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POLÍTICA NACIONAL DE SALUD Y SEGURIDAD EN EL TRABAJO
Un “cambio de switch”
Por Renée Soledad Guzmán, Socia Directora de Equilibria Capacitación. www.equilibria.cl
Nuestras empresas, sus ejecutivos y trabajadores, requieren de un “cambio de switch”; necesitan del conocimiento, instrucción e implementación de una lógica distinta para trabajar. ¿Podrá el jefe entender y asumir que sus colaboradores requieren uno, dos o quizás más días “fuera de las pistas” para aprender técnicas y destrezas para cuidar mejor la Seguridad y Salud en el Trabajo?
Renée Soledad Guzmán.

Chile está próximo a dar un gran salto, hacia la creación de una política de Estado tendiente a impulsar y promover una cultura organizacional que incorpore la Prevención y la Seguridad en el Trabajo, factor clave para la competitividad de las empresas, la reducción de la accidentabilidad y, por supuesto, la calidad de vida laboral. ¿No es lógico que todos trabajemos en forma segura? ¿No deberíamos esperar que, si un empleado hace un aporte importante a la productividad y éxito del negocio, tenga al menos la declaración “comunicacional” que es voluntad de la empresa cuidar a su gente? Cumplir con la Ley y, por tanto, estar afiliado a una mutual es, a estas alturas, el “desde”.

A excepción de industrias como la minera –donde la Seguridad está incorporada como una variable crítica del negocio- y la marítimo/portuaria, la verdad es que no hay en nuestro país una cultura preventiva de la Seguridad y la Salud en el Trabajo. Según cifras de la ACHS, más de 700.000 trabajadores son capacitados anualmente en estos ítems, cifra nada despreciable si consideramos que somos un país de poco más de 15 millones de habitantes; sin embargo, esta estadística no da cuenta de una cultura de seguridad en nuestro país.

Nuestras empresas, sus ejecutivos y trabajadores, requieren de un “cambio de switch”; necesitan del conocimiento, instrucción e implementación de una lógica distinta para trabajar. ¿Podrá el jefe o el supervisor entender y asumir que sus colaboradores requieren uno, dos o quizás más días “fuera de las pistas” para aprender técnicas y destrezas para estar más seguros y cuidar la Salud en el Trabajo? ¿Seremos capaces los trabajadores de integrar conductas y acciones seguras en lo cotidiano, entendiendo que es por nuestro propio bien, aunque eso requiera más tiempo o mayor carga laboral?

Sin duda, un desafío del Chile OCDE que, para estar en ese exclusivo club, también debe actuar con las reglas del primer mundo. Un paso de conciencia en estos tiempos, una política que por fin pone a las personas primero que a la producción, que genera reflexión en torno a la prevención, las tasas de accidentabilidad, el riesgo y el autocuidado.

Esta es una muy buena noticia para nuestro país. De este modo, las nuevas generaciones ya no verán a un señor limpiando vidrios parado en un arrimo y colgando de unas cuerdas, sino que tendrán la certeza que para estar en esa posición, hubo una lógica de prevención y seguramente el accionar de ciertos pasos antes de trepar tal Spiderman por los edificios…


Avanzando hacia una cultura de la prevención

Chile ratificó el Convenio 187 de la OIT, el que entró en vigencia en abril de 2012. Con ello, asumimos el compromiso de realizar un proceso de construcción y desarrollo de una verdadera cultura de la prevención de los accidentes laborales y las enfermedades profesionales. Dar cumplimiento a este Convenio significa que como país debemos contar con Política Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo que incluya una planificación estratégica con objetivos, metas, indicadores, entre otros. Sin duda, se trata de un largo camino que, luego de cuatro años, ya se encuentra en manos de la Presidenta para su aprobación. Este fue un proceso participativo que involucró a distintos actores nacionales y regionales, aunó diferentes criterios, realizó encuentros y talleres a lo largo del país, en los que tanto organismos empresariales como sindicales tuvieron un rol activo, entre los que se puede mencionar la CUT, CTC, OIT y OISS, Subsecretaría de Seguridad Social, Ministerio de Salud, entre otros.

Chile avanzará hacia una cultura que previene, controla y reduce los riesgos laborales. Al igual que Brasil, México o Argentina, tendremos una implementación tripartita: Estado, empleado y empleador. Este es un tema que atañe a todos los actores de la sociedad, porque se trata de un cambio de lógica laboral. Desde que uno levanta hasta que se acuesta, de cómo se relaciona al interior de las organizaciones y cómo internaliza que el trabajar seguro es un derecho y depende de uno gestionarlo y cuidarlo.

La capacitación, promoción, fomento y desarrollo de aptitudes, habilidades o conocimientos de los trabajadores hará la diferencia entre organizaciones que supieron implementar una verdadera Política de Seguridad y Salud, versus las que simplemente aplicaron el “desde” para ser percibidas como “políticamente correctas”.

En ese escenario, la Seguridad Laboral y la Capacitación serán grande aliados para formar cultura y potenciar competencias. Ahí, las OTEC, SENCE, los especialistas en gestión de RR.HH., entre otros, tendremos la responsabilidad de contribuir a desarrollar esas competencias. Tal vez ya no serán cursos de ocho horas, sino programas de largo aliento que vinculen a los aprendizajes los objetivos del negocio y que capaciten para integrar la lógica del autocuidado y prevención.

Esperemos que la Presidenta apruebe la Política para que esto empiece a avanzar en formación del Programa Nacional, involucrando a otros actores sociales, designado una estructura, reglamentos, responsabilidades, establecimiento de metas y asignando recursos. Esperemos que se avance rápido y que pronto esto sea natural en las organizaciones y sus trabajadores. Para ir adaptándose a la nueva realidad que se aproxima, será necesario ir adelantando camino y prepararse con tiempo.

Como OTEC, estamos contentos con esta Política porque se asemeja a nuestro sello de gestión. Nuestras capacitaciones se vinculan a los objetivos del negocio y a la comunicación. Estas dos variables serán esenciales para el logro de ese cambio cultural. Ojalá pronto no nos sorprendan algunas prácticas incorporadas en la minería hace más de una década, como realizar pausas laborales, chequear pasos vitales antes de una acción, mantener sistemas internos de control e identificación de conductas riesgosas entre los mismos trabajadores, potenciar este tema en los comités paritarios, contar con registro de accidentabilidad y de enfermedades profesionales entre otras iniciativas. Lo importante es no realizar estos ajustes a puertas cerradas, o vía castigo.

Si las empresas no abren espacios a la reflexión y participación, de manera de incorporar la realidad de cada organización, esta iniciativa fracasará. Para esa transformación cultural, tenemos la convicción que la capacitación sí puede ser un gran aliado. ¿No será mejor para las empresas ir adelantándose?

Agosto 2016
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Comentarios acerca de este artículo
Alfonso busquets Asesor Industrial (01/09/2016)

Por fin, aunque más vale tarde que nunca,es increible que aún no se haya entendido la importancia o no hemos sido capaces los profesionales y las Mutualidades de convencer a las gerencias?

Rodrigo Benavides CESO (24/08/2016)

Para lograr ese ideal lo primero es reconocer los siniestros laborales, cosa que la SUSESO no hace derivándolos como lesiones de origen común.

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