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Maersk anticipa que la logística en América Latina enfrentará durante 2026 un escenario de volatilidad persistente, influido por factores geopolíticos, regulatorios y operativos que seguirán tensionando la planificación de las cadenas de suministro. Así lo señala su más reciente Market Update para la región, que advierte que la inestabilidad dejó de ser un fenómeno puntual y pasó a convertirse en una característica estructural del comercio global.
El informe destaca que este contexto se traduce en cambios de rutas, mayores tiempos de tránsito y fluctuaciones en los costos logísticos. Eventos internacionales, como conflictos geopolíticos o modificaciones normativas, pueden impactar rápidamente a América Latina, donde la alta dependencia del comercio exterior y las brechas de infraestructura amplifican sus efectos a nivel local.
Maersk también identifica una reconfiguración de las cadenas de suministro, impulsada por estrategias de nearshoring y regionalización. Centroamérica registra un aumento de inversiones manufactureras orientadas al mercado estadounidense, mientras países como Brasil y Chile avanzan en la diversificación de sus exportaciones. En paralelo, el crecimiento del comercio electrónico está modificando las redes logísticas y los procesos aduaneros en la región.
En el plano operativo, el reporte describe desafíos asociados a largas distancias terrestres, limitaciones portuarias y distintos niveles de digitalización. Frente a este escenario, las empresas están mostrando un mayor interés por modelos de logística integrada que permitan reducir la fragmentación de servicios y mejorar la visibilidad de extremo a extremo, priorizando la rapidez y calidad de la toma de decisiones.
La resiliencia se consolida como un factor clave para 2026. Según Maersk, las compañías están reforzando rutas alternativas, diversificando puntos de entrada y ajustando sus estrategias de inventario, apoyadas en herramientas digitales que facilitan la anticipación y gestión de disrupciones. En un contexto donde la confiabilidad pesa más que la capacidad disponible, la logística se posiciona como una función estratégica para operar con mayor solidez en un entorno regional cada vez más incierto.
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