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Mientras las grandes ciudades concentran parte importante de las inversiones en energías limpias, en la Región de O’Higgins un centro comercial ha demostrado que la transición energética también avanza con fuerza en ese lugar. Se trata de Paseo Parque Machalí, que desde 2020 ejecuta un proyecto solar pionero, convirtiéndose en el primero de su tipo en Chile en incorporar generación fotovoltaica a gran escala sobre sus techos y estacionamientos.
La iniciativa, impulsada por la inmobiliaria local Castellani & Muñoz, junto a la empresa especializada Rising Sun, contempla la instalación de 745 paneles solares en las cubiertas del recinto y otros 200 en las zonas de estacionamientos. En total, la infraestructura alcanza una capacidad aproximada de 400 kWp, permitiéndole al centro comercial cubrir cerca del 41% de su consumo eléctrico con su propia planta solar; el 59% restante proviene de Energías Renovables No Convencionales. Esto es posible gracias a su condición de cliente libre, que le permite acceder a mejores precios y condiciones, junto con la certificación de energía limpia, optimizando sus costos y reforzando su compromiso con la sustentabilidad.
“Para nosotros siempre ha sido importante introducir innovación en nuestros procesos operativos a fin de convertirlos en sostenibles. En este caso, creemos relevante que los centros comerciales en regiones también adopten soluciones que reduzcan su impacto ambiental y aporten valor a las comunidades”, dice Joaquín Muñoz, gerente general Castellani & Muñoz.
Por su parte, Rodrigo Pizarro, Desarrollador de Negocios de Rising Sun, destaca el potencial que existe en la infraestructura comercial para escalar la generación distribuida. “Los techos y estacionamientos de los centros comerciales son superficies ideales para producir energía limpia. Este proyecto demuestra que la industria regional puede liderar iniciativas concretas hacia un sistema energético más eficiente y resiliente”, afirma.
Pizarro menciona que el uso de energía solar en este tipo de recintos permite disminuir la dependencia de la red eléctrica convencional, estabilizar costos operacionales y reducir la huella de carbono; factores cada vez más relevantes para la competitividad de los proyectos urbanos. “Además, contribuye al cumplimiento de metas nacionales de energías renovables y a un desarrollo más armónico en las zonas donde se emplazan”, agrega.
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