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Los efectos del Yoga en el trabajo
Por Dev Kaur, Instructora de Yoga / yogamaitencillo@gmail.com / www.yogamaitencillo.cl
Dolores de cabeza, cuello y hombros; fatiga visual, problemas musculoesqueléticos y molestias en la espalda, son síntomas comunes entre los trabajadores. Desde el Yoga es posible abordarlos, una práctica milenaria que permite equilibrar el cuerpo con el entorno.

Algunos la llaman la ciencia de la vida correcta, porque el yoga fue hecho para ser incorporado en la vida diaria. Es una práctica que incide e involucra todos los aspectos del ser humano (físico, mental, emocional, psíquico y espiritual), a pesar de que en la actualidad muchos ponen el foco en la flexibilidad del cuerpo, olvidando que sus milenarios orígenes trascienden lo físico. La búsqueda de los indios siempre ha sido alcanzar el equilibrio con su entorno, tal como la ergonomía vela por la armonía del hombre con su lugar de trabajo, el esfuerzo del Yoga es mantenerla con todos y todo.

Ahora bien, el contexto donde se desenvuelve el ser humano ha cambiado. Cinco mil años atrás, durante los inicios del Yoga, la protagonista era la naturaleza y los desafíos los ponía ella con las inclemencias del tiempo y sus efectos en las siembras, la producción de alimentos, la caza de animales o la construcción de las viviendas. Fue entonces cuando algunos hombres se internaron en el Himalaya para observar el cielo, sentir el aire y buscar la armonía, intentando comprender los ciclos del universo, la fuerza creativa de la naturaleza, sus tiempos y ritmos.

De estos largos retiros y pacientes observaciones, nacieron modos de respirar a los que llamaron “pranayamas” (control de la respiración para su expansión), “mudras” (sellos de energía que se arman con los dedos de las manos) y “asanas” (posturas cuyos nombres en sánscrito aluden a animales o árboles). De ahí que el hombre empezó a hacer asanas como Vrikshasana (el árbol). Al respirar sostenido en una pierna con los brazos hacia arriba, se dio cuenta que la postura ponía a prueba cualidades de los árboles en él. ¿Tengo estabilidad en mi vida? Este entendimiento es el que hace de la práctica del Yoga sea una experiencia de conexión personal útil para observar miedos, debilidades, fortalezas y descubrir habilidades.


Las consecuencias del trabajo actual

El cuerpo humano fue diseñado para trasladarse: moverse durante el día y recostarse por la noche, pero gran parte de los trabajos actuales obligan a dejarlo quieto en una silla durante largas horas afectando, entre otros aspectos, la circulación sanguínea de las piernas. Si a esta inmovilidad se le agregan malas posturas, las consecuencias empeoran porque, si bien la condición natural de la columna vertebral es mantenerse recta, en el trabajo de oficina suele estar inclinada hacia el escritorio, generando problemas como el dolor lumbar, segunda causa de ausentismo laboral. La cabeza también se ve afectada porque tiende a mirar el teclado o celular, induciendo una espondilosis cervical. A esto se le suma la luz artificial de los lugares de trabajo que daña los ojos, expuestos durante todo el día a pantallas. Las articulaciones y músculos también se estresan por falta de movimiento.

Así lo demuestran las últimas cifras entregadas por la Superintendencia de Seguridad Social (Suseso), confirmando que el 27% de las enfermedades profesionales ocurre por dolencias musculoesqueléticas. Este escenario llevó a incorporar el trabajo de la ergonomía, poniendo atención en la construcción de espacios y mobiliarios aptos para la prevención. Pero, ¿será suficiente el esfuerzo que hace esta disciplina para proteger la salud de los trabajadores sin que ellos tengan tiempo para mover el cuerpo y conciencia de sus posturas?

Por lo general, y pese a que son recomendadas por el Ministerio de Salud, es difícil hacer pausas en el lugar de trabajo, porque siempre hay algo urgente que hacer o un cliente esperando, hasta que el cuerpo pone sus límites e invalida a la persona; entonces, ahí no queda más remedio que dejar esperando al cliente y pedir una licencia médica.


Ocupa los implementos de tu oficina

Dos millones de personas mueren en el mundo por enfermedades laborales (según la Organización Mundial del Trabajo) y la responsabilidad primera es de las personas, diría un “yogi”. Porque mientras hay vida, hay respiración, y el problema es que pocos saben respirar y utilizar toda la capacidad pulmonar; las respiraciones suelen ser cortas, rápidas y estrechas y no alcanzan a oxigenar el cuerpo-mente. Aprender a respirar y mover el aire es un requisito de vida y la primera etapa del trabajo yógico.

Apoyado en una correcta respiración, el Yoga propone impulsar la creatividad ocupando elementos del entorno. Ponerse de pie, cada cierto tiempo, para activar la circulación en las piernas, hacer movimientos de hombros y cuello. Luego apoyar la espalda en la muralla en Samasthiti (la postura de la montaña firme y estable). Respirar unos dos o tres minutos, estirar también los brazos por encima de la cabeza y darse vuelta apoyando la frente y el estómago en la muralla; este simple giro renueva la mente, promoviendo la creatividad, el dinamismo y la pro actividad.

Los elementos para integrar el Yoga en la oficina están: muralla, silla y escritorio pueden transformarse en agradables apoyos para construir simples y efectivas posturas. Incluso, al inicio de la jornada es importante preparar el cuerpo para estar en una postura sentada sin que se encorve la espalda; luego las pausas (por lo menos cada una hora), permiten soltar el cuerpo, liberar tensiones, respirar profundo y prepararlo para volver a sentarse.

De regreso al escritorio, practicar, por ejemplo, una retroflexión en silla será muy saludable para la espalda alta: sentarse con los pies tocando el suelo y pasar los brazos por detrás del respaldo, entrelazar los dedos de las manos estirando los brazos hacia atrás y hacia abajo para abrir el tórax ampliamente y dejar que la cabeza caiga suavemente hacia atrás.

Para evitar tendinitis o problemas de síndrome del túnel carpiano, es ideal estirar los brazos hacia el frente abriendo y cerrando, repetidas veces, los dedos de las manos; doblar las muñecas y girarlas en círculos; estirar también los brazos al frente con las palma hacia arriba y doblar los codos trayendo los dedos sobre los hombros y volver a estirarlos.

Estos ejercicios forman parte de Pawanamuktasana I, antigua y sencilla serie yógica para practicar a diario. Como ésta, existen miles las posturas de yoga, infinitas las posibilidades de secuenciarlas según necesidades físicas y mentales que, unidas a una práctica continua, sin duda generan bienestar en el cuerpo. Así se va construyendo calma, paciencia, equilibrio y relajación a zonas que antes vivían tensas y apretadas; ese bienestar físico mejora el ánimo y la disposición de las personas en el trabajo.

Mayo 2018
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