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HIPOACUSIA LABORAL
Una enfermedad que va en aumento
Por Luis Ortega Muñoz, Fonoaudiólogo Responsable de Calidad, Formación y Audiología en GAES Chile.
Diversas industrias son proclives a presentar trabajadores con lesiones auditivas, las que en muchos casos pueden ser irreversibles.
Luis Ortega Muñoz.

Según datos de 2006 de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), la exposición a ruido representa el 80% de las incapacidades permanentes por enfermedades profesionales. La misma ACHS informaba para el año 2001 que la tasa de incapacidad por hipoacusia llegaba a 16 de cada 100 trabajadores. El problema se deriva de la exposición al ruido industrial que produce daño irreversible en trabajadores expuestos a ruidos sobre 85 decibeles, en una jornada diaria de ocho horas y sin una protección auditiva adecuada. El perfil de los pacientes que llegan a tener problemas de audición por ruido son principalmente hombres, de entre 50 y 65 años, que trabajan cerca de sierras, pulidoras, lijadoras, motosierras, motores, turbinas y aserradoras. En general, los trabajos de fábricas que generan ruidos con decibeles considerados peligrosos.

Entre los grupos de riesgo, están las personas que, por su actividad, sufren el ruido producido por armas de fuego, como es el caso de los miembros de las Fuerzas Armadas, cazadores, quienes practican el tiro al blanco; también están los trabajadores vinculados al sector de transportes, los motoristas, automovilistas, el personal que trabaja en aeropuertos y de aviación; los sectores de la minería, construcción y metalmecánica; colegios, músicos, etc. Los ruidos fuertes pueden dañar las células del órgano de Corti del oído interno y el nervio acústico, denominándose pérdida neurosensorial de la audición.

El daño puede ocurrir por un ruido breve pero intenso, tal como una explosión, o por ruidos fuertes y prolongados. La pérdida de audición producida por el ruido puede ser permanente o temporal, recuperándose en este último caso la audición, generalmente en un plazo de 16 horas tras la exposición a dicho ruido fuerte.


Lesiones traumáticas

Según si la lesión traumática de las estructuras del oído es debida a una agresión acústica única o de repetición, pueden diferenciarse dos tipos de trauma acústico:

Traumatismo acústico agudo: Lesión del oído interno debida a un sonido de corta duración, pero de elevada intensidad y que a menudo implica un daño severo. El síntoma fundamental es la hipoacusia, que suele aparecer de forma inmediata en uno o en ambos oídos, y la presencia de acufeno o tinnitus.

Hipoacusia profesional: Deterioro progresivo de la audición por la influencia del ruido industrial bastante fuerte y prolongado. Se produce una alteración en el metabolismo celular del órgano de Corti, que da lugar a una hipoacusia sensorial. La hipoacusia laboral inducida por ruido es una patología que requiere de una exposición crónica para que ocurra. Es por esto que, en el momento en que se reconocen síntomas y alteraciones auditivas objetivables, ya existe un daño que podría haber sido prevenido con la instauración de medidas específicas simples. Lamentablemente, esto se complementa con el hecho de que los trabajadores generalmente tienen poca conciencia de la enfermedad. La hipoacusia es irreversible y, por ello, la medida más importante es la prevención.


Medidas de mitigación de ruido

Una de las maneras más eficaces de combatir el sonido molesto es tratar de atenuar el impacto de la fuente que lo produce, es decir, lo mejor es proteger los oídos. Claro que los protectores auditivos deben estar certificados por un laboratorio autorizado o por la autoridad sanitaria y, por lo tanto, deben cumplir con la normativa nacional e internacional (ISO 1994 e INN 2001), principalmente relacionada a niveles de atenuación sonora proporcionada por estos dispositivos.

Hay varias aristas, además del autocuidado, cuando se trata de la prevención. Existe un instructivo del Ministerio de Salud asociado a las evaluaciones de las condiciones ambientales y sanitarias en los lugares de trabajo (Instructivo de aplicación de DS 594/99). Uno de sus párrafos se refiere a los agentes físicos y el ruido, estableciendo un procedimiento claro de medición para la caracterización de una empresa o una industria para posteriormente efectuar una evaluación de todos los agentes que inciden.

En las empresas donde existen estos riesgos debe existir un programa de conservación auditiva que incluya la detección, monitoreo y cuantificación de la salud auditiva del trabajador de manera regular, de tal forma que se minimicen los efectos del ruido en la salud y se puedan gestionar las indemnizaciones y beneficios legales del trabajador.

En suma, la hipoacusia laboral inducida por ruido es una patología de gran relevancia dentro de los problemas de salud ocupacionales, traduciéndose en un alto costo económico y en un desmedro de la calidad de vida de los trabajadores afectados. Es por estas razones que resulta fundamental la detección precoz de los problemas de audición a través de programas de pesquisa orientados a los trabajadores en riesgo, permitiendo la instauración de medidas efectivas en forma oportuna y eficiente.

Octubre 2014
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