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EXTINTORES
El primer freno ante un incendio

En todo lugar habitado, incluyendo los lugares de trabajo, la posibilidad de que se produzca un incendio está presente. Frente a esta posibilidad, los extintores surgen como la primera barrera, la que puede ser altamente efectiva cuando se toman medidas respecto a su calidad, estado y manejo.

En diversos ámbitos laborales y públicos, resulta común encontrar extintores de incendio colgados estratégicamente en la pared, dispuestos para controlar la aparición de fuego. De acuerdo al DS 594 del Ministerio de Salud, es obligatorio que estos equipos se encuentren disponibles, pero también indica otros ítems que muchas veces no son tomados en cuenta.

De acuerdo a Miguel Bustamante, Jefe de la Sección Incendios del Idiem, “los extintores portátiles son la primera línea de defensa en caso de incendio y siempre debe considerarse su aplicación y uso, independientemente de la implementación de otras medidas de lucha contra el fuego. Sin embargo, siempre debe quedar claro que su uso se restringe sólo a fuegos incipientes”.

Por su parte, Mario Rodríguez, Supervisor del área de Certificación de STE de Cesmec, agrega que “podemos considerar un fuego como ‘incipiente’, cuando tiene dos a tres minutos de iniciado (aunque también depende de su combustible). Pasado ese período, tratar de apagar el fuego con un extintor será inútil, dada la magnitud que puede adquirir en ese tiempo, y si puede apagarse, la cantidad calórica es tal que, a los pocos segundos, comenzaría a encender nuevamente”.

A juicio de Sergio Albornoz, Jefe de Desarrollo Técnico de Bomberos, si el equipo está certificado, con revisiones periódicas, con una carga adecuada de combustible, y el operador está capacitado para utilizarlo correctamente, el extintor resulta ser la mejor herramienta para apagar un incendio incipiente y, por consecuencia, evitar la posible pérdida de vidas y destrucción de las instalaciones.


Normativa y sus alcances


En el DS 594, se establece la cantidad de extintores con los que debe contar una instalación, basándose en la superficie (en m2) que posee dicho establecimiento, lo que los expertos catalogan como un estándar mínimo. Como explica Albornoz, “dicho decreto se refiere a los extintores para fuegos de clase A (madera, papel, gomas, plásticos, entre otros), pero no establece criterios de selección de superficie para los fuegos de clase B (kerosene, bencina, aceites, grasas y otros), lo que podemos catalogar como un vacío”.

Desarrollos en la materia

Desarrollos en la materia Referente a las nuevas tecnologías, Sergio Albornoz destaca los equipos de presión independiente, que contienen el agente extinguidor y el gas impulsor en compartimientos diferentes. “Estos tienen un desempeño mucho mejor que los de presión permanente, ya que en caso de revisiones, no es necesario descomprimir el gas para revisar el polvo. Además, su mantenimiento se recomienda cada cinco años”.

El experto agrega que la legislación actual indica sólo el uso de equipos de presión permanente, limitando el uso de otros métodos de mayores prestaciones.

Asimismo, Mario Rodríguez agrega que “la norma nos indica la cantidad de equipos por m2, pero no explicita directrices para casos en que los materiales, que estarán en determinado espacio, puedan resultar más explosivos que otros. Por ejemplo, un fuego no se comportará de la misma forma en una bodega de cemento que en una de pólvora”.

Según explican los expertos, el primer paso para una buena instalación es realizar un análisis de acuerdo al DS 594, sobre cuántos equipos instalar en un determinado recinto, pero “se le debe sumar un estudio acabado de los posibles riesgos en relación a los materiales que se encuentran en el recinto. Con esos datos, se podrán definir los equipos que deben estar presentes, considerando la clase de fuego a la que responderán”, dice Rodríguez.

Otro elemento a considerar es la capacitación de los operarios, en la cual Albornoz hace énfasis: “Por ley, todas las personas que trabajan en un recinto, deben estar formalmente capacitadas para operar un extintor. Se indica que deben estar instruidos y entrenados, entendiéndose la instrucción por la parte teórica (conocimiento de las clases de fuego) y el entrenamiento, la parte práctica; que la persona haya usado realmente un extintor. En la realidad, esto varía mucho: hay gente que conoce sólo la parte teórica, o viceversa, u otras que ni siquiera han participado de algún tipo de entrenamiento”.

Posteriormente, hay que preocuparse por la certificación de los equipos y su revisión periódica. Para el experto de Idiem, esta situación resulta fundamental, ya que “si el extintor no funciona cuando se necesita, puede generarse un incendio catastrófico. Por tal razón, los principios que rigen el mantenimiento de los extintores deben apoyarse en planes sistemáticos de inspecciones con registros rigurosos y ordenados. La finalidad es tener la seguridad de que el extintor funcionará eficazmente en caso necesario”.

En revisiones (o inspecciones) periódicas, Bustamante destaca algunos puntos a comprobar, como que el extintor:

  Se encuentre en el lugar adecuado y que el acceso al equipo esté despejado.

No se haya usado ni está parcialmente o totalmente vacío.

No haya sido manipulado indebidamente.

No haya sido dañado ni ha sido expuesto a condiciones ambientales desfavorables que pudieran impedir su normal funcionamiento.

Respecto a las certificaciones (UL, NFPA, entre otras) que deben cumplir estos equipos, Albornoz las cataloga de “muy importantes”, porque “dan cuenta de que el producto operará eficazmente bajo las condiciones dadas por el fabricante”.

Finalmente, Rodríguez recuerda que las revisiones de los equipos deben ser siempre ejecutadas al menos anualmente y por servicios técnicos certificados. “De esta forma, se evita que los equipos sean adulterados, por ejemplo, cambiando la composición del polvo (incluso en algunos casos se ha llegado a encontrar talco) o que otros elementos relevantes del equipo sean reemplazados por piezas usadas, lo que sin duda puede significar graves consecuencias para el operario y las instalaciones”, concluye.

Fuentes:

Miguel Bustamante, Jefe de la Sección Incendios del Idiem.

Mario Rodríguez, Supervisor área de certificación de STE de Cesmec.

Sergio Albornoz, Jefe de Desarrollo Técnico de Bomberos.

Julio 2013
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Francesco Edoardo Tabacchi Orbegozo Tabacchi Seguridad (13/06/2016)

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