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Sonia Tschorne, Ministra de Vivienda y Urbanismo
“Mi labor es actuar con seriedad, señalando la necesidad real de demanda habitacional del país”

Frente a las críticas recibidas de diferentes estamentos políticos y técnicos en el último tiempo, la biministra defiende firmemente las políticas gubernamentales en materia habitacional. Para ello entrega cifras y datos exclusivos, afirmando además que resulta primordial desarrollar un programa estratégico a largo plazo en el cual deben participar ineludiblemente todos los actores presentes en este ámbito.

¿Por qué se ha generado polémica por diferencias de cifras respecto al déficit habitacional?
Debo aclarar que más que identificar el déficit, nuestro objetivo se orienta a dimensionar los requerimientos habitacionales que tiene el ministerio. Este último se enfoca al segmento que, contando con el dinero necesario, requiere del apoyo del Estado para obtener una vivienda, mientras que el déficit contempla sólo la oferta, asunto que a mi juicio corresponde analizar a la CChC y a las inmobiliarias. Aquí no se incluye a las personas que están imposibilitadas económicamente de adquirir una propiedad. Por tal motivo, utilizamos una metodología desarrollada por el Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (Celade) que permitió identificar carencias y el tipo de subsidios que debía otorgar el Minvu. En términos concretos, sin este método el déficit habita-cional podría ser menor, porque no se consideran viviendas en mal estado. Mi labor es actuar con la realidad y ser seria, señalando las verdaderas necesidades de demanda del país, aunque estas cifras sean aparentemente mayores. Si entrego datos inexistentes a la CChC, vamos a elaborar una estrategia equivocada y lo que nos interesa es resolver la problemática de familias sin vivienda propia.

En términos concretos, ¿de qué cifras estamos hablando?
Luego de validar la metodología y acordar con la CChC qué era lo que requería el país, buscamos dimensionar cómo debíamos abordar la situación con los recursos que poseía el Minvu. Si seguimos construyendo 117 mil viviendas al año, nunca vamos a solucionar el tema del déficit, siempre vamos a tener más solicitudes. Lo que hay que hacer es construir 150 mil casas anuales, para que en un plazo de siete años, por ejemplo, podamos satisfacer la demanda, pero a la vez generar una visión de desarrollo estratégico de las empresas y sus productos en el tiempo. Pese a que el gobierno ha cumplido con sus metas -al término del 2005 se entregarán 600 mil soluciones habitacionales, adelantando en un año el objetivo trazado- las nuevas familias que se constituyen año a año también crecen. Según el estudio "El déficit habitacional en Chile", elaborado por el ministerio, existen 155.631 viviendas irrecuperables, 241.979 hogares allegados y 145.932 núcleos secundarios afectados por hacinamiento, lo que da un total de 543.542 necesidades de construcción de nuevas viviendas.

¿Cómo responde a las críticas del Colegio de Arquitectos en cuanto a la calidad de las viviendas sociales?
Frente a los que critican, es importante definir términos como calidad y dignidad, ya que muchas de las personas que han recibido estas viviendas, antes vivían de allegados o en campamentos sin agua potable ni electricidad. Muchos se olvidan de que si bien son casas chicas, ante una mediagua son tremendamente dignas. Además, ellos han hecho el esfuerzo de pagarlas por sus propios medios y eso hay que respetarlo. En el año 90 existían más de un millón de personas sin hogar, al comienzo de una década de despegue económico, razón por la cual hubo que multiplicar la cantidad de soluciones habitacionales. El problema fue que se construyó con un estándar que estaba determinado desde el gobierno militar, el cual no era adecuado para los propietarios que no tenían recursos para hacerle mantención. En 1997, se cambiaron más de 60 estándares de calidad, entregando a partir de ese momento aceras, equipamiento comunitario, espacios públicos, áreas verdes, entre otros, que no se incluían hasta ese momento.


Dentro de ese aspecto, ¿cuántas personas arreglan o amplían con posterioridad sus viviendas?
Ese es un punto muy interesante y a la vez relevante, porque demuestra que son las propias personas quienes luego de adquirir la vivienda hacen el esfuerzo de mejorar su infraestructura. Dentro de esa materia puedo señalar que nuestra entidad realizó el año 2003 un estudio junto a la Dirección de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de la Universidad Católica (Dictuc), el cual concluye que el 37,8% de las viviendas tipo AB (casas) han sido ampliadas luego de ser adquiridas. A su vez, casi el 90% de las viviendas AB y C (departamentos) han sido transformadas, siendo la pintura (66,3%) y la reja exterior (51%) el cambio más relevante hecho en las casas, mientras que la pintura (80,2%) y la colocación de protecciones (41,7%) son las modificaciones más relevantes en los departamentos.

¿Cómo aborda el ministerio la reforma urbana que impulsa el colegio de arquitectos?
El tema de la ciudad y el territorio dejó de ser hace bastante tiempo un asunto sólo de arquitectos, aunque a mis colegas no les parezca. La forma de mirar estos desafíos hoy es de una manera integral e integrada, lo que obliga a que la mesa de discusión incluya otros actores, como empresarios, ingenieros, académicos y organizaciones sociales. El tema es muy potente, y requiere de una mayor interlocución. El territorio define lo que se puede hacer en una ciudad, por lo cual tenemos que abrirnos a múltiples solicitudes. Hoy importa tanto la forma como la calidad de una ciudad, y eso es lo que la hace competitiva. Eso sí, este ministerio entregará a los arquitectos un lugar preponderante en la mesa de trabajo, buscando un acuerdo marco en materia de desarrollo estratégico de las ciudades.

¿Existe alguna meta que se haya trazado en forma particular dentro de su gestión?
spero contar a fines de este año con la información adecuada para que la toma de decisiones del próximo gobierno permita elaborar un programa habitacional a mediano y largo plazo. Asimismo, me preocupa el asunto del crecimiento inorgánico de las ciudades, ya que creo que sin frenar el desarrollo en extensión, debemos crecer hacia adentro. Resulta vital definir instrumentos legales y normativos de consenso nacional, como por ejemplo, respecto a la utilización de sitios eriazos y terrenos subutilizados. Otro tema importante es cómo otorgamos mayores niveles de equidad urbana, ya que existen comunas sobrepo-bladas con vivienda social que incluyen equipamiento, calidad de servicio y educación. Junto con ello, se debe analizar la manera de otorgar similar calidad de vida para áreas rurales y urbanas. Otro tema pendiente es resolver si se va a entregar apoyo y subsidio a diversos sectores de clase media que se han empobrecido con el paso del tiempo.

Marzo 2005
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