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¿Cómo abordar las fatalidades en la industria?
Por Felipe Rojas, Ingeniero en Prevención de Riesgos, Sistema de Gestión Integrados Consultor CCYD Consultores. Asesoría en Prevención de Riesgos.

Las tasas de accidentabilidad son la muestra de que los esfuerzos en la materia están dando fruto; sin embargo, se asoma algo disonante, ya que las fatalidades no presentan la misma fuerza en su tendencia a la baja, una realidad que ataca transversalmente a todas los sectores productivos.

Los accidentes del trabajo y enfermedades profesionales, se presentan en todas las actividades económicas que se desarrollan en nuestro país, por lo que la estrategia preventiva de toda organización es reducir sus tasas de accidentabilidad, frecuencia, gravedad y siniestralidad, realizando acciones que permitan proteger al trabajador y dar continuidad operativa.

En este aspecto, nuestro país se propuso como meta alcanzar una tasa de accidentabilidad del 4% al año 2015, meta hacia la que trabajan diariamente las mutualidades, empresas y la gestión preventiva en sí. Ahora bien, los sectores económicos exhiben diferentes tasas de accidentabilidad, alcanzando el año 2013 un promedio de 4,3 %.

Si bien se podría cumplir la meta de un 4% para 2015, esta no garantiza que se disminuyan los accidentes graves y fatales. Muy por el contrario, las cifras nos muestran que las fatalidades no han disminuido como la accidentabilidad. Un ejemplo de ello es el aumento de los accidentes graves en los sectores Transporte y Minería, industrias donde, por cada accidente, hay un promedio de días perdidos de 21 y 38, respectivamente. En este sentido, si consideramos que la tasa de accidentabilidad de la Minería en 2013 fue de 1,6% (tasa por 100 trabajadores) y cada accidente genera en promedio 38 días perdidos, se revela que estos accidentes fueron graves.


Cómo abordar las fatalidades

Los accidentes fatales son una tarea pendiente que debemos enfrentar internalizando y focalizando las tareas críticas y operaciones que presentan mucha criticidad. El valor de la seguridad es un pilar fundamental que la empresa debe desarrollar y aplicar en todas sus operaciones, además de entregar competencias clave en seguridad a sus colabores.

Una herramienta muy empleada son las capacitaciones específicas en tareas críticas, mediante las que el trabajador reconoce su lugar de trabajo, identifica los peligros y evalúa los riesgos asociados con su grupo de trabajo, diseñando mapas de riesgo, procedimientos didácticos, reflexiones de seguridad grupales e individuales.

Si queremos lograr resultados en la disminución de las fatalidades, debemos trabajar en desarrollar actividades innovadoras, como capacitaciones entretenidas y lúdicas, y programas de seguridad focalizados en la fatalidad, aprender de la experiencia, reflexionar en conjunto con los trabajadores y desarrollar casos prácticos, entre otras.

En un 54% de los accidentes fatales, la trayectoria del trabajador en esa labor es menor a un año. Es decir, se trata de personas que no tienen la experiencia o competencia suficiente para ese trabajo.

¿Qué pasa con las inducciones? ¿Son efectivas si se realizan por un cumplimiento y están orientadas a los riesgos críticos? Analizar los procesos de inducción al trabajo y cómo son entregados al trabajador es clave. La inducción en seguridad, es el primer pilar que el trabajador debe adquirir y aplicar, y debe realizarse cada vez que se modifique el proceso, haya un cambio de puesto de trabajo, de maquinaria o de operación.

La importancia de una buena inducción en seguridad, es fundamental para lograr resultados en seguridad. En una empresa donde la seguridad se asume y practica en todos sus estamentos, el trabajador aplica e internaliza este valor de manera más práctica en sus tareas.


Inducciones en seguridad

La inducción al trabajo es una herramienta en la gestión preventiva orientada a una mejora continua, por lo que debe ser práctica, didáctica, informada, conversada y evaluada en terreno, entregando las oportunidades de mejora y evaluando al trabajador. Si se imparte una inducción, se deben establecer objetivos claros enfocados a:

Qué tareas debe realizar el trabajador.

Integrar su área de trabajo a la cadena del proceso.

Cuáles son sus partes críticas.

Qué normas de seguridad debe cumplir.

Cuáles son las revisiones y mantenciones.

Cuáles son los riesgos asociados a su tarea.

Qué elementos de seguridad se deben utilizar.

En este sentido, debemos preguntarnos qué tipo de inducciones y capacitaciones estamos entregando, y cuáles son las brechas y competencias que deben adquirir los trabajadores. De este modo, lograremos visualizar el valor de la seguridad en el trabajador, permitiendo que este pueda internalizarlo y aplicarlo en sus tareas y quehacer diario.

Junio 2014
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