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Tras un 2025 marcado por tensiones geopolíticas y ajustes en las rutas comerciales, la industria marítima global se prepara para un 2026 de crecimiento acotado y mayor presión operativa. Así lo señala un análisis sectorial difundido por Seatrade Maritime junto a especialistas de Maritime Strategies International, que anticipa un escenario de equilibrio frágil entre oferta y demanda.
La economía mundial mostró mayor resiliencia de lo previsto, con un crecimiento cercano al 2,7% en 2025 y una proyección levemente menor para 2026. Sin embargo, el transporte marítimo de carga creció menos que la flota, lo que mantiene latentes los riesgos de sobreoferta, especialmente si se normalizan rutas como el Mar Rojo y el Canal de Suez.
En el segmento de contenedores, las tarifas bajaron cerca de un 20% interanual, aunque se mantuvieron por sobre niveles históricos, en un contexto de alta volatilidad y cambios en los flujos comerciales. Los mercados de graneles y tanqueros mostraron mayor resiliencia, apoyados por desvíos logísticos, mayores distancias de navegación y factores geopolíticos, aunque con riesgos hacia adelante por la entrada de nueva capacidad.
En construcción naval, tras cinco años de fuerte contratación, se proyecta una caída cercana al 40% en las nuevas órdenes durante 2026, en un escenario marcado por precios elevados y persistente incertidumbre regulatoria. En conjunto, el sector ingresa al nuevo año con bases relativamente sólidas, pero condicionado por factores externos que seguirán definiendo su desempeño en el corto y mediano plazo.
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