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Protección ante lesiones laborales en los ojos
Por Enrique Calderón, Departamento de Construcción y Prevención de Riesgos de la Universidad Técnica Federico Santa María (USM). / enrique.calderon@usm.cl
En diversas situaciones laborales, el uso de EPP adecuados puede evitar lesiones en los ojos. Por ello, es pertinente entregar algunas recomendaciones sobre las funcionalidades específicas de esas protecciones.
Enrique Calderón

Históricamente, el lugar de trabajo era el sitio donde ocurría la mayor cantidad de lesiones oculares. Si bien esto ha ido cambiado -ahora casi la mitad de las lesiones de los ojos ocurren en el hogar-, el ámbito laboral todavía se presenta como una gran amenaza para la visión. En este sentido, las lesiones de los ojos implican con frecuencia la pérdida de uno o más días de trabajo para recuperarse y pueden causar pérdida temporal o permanente de la visión.

Según estadísticas de la Mutual de Seguridad (2014), durante el período 2010-2013 se originaron casi 50 mil casos de accidentes con lesiones de ojo, constituyendo el 11% del total de accidentes denunciados. Las lesiones más frecuentes en orden decreciente son: cuerpo extraño en parte exterior del ojo; conjuntivitis, traumatismo del ojo y la órbita no especificada, traumatismo de la conjuntiva, y abrasión córnea. Y según la misma fuente, las actividades más afectadas son: soldador y oxicortador, personas que realizan trabajos varios, carpinteros de obra gruesa y terminaciones, mecánicos y reparadores de vehículos de motor, jornaleros de la construcción de edificios, y electricista de obras afines


La importancia de la protección

Lo más importante para proteger la visión en el trabajo es usar siempre los anteojos protectores apropiados, pues pueden prevenir más de un 90% de lesiones serias de los ojos. Muchas veces es necesario proteger toda la cara frente a las radiaciones o los peligros de naturaleza mecánica, térmica o química. En ocasiones, una pantalla facial protege también los ojos, pero en muchos casos estos exigen un protector específico, sea independiente o en forma de complemento del protector facial.

Son muchas las actividades profesionales que requieren protección de los ojos y la cara. Entre los peligros, cabe citar:

Partículas volantes.

Los vapores y sólidos corrosivos.

Los líquidos o vapores utilizados para pulir, esmerilar, cortar, hacer voladuras, aplastar, galvanizar o realizar otras operaciones quí- micas.

La luz intensa que se emplea en los trabajos con láser, y la radiación ultravioleta o infrarroja que emiten los equipos de soldadura y hornos.


Hay numerosos tipos de protectores de los ojos y la cara adecuados para cada clase de peligro. Cuando este es grave, es preferible proteger la cara completa. En caso necesario, se emplean protectores del rostro en forma de capucha o de casco, así como pantallas faciales. La protección específica de los ojos puede lograrse con gafas o gafas con montura integral.

Los problemas básicos que plantea el uso de protectores de los ojos y la cara son, en primer lugar, cómo proporcionar una protección eficaz que resulte aceptable durante muchas horas de trabajo sin resultar excesivamente incómoda, y la impopularidad de este tipo de protectores a consecuencia de las limitaciones que imponen a la visión.


Limitaciones y cuidados

La visión periférica está limitada por los lados de la montura y el puente de la nariz, que puede alterar la visión binocular; además, el empañado es un inconveniente constante. En climas o entornos de trabajo calurosos, los objetos que tapan la cara llegan a ser intolerables y puede descartarse su uso. A corto plazo, también plantean dificultades las operaciones intermitentes, pues los trabajadores pueden olvidar la protección o mostrarse poco inclinados a usarla. Antes de plantearse la posibilidad de utilizar equipos de protección personal, es preciso considerar siempre la mejora del medioambiente de trabajo.


Tipos de protecciones

Prácticamente, existen tantos tipos de protecciones oculares como peligros que se encuentran en el trabajo. No obstante, se pueden agrupar en:

1. Antiparras de seguridad: elemento de protección ocular que se apoya sobre el rostro, alrededor de los ojos, con el objeto de resguardar a estos de una diversidad de peligros. Poseen ventilación directa o indirecta que permite la circulación de aire en su interior, generando así un efecto antiempañante.

2. Anteojos de seguridad: elementos de protección que, dependiendo de su tipo, resguarda los ojos del usuario de riesgos mecánicos y no mecánicos.

3. Anteojos de seguridad para propósitos especiales: estos protectores oculares son usados por personas que deben utilizar lentes ópticos con prescripción. Por ello, son de gran tamaño, para que permitan contener en su interior el lente prescrito.


Todos los protectores oculares deben cumplir con las normas nacionales o europeas. Los cristales pueden tener distintos grados, en función del nivel de protección necesario:

Contra productos químicos, polvo o gas.

Contra impactos de partículas volátiles.

Protección mixta.


Cuándo protegerse

Si considera probable que se vea expuesto a cualquier agente que pueda causar daño o perjuicio a corto, mediano o largo plazo, ya sea de forma mecánica, por contacto o energías. Por ejemplo:

Cuando se realizan controles de carburante de automoción, en los que es necesario ponerse gafas de montura integral si tiene que manipular productos químicos peligrosos.

Cuando se utiliza un kit de detección de drogas.

Cuando se examinan productos quí- micos o mercancías polvorientas para la importación o exportación.


Cuidado de los protectores

Guardar en su embalaje original cuando no se utilizan, para que los cristales no se rayen.

No dejar sobre superficies abrasivas o calientes.

No utilizar detergentes potentes o paños abrasivos para limpiarlos. Se recomienda limpiar los cristales con un paño suave y tratarlos ocasionalmente con algún líquido desempañante.

Habitualmente se utiliza la técnica de limpieza bajo agua y secado con agitación vigorosa, pero esta suele dejar microgotas que podrían perjudicar la capacidad de visión.

Octubre 2017
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