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Ricardo Tapia Zarricueta, Arquitecto, Académico y ex Director del Instituto de la Vivienda
“El Estado no ha asumido su rol regulador en el sistema de vivienda social”

El Instituto de la Vivienda es una unidad académica de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, cuyo objetivo es “contribuir al desarrollo de la vivienda mediante la organización, coordinación, apoyo, promoción y realización de actividades de investigación, creación, extensión y enseñanza”. Creado en 1984, ha sido testigo y protagonista clave del desarrollo de la vivienda social en Chile, asesora en muchas ocasiones y analiza el devenir de las políticas de Gobierno para uno de los temas más sensibles y polémicos en la historia de las demandas sociales. Para hablar acerca de la evaluación que desde este organismo se hace de la vivienda social en Chile y su desarrollo, entrevistamos a Ricardo Tapia, miembro del Instituto de la Vivienda, con un amplio conocimiento en la materia.

¿Cómo evalúa la actual situación de la vivienda social en Chile?
Hay estudios y cifras que señalan que ha habido un éxito indiscutible desde el punto de vista cuantitativo en los últimos años, en el sentido de que hoy día hay más oferta habita-cional y un mayor abanico de tipos de ellas, especialmente destinada a los segmentos más pobres de la población. Esto, considerando que a principios de los años ‘90 el déficit habitacional en Chile era de alrededor de 1.200.000 viviendas y que en el 2005 había disminuido a 550.000 viviendas, a un ritmo de construcción durante la última década de más de 100.000 viviendas anuales. Ahora, la gran deuda del Estado tiene que ver con el tipo de vivienda que se está construyendo y con la calidad de ésta.

¿Qué definen ustedes por calidad?
Equivocadamente, se ha masificado la idea que calidad es igual a calidad constructiva - que es uno de sus com-ponentes-, pero para nosotros la calidad se basa tanto en aspectos objetivos, que tienen que ver con que una vivienda se trice o se llueva; co-mo también en factores subjetivos, como el nivel de satisfacción que las personas sienten en relación a su vi-vienda su entorno y su barrio, y donde aparecen aspectos como el tamaño de las viviendas, el lugar donde están emplazadas, el acceso a locomoción, los niveles de seguridad, las áreas verdes, el aislamiento, etc. La calidad, entonces, involucra una serie de variables heterogéneas que tienen que ver con aspectos socioculturales, territoriales y económico-políticos del contexto, y el problema de las polí-ticas públicas es que sólo han enfati-zado aspectos constructivos y de diseño, cuando la calidad es mucho más que eso.

¿Cómo evalúa el accionar del Estado en el aseguramiento de la calidad de las viviendas sociales?
El sistema de provisión habitacional chileno ha destacado mucho en los aspectos financieros de acceso a la vivienda, pero ha descuidado los as-pectos relacionados con la calidad, en los términos ya precisados, inclu-so hay especialistas que señalan que no ha habido política de vivienda durante los últimos 30 años, sino que una buena política financiera. Lo que ocurre hoy es que el Estado se retiró del rol de asegurador de la calidad en aspectos como el diseño, los materiales y el suelo, y dejó todo en manos del sector privado. A nuestro juicio, el Estado ha sido insuficien-temente regulador y no ha asumido el rol conveniente y garante de la equidad social que le cabe dentro del sistema de provisión de la vi-vienda social. En el caso del suelo, por ejemplo, se aplicó una política de desregulación, desde hace más de 20 años, donde el sector privado puede construir donde quiera y el Estado no interfiere en eso, con lo que se ha intensificado la segregación de los sectores pobres hacia la periferia, con todos los problemas que eso conlleva.

¿Cómo han avanzado históricamente las políticas de Estado en torno a la vivienda social?
El encargado de construir ha sido siempre el sector privado, pero la diferencia es que hasta el año 1973 el diseño de las viviendas, los modelos habitacio-nales, la cantidad de metros cuadrados y los estándares en general, eran definidos por el Estado. Desde 1976 esa política cambió y el sistema de producción habitacional fue quedando cada vez más en manos del sector privado, incluso en aspectos como diseño y estándares. En ese año tam-bién cambian las políticas de financia-miento y se crea el "subsidio habita-cional", a través del cual las familias que no tenían capacidad para adquirir directamente una vivienda recibían un subsidio del Estado, sumado a una exigencia de ahorro previo y un pequeño crédito hipotecario. Este mo-delo, mejorado, es el que sigue fun-cionando hasta ahora, el cual se ha tratado de perfeccionar durante los últimos años y ha experimentado avances importantes, pero insuficientes.

¿Qué avances destacaría?
Un hecho destacable es lo que ocurre en el año 2001, cuando se cambia la tipología de "Vivienda Básica" (que se creó el año 1984 y que histórica-mente es la que ha presentado mayo-res problemas de calidad y la que más se ha construido) por la de "Vivienda Nueva Básica" (hoy, Título 1), pasando de 400 UF a 600 UF de costo, como mínimo. Junto con esto, se crea el nuevo programa de vivienda progresiva para las familias de más bajos ingresos, que tiene la ventaja de no amarrar a sus propietarios a un crédito hipotecario. Se trata de la llamada "Vivienda Social Dinámica Sin Deuda" de 25 a 30 m² mínimos, proyectables a 50 m² y el Fondo Solidario de Vivienda. Ese es, sin duda, un avance, pero falta mucho más. Destacable ha sido también el Programa Chile Barrio de atención a los campamentos o asentamientos precarios, del cual participamos en la elaboración de su diagnóstico.

Nosotros consideramos que Chile está en condiciones de dar un salto cualitativo en su oferta de viviendas sociales y en la búsqueda de mejores condiciones de habitabilidad para los chilenos y un atisbo de eso, es el trabajo que está realizando una comisión que, a través del Instituto de la Construcción, encargó el Ministerio de la Vivienda, en la cual están participando distintos sectores, tanto públicos y privados, entre ellos el Instituto de la Vivienda, y que antes de Agosto debería entregar conclusiones que ayudarían a proponer mejoras necesarias del sistema.

En el día martes 18 de Julio la Ministra de Vivienda anunció importantes novedades sobre el tema, que influirán en una mejor calidad habitacional. Ahora entonces, aparece el desafío de cómo llevar a la práctica esos anun-cios, considerando el presupuesto com-prometido en ello, junto a una gestión que exige esfuerzos de trabajo inter-sectorial y constante evaluación de resultados.

Agosto 2006
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