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ESPACIOS CONFINADOS
Potencialmente riesgosos
para la salud y seguridad de los trabajadores

Según datos del Instituto Nacional para la Seguridad Ocupacional de Estados Unidos (NIOSH), alrededor de 200 muertes ocurren anualmente por el trabajo en espacios confinados, de los que 60% eran rescatistas que intentaban salvar a otra víctima inconsciente.

Ubicados sobre o debajo de la tierra, los espacios confinados representan una situación crítica: poseen un diseño estructural con un número limitado de entradas y salidas, y con una ventilación natural desfavorable y no apta para la presencia continua de los trabajadores. No obstante, son de uso generalizado en procesos productivos de empresas a nivel nacional en forma directa (estanques, reactores, calderas) e indirecta (túneles, pozos, silos, etc.).

Es por esto que es importante considerar que este tipo de espacios serán siempre potencialmente riesgosos para la salud y seguridad de los trabajadores, debido a las características de su atmósfera que se asocian a deficiencia de oxígeno y a altas concentraciones de contaminantes e inflamabilidad, principalmente. Esto se traduce en un número cada vez mayor de accidentes, que pueden terminar con consecuencias graves o fatales.

Por lo tanto, y para minimizar los riesgos existentes en este tipo de espacios, la realización de actividades al interior de estos debe contar con un plan de trabajo exhaustivo que considere aspectos preventivos para salvaguardar la integridad de los trabajadores.


Riesgos asociados

Existen múltiples riesgos asociados al trabajo en espacios confinados, cuya presencia y magnitud dependerá de factores que van desde las características estructurales del espacio hasta las condiciones atmosféricas internas, clasificándose como riesgos de tipo general (u operacional) y riesgos específicos.

Como lo dice su nombre, los riesgos generales u operacionales se asocian a la tarea a realizar, como los de origen ergonómico (por ejemplo, malas posturas de trabajo), y fatigas debido a la exposición a ambientes físicos agresivos (temperaturas extremas, iluminación deficiente, ruido y vibraciones), como también los de tipo de seguridad, como los mecánicos (atrapamientos, choques, golpes), caídas a distinto o al mismo nivel, caídas de objetos, contactos eléctricos indirectos, y picaduras y/o mordeduras (de insectos, arañas, roedores, etc.), entre otros.

Por su parte, los riesgos específicos se relacionan a las condiciones atmosféricas internas de estos espacios y que, por sus características específicas, pueden desencadenar consecuencias graves o fatales para los trabajadores que allí se desempeñan, como la exposición a ambientes con deficiencia de oxígeno, que puede ocasionar asfixia y muerte del trabajador, y la enriquecida, en donde una atmósfera con exceso de oxígeno aumenta la posibilidad y severidad de fuego o explosión.

Otro riesgo específico presente en estos espacios es la exposición a sustancias químicas tóxicas de diferente origen, como la descomposición de materia orgánica u otra sustancia química que pueden generar ambientes tóxicos, representando una condición de trabajo peligrosa para la salud.

Los incendios y explosiones debido a sustancias químicas inflamables de diferente origen, también representan riesgos específicos, cuando se mezclan gases o vapores inflamables con el oxígeno, obteniéndose una concentración de esta mezcla entre el Límite Explosivo Inferior (LEL) y el Límite Explosivo Superior (UEL), o bien cuando existen altas concentraciones de polvo finamente dividido. Los agentes biológicos (parásitos, bacterias, roedores, insectos rastreros, etc.) también son un riesgo en espacios confinados y están directamente asociados a las condiciones higiénicas del lugar.


Medidas preventivas

Un 85% de los accidentes en espacios confinados podrían evitarse si el trabajador estuviese informado sobre los peligros que implica el desempeño en este tipo de ambientes. Por lo anterior, es indispensable realizar una exhaustiva identificación y evaluación de todos los riesgos existentes, de manera de adoptar las medidas preventivas que correspondan, y elaborar un plan de trabajo o de actuación en relación a la actividad que se pretende realizar en el espacio confinado, el que debe ser conocido por todos los implicados y estar registrado en un documento escrito, considerando en primera instancia la posibilidad, si los medios técnicos lo permiten, de efectuar los trabajos desde el exterior.

A lo menos, el plan también debe considerar:

El ingreso a personas autorizadas y capacitadas solamente.

Asegurar el espacio confinado, de forma que no se vea afectado por factores externos (control de los sistemas de energía, equipos y herramientas a utilizar, válvulas, etc.).

Medir y evaluar la atmósfera interior antes del ingreso de los trabajadores y mientras permanezcan en este, a través de instrumental adecuado (por lo general, de lectura directa).

Ventilar previamente los lugares como también durante los trabajos para favorecer la ventilación natural del recinto.

También se debe seleccionar los Elementos de Protección Personal (EPP) adecuados, de tipo operacional o específico, no descartando el uso de Elementos de Protección Respiratoria (EPR) con suministro de aire, de ser necesario.

Planificar el trabajo al interior para que al menos sea efectuado por 2 trabajadores, siempre y cuando el recinto lo permita, el que debe ser apoyado por un equipo humano exterior de mínimo 2 personas también.

Utilizar herramientas o equipos especiales para atmósferas explosivas.

Contar con una planificación para situaciones de emergencia que detalle claramente los pasos a seguir en caso de generarse una situación de este tipo (medios humanos y técnicos, equipos de rescate, medios de extinción, sistema de comunicación, teléfonos de urgencia, botiquín de primeros auxilios, etc.).


En www.ispch.cl, el Instituto de Salud Pública ha puesto a disposición la “Guía para los Trabajos en Espacios Confinados” y las “Guías para la Selección y Control de Elementos de Protección Personal”.


Artículo gentileza de Óscar Guillén y José Espinosa, profesionales del Subdepartamento de Seguridad y Tecnologías en el Trabajo del Departamento de Salud Ocupacional del Instituto de Salud Pública.
Abril 2017
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