensores no es solo la obtención de un sello que el usuario verá al llegar a un edificio o al abordar una cabina, es también una herramienta y oportunidad para que los propietarios conozcan el real estado de aquella “caja negra” que representan los ascensores. “Lamentablemente esta actividad de fiscalización no está exenta de conflictos, ya que se ha verificado divergencias en los criterios, rigor y minuciosidad para realizar las inspecciones por parte de algunos entes certificadores; reticencia de algunas empresas mantenedoras e instaladoras a efectuar las pruebas a los sistemas de seguridad que la normativa vigente exige hacer, y lo que resulta más grave aún: desconocimiento de los especialistas del área (profesionales y técnicos instaladores y mantenedores) en materia de legislación y normativa vigente”, declara.

Agrega que la experiencia demuestra que prácticamente la totalidad de las instalaciones existentes requieren trabajos de normalización, los que en muchos casos resultan onerosos. En este sentido, indica que es muy importante tener en cuenta que no todos estos trabajos deben ser realizados de manera inmediata como condición necesaria para la certificación, ya que los urgentes son aquellos destinados a resolver los defectos “graves”, ya que los “leves” tienen como plazo de corrección hasta la próxima certificación (uno o dos años, según se trate de ascensores de uso público o habitacional, respectivamente). “Esto es importante, ya que nos ha tocado ver presupuestos de empresas mantenedoras que indican la necesidad inmediata de efectuar la totalidad de los trabajos de corrección u otros que no es necesario realizar, como la incorporación del sensor sísmico, recomendable solo en algunas instalaciones, no en todas, y exigido solo para ascensores en edificios con permiso de edificación a partir de marzo de 2016”, concluye.

Septiembre 2018
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