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ILUMINACIÓN DEFICIENTE
Silencioso factor de riesgo para las empresas
Por David González, Jefe del Departamento de Higiene Industrial, Mutual de Seguridad CChC.
La luz es un elemento clave de nuestra capacidad de ver y necesaria para apreciar la forma, el color y la perspectiva de las cosas. De hecho, cerca del 80% de la información que percibimos a través de nuestros sentidos la obtenemos a través de la vista.

Muchos aspectos del bienestar humano, como por ejemplo nuestro estado mental o el nivel de fatiga, se ven afectados por la iluminación y, en esta misma línea, el color de las cosas que nos rodean. Por lo mismo, las condiciones deficientes de iluminación en los lugares de trabajo, claramente, pueden ser factores de riesgo de accidentes, causantes de errores y reducir la eficiencia del trabajo debido al disconfort de los trabajadores. Asumiendo que, entonces, una correcta iluminación es una condición fundamental en cualquier ambiente de trabajo, tanto desde el punto de vista de la seguridad como del confort que requieren las personas para realizar sus tareas, es clave que las empresas lo consideren.

Desde el marco regulatorio de ambientes laborales, el Decreto Supremo N°594 en su artículo N°103, establece que todo lugar de trabajo, con excepción de faenas mineras subterráneas o similares, deberá estar iluminado con luz natural o artificial, dependiendo de la actividad que en él se realice.

En este sentido, se define el valor mínimo de iluminación promedio que deben tener los puestos de trabajo y los ambientes, en función de satisfacer la demanda de discriminación de detalles que cada tarea impone: por ejemplo, según la normativa, en trabajos mecánicos con cierta discriminación de detalles, moldes en fundiciones y trabajos similares que exigen un requerimiento moderado de la visión, la iluminación óptima corresponderá a 300 lux (lúmenes por metro cuadrado, nivel de luminancia medible y asociado a la sensibilidad a la luz del ojo humano).

Por otro lado, trabajos como la costura y trabajos de aguja, la revisión prolija de artículos, o el corte y trazado de objetos, requiere una luminancia de 1.000 lux. Y es que mientras más detallado y preciso sea el trabajo en cuestión, más iluminación requiere.


Factores de riesgo

Cuando no se cumplen los estándares mínimos, las personas deben efectuar un esfuerzo visual mayor al cotidiano, lo que puede conllevar a una fatiga prematura en la jornada de trabajo. A esto se suma que existen factores personales, como el deterioro visual causado por el avance de la edad, el uso de lentes con grados o medidas distintas a las que requieren los ojos del usuario o que no han sido recetados por un oftalmólogo. Todo ello aumenta la probabilidad de generar cansancio y poco confort visual.

Otro elemento necesario a considerar es la movilidad que tiene el trabajador y las características de las áreas por donde circulará. Por ejemplo, el mismo Decreto N°594 establece un estándar mínimo de 150 lux para pasillos, en el entendido de que durante el tránsito los objetos a observar son más grandes, como plataformas, escalones y puertas, por lo que la discriminación de detalles es menor. En espacios abiertos, como patios de almacenamiento o estacionamientos, se hace más difícil cumplir con este estándar, en virtud de lo que se aceptan niveles de iluminación más bajos, similares a los de alumbrado público, pero tomando las medidas para controlar los riesgos.


Algunas recomendaciones

Para evitar accidentes y la ocurrencia de cansancio visual, se sugiere considerar las siguientes recomendaciones. En oficinas, por ejemplo, la iluminación artificial debe estar distribuida homogéneamente, utilizando preferentemente canoas porta tubos fluorescentes o sistemas LED, con cubierta reticulada y pantalla reflectante.

pantalla reflectante. No hay que olvidar que efectuar aseo periódico a los equipos de iluminación, reponiendo ampolletas o tubos quemados, es algo fundamental. Siguiendo con los ambientes laborales administrativos, las luminarias debieran estar en forma perpendicular al escritorio, evitando que estén instaladas a espaldas del trabajador, ya que facilitan que él mismo genere sombra sobre su puesto de trabajo.

El efecto inverso puede provocar poner un vidrio sobre la superficie del escritorio, generando brillo que puede molestar, por lo que hay que favorecer muebles con acabado mate. Lo mismo si el lugar de trabajo se encuentra una parte del día expuesto al sol, para lo cual es aconsejable utilizar cortinas blackout en los horarios de mayor incidencia.

En tareas de mayor demanda lumínica o con mayor discriminación de detalles finos, es importante utilizar lámparas de luz localizada. Además, como recomendación al trabajador, enfocar la visión fuera de la pantalla del computador y a distintas distancias, en forma periódica, también puede ser de utilidad. Con todo, lo importante es asumir las condiciones lumínicas como un factor relevante a la hora de procurar un ambiente laboral seguro, sano y amable para los trabajadores, lo que no solo jugará a favor de su protección y bienestar, sino que de toda la organización.

Agosto 2014
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