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GESTIÓN DEL CAMBIO:
El nacimiento de la conciencia preventiva

Antes de generar cualquier proceso en la industria, es necesario plantear una conciencia preventiva, para lo que resultan fundamentales instancias de relacionamiento, inducción y reforzamiento a los grupos ante el cambio de visión.

Al explorar mejores prácticas en los métodos de trabajo y en nuestro quehacer seguro, nos damos cuenta de la gran oportunidad que nace de buscar la eficiencia y eficacia, y que no solo significa optimización de los procesos, sino también lo que resultará del cambio. En este sentido, obtendremos encuentros de seguridad, espacios necesarios para la capacitación, en los que confluyen no solo expertos sino también la línea directiva y que permiten reevaluar procesos considerando como eje central las matrices de riesgo. No obstante, nada de esto tendrá efecto si en el proceso no se genera la conciencia preventiva que promueve la reflexión y, con esto, el cambio, ante el que con frecuencia existe cierto rechazo.

El cambio tiene intrínseco la conservación, es decir, lo que se conserva define lo que se puede cambiar; por tanto nos hacemos conscientes de lo que necesitamos cambiar y cómo impactará en el desarrollo de esta nueva forma de hacer. Entonces, el desafío está en lograr la antes mencionada conciencia en todos los grupos que dan vida y forma a una organización y que solo se obtiene en la generación de espacios de participación y reflexión, donde los líderes dan paso al rol facilitador y los colaboradores se hacen conscientes de sus potencialidades y pasan a ser miembros activos de un proyecto común.

Al haber identificado nuestras brechas entre el hacer y la nueva forma de quehacer, el siguiente hito es cómo llevar la motivación de aspectos como el autocuidado, a algo más amplio (o menos egoísta), como el cuidado mutuo. Es ahí cuando podemos ver los indicios de una cultura preventiva.

En este sentido, esta conciencia preventiva se puede observar en empresas que han realizado acciones simples y concretas, que toman en cuenta los siguientes elementos:

Una verdadera responsabilidad por la seguridad de todos.

Los nuevos integrantes de la organización, nacen, crecen y se desarrollan dentro de la organización. Por lo tanto, su entorno social-laboral es su ejemplo a seguir.

La línea directiva comprometida desde la acción. Al igual que el dueño del proceso, deben siempre conocer y llevar a cabo actividades preventivas.

Cada proceso lleva de manera intrínseca riesgos, o más bien seguridad. No hay disociación en ello.

Los espacios de capacitación son una inversión, no un gasto o pérdida.

Ninguna empresa subsiste si no pone sus máximos esfuerzos en lograr el autocuidado o, mejor aún, el cuidado mutuo, como centro de sus movimientos.


La vida al centro

Actuar bajo el principio de poner la vida al centro es relevar lo antiguo por lo nuevo; ese es el cambio. ¿Cómo se identifica a un país, un territorio o una compañía que ha logrado este respeto por la vida? Con el comportamiento del individuo que la conforma, es decir, se identifica cómo su quehacer impacta en la realidad de vida de otros y luego actúa en concordancia.

Algunos ejemplos sencillos y concretos que aterrizan lo anterior son:

La seguridad se respira desde el ingreso a una compañía.

Las parcelaciones no existen. Cada individuo vela por el bien común y no responde solo por su área.

Los nuevos integrantes al proceso son un foco importante de atención, por lo que se debe considerar el tiempo suficiente para inducirlos, evaluarlos y corregir las desviaciones a tiempo (en los primeros tres meses).

Previamente a la venta, las áreas comerciales, deben estar impregnadas de lo que ocurre en la realidad operacional y ofertar hasta donde no comprometa la seguridad.

Cada nuevo negocio debe tener una matriz de riesgos.

Cuando se internaliza una genuina preocupación por un quehacer seguro, cambia por completo la forma de ver y hacer, transformándolo en un trabajo armónico. Para lograr la disminución de la accidentabilidad, se requiere educar la preocupación por sí mismo y por el otro desde los hogares y los entornos sociales.

Artículo gentileza de Rodrigo Herrera H. Jefe Nacional SSOMA de Sitrans Ltda.
Octubre 2014
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