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CONSUMO DE DROGAS Y ALCOHOL EN LA EMPRESA CHILENA:
Prevenir y gestionar la problemática
Por Carolina Aguirre B., Socióloga, Jefe Area Prevención, Corporación La Esperanza.
Chile dejó de ser una ruta de paso para el tráfico y nos convertimos en un país consumidor. El consumo de drogas y alcohol se constituye como un problema transversal a las distintas esferas de la sociedad, por lo que el ámbito laboral no está ajeno a este fenómeno.
Carolina Aguirre B.

En Chile, un 6,9% de los trabajadores ha consumido drogas ilícitas y un 29,8% serían bebedores problema. En otros países, como EE.UU., está ampliamente documentado que aquellas personas que presentan consumo de sustancias psicoactivas pueden eventualmente exhibir algunas conductas que impacten de manera negativa los indicadores organizacionales, como accidentabilidad, productividad, clima y ausentismo, entre otros.

En este escenario, hace 20 años se cifró que el abuso de drogas en el lugar de trabajo representaba un costo anual de 60 a 100 mil millones de dólares. Por esta razón, más que un desafío, es una obligación mirar a las organizaciones desde un enfoque sistémico. Por ende, para que el sistema sobreviva, toda empresa tiene una obligación ética hacia cada uno de los grupos que la constituyen, y abordar la prevención sería estratégico.

Asimismo, el factor diferenciador de las empresas son hoy las personas, por lo que pasa a ser una variable crítica a desarrollar. Un 57,4% de la población forma parte de la fuerza de trabajo ocupada en nuestro país, teniendo de este modo una población potencial de 10 millones de personas donde implementar estrategias de prevención. No obstante, ¿sabemos qué se entiende por prevención y cómo se gestiona de manera efectiva en el ámbito laboral?


Foco en la prevención

Los modelos exitosos de prevención se han ido transformado de una mirada más informativa hacia una perspectiva multi-causal, la cual considera a los individuos en su interrelación con el entorno. En este sentido, la clave estaría en generar un modelo de intervención, que permita habilitar a las organizaciones como espacios preventivos proactivos, que establezcan marcos y condiciones, y que en el largo plazo, se articulen generando una cultura organizacional preventiva. En este proceso, no se debe olvidar que las organizaciones están compuestas por personas, las que deben estar insertas en programas formativos que trabajen la percepción de riesgo asociada al uso de sustancias y factores protectores del consumo, como herramientas de autocuidado y habilidades parentales.

A continuación, algunos aspectos relevantes a considerar para diferenciar un programa de prevención basado en la evidencia:

Los programas preventivos deben ser focalizados de manera acorde a las características de cada organización (“un guante a la medida”). Una intervención preventiva efectiva, debe responder a las necesidades particulares de los destinatarios.

La prevención debe ir dirigida a la totalidad de los trabajadores, independientemente de si son consumidores o no, y a su núcleo familiar.

La experiencia muestra mejores resultados en Programas de Prevención Integrales, que incorporan prevención, rehabilitación y lineamientos normativos.

En un Programa Preventivo efectivo, es factible medir su impacto a través del monitoreo de indicadores organizacionales (de gestión) y técnicos (preventivos).

Las acciones que se realicen bajo el alero de un Programa Preventivo deben ser transversales, insertándose en la planificación de las distintas áreas corporativas, como, por ejemplo, formación, comunicaciones internas, prevención de riesgos, responsabilidad social, salud ocupacional, entre otras.

Un programa debe habilitar a la organización como entidad proactiva en materia de prevención, factible de autogestionarse en el tiempo, propiciando así el desarrollo de una cultura organizacional preventiva.

De igual manera, debe buscar aumentar la percepción de riesgo y promover factores protectores asociados al consumo de sustancias, a través de estrategias comunicacionales y formativas, de manera secuenciada y continua.

Las compañías exitosas tienen grandes valores, en el entendido de que la cultura determina cómo las personas se comportan en un negocio. El consumo de sustancias se puede analizar desde distintos puntos de vista (social, científico, mediático o educativo), pero “uno nunca termina de aprender”. Por esto, los invito a no perder el foco respecto al rol que sí tienen las empresas en la formación de las personas.

Noviembre 2014
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