 |
|
| Francisco Urzúa, gerente general de Gama Mobility. |
Por Francisco Urzúa, gerente general de Gama Mobility.
En los últimos años, la logística ha dejado de ser una función operativa para convertirse en un factor estratégico del negocio. Hoy no solo impacta en la eficiencia, sino también en la continuidad operativa y en la experiencia del cliente.
El crecimiento del comercio electrónico ha acelerado este cambio. Con ventas que ya superan los US$ 10.000 millones en Chile, la demanda por distribución sigue en aumento, especialmente en eventos como los Cyber, donde los envíos pueden crecer por sobre el 30% en pocos días, tensionando la capacidad de respuesta de las empresas.
Este escenario también se refleja en decisiones de inversión. Recientemente, Mercado Libre anunció un plan por más de US$ 750 millones en Chile para fortalecer su red logística y mejorar tiempos de entrega, confirmando que la logística se ha transformado en un eje clave de competitividad.
Pero el desafío no es solo de volumen o infraestructura. Las empresas enfrentan mayores costos operativos, una geografía exigente y consumidores cada vez más demandantes. Esto obliga a replantear cómo se gestiona la movilidad, incorporando modelos más flexibles, eficientes y adaptables a distintos escenarios.
En este contexto, la logística deja de ser soporte y pasa a ser un habilitador del negocio. La capacidad de responder con eficiencia, asegurar continuidad y optimizar recursos se vuelve determinante para competir.
Chile enfrenta un escenario donde la demanda seguirá creciendo y donde las exigencias no retrocederán. La pregunta ya no es si las empresas deben transformar su logística, sino qué tan rápido son capaces de hacerlo.
|