Mediante una Medida Provisional, Brasil estableció una regulación clave para el transporte de carga terrestre, con controles más estrictos que garanticen el cumplimiento de las tarifas mínimas de flete.
La normativa indica que las empresas que no respeten los valores mínimos sufrirán suspensiones temporales de hasta treinta días, y en casos de reincidencia podrían quedar marginados del sistema por dos años.
Además, ahora la responsabilidad es compartida entre transportistas y contratantes. Las empresas que paguen menos de lo acordado recibirán multas que pueden bordear los US$ 190.000.
Asimismo, la Agencia Nacional de Transporte Terrestre implementará un monitoreo electrónico obligatorio. Cada envío deberá registrarse con un código de identificación único para que el Estado supervise los valores pagados en tiempo real y con absoluta transparencia.
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