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Seguridad laboral desde el punto de vista psicológico
Por Daniela Campos Schwarze, Jefe Departamento de Riesgos Psicosociales de ACHS.
Trabajar en un medioambiente específico nos influye de una manera particular. Es imposible tratar de entender al ser humano si no entendemos su contexto, y son estos elementos los que nos ayudan a guiar comportamientos que prevengan accidentes.
Daniela Campos Schwarze.

Al momento de hablar de seguridad laboral, el discurso se centra –generalmente- en el trabajador, en su falta de experiencia o su “exceso de confianza”, sin tener en cuenta cómo la organización en la que está inmerso es la que refuerza o castiga las conductas seguras o inseguras. En ese sentido, los accidentes son una consecuencia del sistema organizacional, ya que este es el que establece las condiciones físicas que permiten o impiden los accidentes, y provee los procesos de trabajo y las relaciones laborales que generan la aparición de accidentes.

Una forma de hacerse cargo de la seguridad de los trabajadores es tener en cuenta el contexto en los que estos realizan su trabajo, específicamente los riesgos psicosociales a los que están expuestos. Con estos nos referimos a todas las situaciones y condiciones laborales que se relacionan con el tipo de organización, el contenido del trabajo y la ejecución de la tarea. Estos factores pueden afectar en forma negativa el bienestar y la salud física, psíquica y/o social de los trabajadores, su calidad de vida y eficiencia en el trabajo, así como influir de manera positiva o negativa en sus conductas de seguridad.

Los principales factores de riesgo psicosocial a los que se pueden ver expuestos los trabajadores son:

Organización y condiciones del empleo: se refiere a materias de seguridad y estabilidad en el trabajo, formas de comunicación y acceso a la información y ausentismo por enfermedad.

Trabajo activo y desarrollo de habilidades: se refiere a las posibilidades de desarrollo en el trabajo, control de los tiempos, libertad para la toma de decisiones e integración en la empresa.

Demandas psicológicas: son exigencias de tipo cuantitativas y emocionales, sensoriales y cognitivas.

Relaciones al interior del trabajo: se refiere a la calidad de la relación y el apoyo social de los superiores, la relación con los compañeros de trabajo y apoyo social de los mismos.

Doble presencia: esta categoría alude a la preocupación que las tareas del trabajo doméstico y/o familiar producen en el trabajador.

Violencia y acoso: este grupo de factores abarca la existencia de situaciones de hostigamiento emocional, físico o sexual dentro del lugar de trabajo.

La exposición a riesgos psicosociales, puede derivar en una enfermedad profesional de salud mental en el trabajador. Cada persona tiene un estilo propio de manejo del estrés, pero suele suceder que las estrategias personales no resultan suficientes para enfrentar situaciones nuevas y, entonces, aparece el estrés como mecanismo de alerta cuando se está expuesto a los riesgos psicosociales.

De todos los casos de enfermedades profesionales de salud mental presentadas durante 2015, un 40% se originó por el agente de riesgo “hostilización” (básicamente, la exposición del trabajador a violencia en el trabajo). Por otro lado, el agente de riesgo “sobrecarga laboral” explica un 38% de los casos de enfermedades profesionales, seguido por “inseguridad laboral” y “conflicto ético”, ambas con una prevalencia de un 9%. De todas las enfermedades profesionales de salud mental, un 41% se manifiesta en el área de retail/comercio, siendo el rubro con mayor cantidad de enfermedades de este tipo acogidas por las mutualidades chilenas (ACHS, 2016).


Preocupación a nivel país

Teniendo en cuenta el contexto nacional, es que desde el 1º de septiembre de 2015 todas las empresas tienen la obligación de implementar el protocolo de vigilancia de riesgos psicosociales. Su objetivo principal es contar con una metodología que establezca un estándar mínimo de salud del ambiente psicosocial laboral, identificando la presencia y nivel de exposición al interior de una organización. El proceso de evaluación se realiza con el cuestionario SUSESO ISTAS 21 -versión breve- y luego se deben generar medidas acordes a los niveles de riesgo que arroja cada dimensión.

Según la experiencia del año 2015, un 51% de las unidades de análisis arrojó riesgo alto nivel 1, es decir, de las 5 dimensiones psicosociales, tienen 1 o 2 dimensiones en riesgo alto. La dimensión “doble presencia” es la que concentra más lugares en riesgo alto, con un 45,6% (SUSESO, 2016), siguiéndole la dimensión “compensaciones”, con un 15,6%. La dimensión “trabajo activo y posibilidades de desarrollo” es la que muestra una menor prevalencia de lugares de riesgo alto, con un 3,8%.

La intervención en los riesgos psicosociales en el trabajo es un reto colectivo, dado que la única forma de intervenirlo es mirándolo sistémicamente, entendiendo que todos los agentes de cambio deben estar dispuestos a trabajar por su erradicación. Es cierto que por un lado los trabajadores tienen tipos de personalidad específicos y estrategias de afrontamiento del estrés que pueden ayudar o perjudicar la sintomatología. Asimismo, cada persona tiene formas especiales y diferentes de manifestar la exposición al estrés (algunos trabajadores considerarán la renuncia al cargo, otros solo disminuirán su satisfacción laboral, algunos con síntomas ansiosos, otros con síntomas depresivos, etc.).

La intervención en contra del estrés, previniendo la exposición a riesgos psicosociales, es tarea de todos y cada uno en la organización, partiendo por el área gerencial. Es desde el estamento más alto donde se debe asegurar el limitar la exposición a estrés en los trabajadores; esto implica políticas claras de trabajo con los estresores (carga de trabajo, violencia en el trabajo, conciliación vida laboral/familia, inseguridad laboral, etc.). Desde un punto de vista práctico, para evitar o revertir el proceso de estrés laboral, se debe intervenir en tres niveles: organizacional, grupal e individual, donde el primero es el que tiene mayor importancia.

Mayo 2017
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