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¿Por qué diseñar y construir de manera sustentable?
Por Javier del Río, Asesor en ahorro de energía y Académico de la Escuela de Arquitectura de la Universidad San Sebastián.
Toda la gente sabe cómo ahorrar dinero, pero no necesariamente cómo hacerlo desde la arquitectura o la construcción. La arquitectura o construcción sustentable permite ahorrar problemas para el futuro -desde dinero y mantenciones- y evitar seguir contaminando el medioambiente.

Al hablar de los avances producidos en el último tiempo en este ámbito, el tema no es tan simple, porque los “logros” son a veces más complejos de lo que se requería en la realidad. Mucha gente hace arquitectura sustentable muy complicada, llena de cosas, tubos, fachadas ventiladas o cubiertas verdes carísimas, y creen que ahorran, pero no es tan así.


Sustentabilidad "amigable"

El problema es que se invierte demasiado para ahorrar muy poco, y el ahorro y eficiencia energética se pueden producir de manera muy sencilla. En revistas se pueden ver proyectos muy complicados y la verdad es que el tema es mucho más sencillo de lo que parece. De hecho, la gente antigua en la arquitectura tradicional o en la construcción vernácula, hacía cosas muy simples: un palafito en Chiloé, una casa de adobe en la zona central o en Parinacota, con piel y totora; y dichos proyectos se comportaban excelentemente bien con la energía y el clima, no contaminaban, estaban hechos con materiales locales y muy simples. Ese es el punto: sencillez y sentido común.

Pero, más allá de los hitos constructivos, hay también hitos a nivel de normas en esta materia. Está la normativa térmica, por ejemplo, que nos indica el espesor de los aislantes en los techos, muros, piso; los tipos de ventanas, el envolvente. Esto fue a comienzos de la década de 2.000 para Chile, lo que significó un beneficio desde el punto de vista de la arquitectura sustentable y para la gente.


Oferta en Chile

La oferta de productos, materiales y tecnologías orientadas a la construcción sustentable es amplia y heterogénea, pero, en ocasiones, el tema se ha prestado para negocio, vendiéndose soluciones como sustentables, sin serlo realmente. Por ello, es importante verificar que los productos sustentables tengan un sello que los valide como tal.

En estos casos, las certificaciones son importantes porque hay alguien que regula y decide si un producto que se vende como sustentable lo es efectivamente o no, además de establecer qué tan ecológico es.

En temas de construcción, las personas no saben cuál es el mejor aislante, cuál es la mejor ventana, por mencionar algunas situaciones. Entonces, es necesario certificar, tema en el que, a mi juicio, falta educación.

Todos los países del mundo tienen una certificación. En Chile, es la reglamentación térmica o la certificación sustentable. Pero toda certificación tiene una especie de “trampa” o ajuste: es ahí donde uno ve edificios donde las ventanas, por ejemplo, no se abren. Hay algunas cosas que son muy buenas, y otras malas, lo que da, finalmente, un buen puntaje final y entonces se certifica igual.

De todas formas, esta certificación ayuda bastante. Muchas son voluntarias y hay que pagar para obtenerlas. Particularmente, me gusta más la reglamentación térmica porque está en la Ordenanza General de Construcción de Chile y es obligación que la Municipalidad la pida.

Además, la certificación se debe actualizar cada cierto tiempo, mientras que la reglamentación rige una vez, desde el inicio y para siempre.

En cuanto a desafíos pendientes en materia de construcción sustentable, destacaría la enseñanza de los futuros arquitectos. La arquitectura es muy formalista, entonces el tema está en la base. Es necesario que los arquitectos se formen en arquitectura sustentable.


Reglamentación térmica de la vivienda

En 1992, una vez alcanzadas las metas cuantitativas en el área de la construcción de viviendas en el país, en el Ministerio de Vivienda y Urbanismo surgió la preocupación por los aspectos cualitativos de la edificación de viviendas, destacando dentro de estos los aspectos térmicos.

En este contexto, en la División Técnica de Estudio y Fomento Habitacional, particularmente desde la Unidad de Tecnologías de la Construcción, nació el proyecto de Reglamentación Térmica, que buscaba asegurar condiciones mínimas de confort térmico, para lo cual se planificaron, en principio, tres etapas.

Es así como la aislación de las viviendas en Chile, se encuentra regida por la reglamentación térmica, establecida en la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones, en su artículo 4.1.10, basada en cálculos de la norma NCh853: “Acondicionamiento térmico - Envolvente térmica de edificios - Cálculo de resistencias y transmitancias térmicas” y en una zonificación del país en zonas térmicas según grados-día, especificados en el manual de aislamiento térmico del MINVU. La primera de la reglamentación establece condiciones mínimas de aislación de techos, y la segunda etapa estipula transmitancias máximas para paredes, vanos y pisos.

Cabe señalar que en virtud de esta normativa, Chile quedó dividido en siete zonas térmicas, que corresponden a zonas geográficas de diferentes condiciones climáticas, que requieren distintos niveles de aislación.

Abril 2018
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