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PLAGAS EN BODEGAS
Promotores de enfermedades

Las bodegas pueden resultar un ambiente ideal para la propagación de plagas, entre ellas roedores, insectos, o aves, constituyendo un riesgo para la salud de quienes trabajan en dichas instalaciones. En este sentido, medidas de captura, orden y limpieza son clave en el mantenimiento seguro del lugar.

Las plagas pueden infestar una bodega y ocasionar diversos problemas a la salud de quienes trabajan en ellas, además de provocar el deterioro de los productos almacenados. Los vectores -como se denomina a las plagas de animales, aves o insectos que pueden habitar en una bodega-, tienen el potencial de transmitir serias enfermedades a los humanos, transferencia que ocurre directamente a través de mordiscos, picaduras o por contacto con fecas y orines.

Una de las principales plagas la componen los roedores, que por su adaptabilidad a diversas condiciones ambientales proliferan rápidamente. Estos animales pueden ser portadores de enfermedades como Peste Bubónica, Fiebre Hemorrágica, Leptospirosis, Neumosistitis, Meningoencefalitis, Tifus Murino, Toxoplasmosis, Amebiasis, Antrax y Hanta virus; esta última con una gran alza de casos nacionales en los últimos meses. Su contagio se produce por respirar aire contaminado con heces, orina o saliva de ratones silvestres a través del contacto directo con sus excretas o por mordeduras.

Los murciélagos son otros vectores usuales en las bodegas y transmisores de numerosas enfermedades, entre ellas la histoplasmosis o (enfermedad de las cavernas), diferentes tipos de alergias, encefalitis, fiebre recurrente y shigelosis. Sin duda, la más importante -por su gravedad- es la rabia, aunque solamente el 1% de los murciélagos la contrae.

Entre las aves, las palomas suelen ser comunes en los establecimientos de bodegaje y pueden transmitir múltiples enfermedades infecciosas, incluso con consecuencias fatales por daño pulmonar, neumonías, hepatitis o afección cerebral.

Se suman a ellos insectos como mosquitos, moscas, pulgas, garrapatas, chinches y piojos; o insectos rastreros, que pueden propagar enfermedades y alergias entre los trabajadores.


Cómo abordar la situación

Tres son los factores que pueden generar la proliferación de plagas en establecimientos de bodegaje. De acuerdo a Juan Carlos Acuña, Presidente de la Asociación Chilena de Empresas de Control de Plagas (Achicpla), “existe un triángulo que permite la presencia de algún tipo de vector, donde el primer factor es que el ambiente les entregue cobijo que les permita anidar; el segundo, el alimento (que puede ser la misma carga almacenada); y por último, el agua”, por lo que al aislar estos factores es posible mantener las plagas a raya.

La normativa actual DS 157 se refiere a las condiciones sanitarias de las bodegas y de acuerdo a su artículo 47, deberá aplicarse un programa preventivo, eficaz y continuo de lucha contra todo tipo de plagas; y los establecimientos y las zonas circundantes también deberán ser inspeccionadas periódicamente. Fundado en esto, antes de decretar acciones determinadas, es necesario hacer un análisis del establecimiento, considerando los productos almacenados. “Mediante una visión general del recinto, se determinan las falencias y las posibles acciones mediatas o inmediatas, considerando el tipo de plagas que se presentan”, explica Acuña.

Un paso posterior es realizar acciones que permitan mantener espacios herméticos, que eviten el ingreso de vectores, mediante elementos físicos. Para ello, se debe realizar un levantamiento de rincones posibles para su posterior sellado, lo que es considerado por el especialista como la principal acción para mantener las plagas bajo control.

Lo siguiente es aplicar mecanismos preventivos con variables de control mecánico (trampas) para roedores o palomas que permitan capturarlos vivos, o trampas pegajosas para los insectos rastreros o voladores, puestas en lugares estratégicos. Asimismo, se consideran los controles químicos que pueden ser aplicados dentro o alrededor del establecimiento, como la aplicación de gases o pesticidas en las inmediaciones a fin de despejar el perímetro del recinto (recomendado 10 a 15 metros de perímetro despejado).


Orden y limpieza

Otro de los aspectos a considerar, según recomienda el representante de Achic-pla, es la mantención constante de la limpieza de las instalaciones, ya que “esto ayudará de manera eficaz a ahuyentar a los vectores que buscan lugar donde asentarse”.

Además, siempre es eficiente mantener espacios vacíos entre los productos almacenados y las paredes, lo que facilita el aseo y, por ende, evita la aparición de plagas.

Si bien dependiendo del tipo de carga varía la posibilidad de la aparición de plagas (ya sean alimentos o no), el movimiento de la carga también resulta ser un factor a considerar, pues con este se genera un ambiente incómodo para la proliferación de las plagas.

Estas medidas mantendrán el lugar de trabajo en condiciones seguras, evitando posibles contagios por “invasores” externos.

Marzo 2014
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