Ante la incertidumbre generada por el conflicto bélico en Medio Oriente, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (CNDR), el máximo órgano de planificación económica de China, les solicitó a las principales refinerías del país que suspendan sus exportaciones de gasolina y diésel.
La CNDR pidió detener la firma de nuevos contratos y cancelar los ya cerrados, exceptuando el combustible de caldera y de aviación ubicado en almacenes aduaneros y el destinado a las regiones semiautónomas de Hong Kong y Macao.
Aunque la mayor parte de los derivados de petróleo se destina al mercado interno -China es el mayor importador mundial de crudo-, la decisión está alineada con la adoptada por otros países de la región, como Japón, Indonesia o India, que ante la crisis en el estrecho de Ormuz han priorizado la demanda doméstica.
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