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TABLEROS ELÉCTRICOS
El mercado chileno entre innovación tecnológica y exigencia normativa

En Chile, el mercado de tableros eléctricos de baja tensión está en plena transformación, impulsado por la adopción de nuevas regulaciones y la integración de tecnologías inteligentes. La SEC ha elevado los estándares de seguridad y certificación, forzando a fabricantes e integradores a alinear sus diseños con normas internacionales. A la vez, tendencias como la digitalización, el Internet de las Cosas (IoT) y la eficiencia energética están redefiniendo el rol del tablero eléctrico, que deja de ser solo un elemento de distribución para convertirse en un nodo inteligente dentro de las instalaciones. La siguiente radiografía repasa estas tendencias, así como los desafíos y oportunidades que de ellas se desprenden.

El mercado chileno de tableros eléctricos cuenta con varias empresas fabricantes e integradoras locales, aunque la oferta está relativamente concentrada en unas pocas firmas de mayor tamaño. De hecho, hay estimaciones que afirman que los cinco mayores fabricantes concentran aproximadamente el 50% de la producción total, mientras el resto (unas 20 empresas) se reparte el 50% restante. Se observa, por tanto, un mercado concentrado en unos pocos actores líderes, quienes atienden principalmente proyectos industriales, inmobiliarios y de infraestructura, y en algunos casos se especializan en nichos como minería o energía.

Un factor clave que ha marcado el rumbo reciente del mercado es la actualización normativa. En 2021 entró en vigor un nuevo Reglamento de Seguridad de las Instalaciones Eléctricas que introdujo los Pliegos Técnicos (RIC) de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), reemplazando a la antigua NCh Elec. 4/2003. El Pliego “RIC N°02: Tableros Eléctricos” establece requisitos de seguridad obligatorios para todos los tableros de baja tensión, y está basado en la norma IEC 61439. Esto ha alineado la fabricación local con los estándares globales en cuanto a diseño, verificaciones y documentación.

Adicionalmente, la SEC exige la certificación obligatoria de los tableros con envolventes plásticas, mediante ensayos de tipo según el Protocolo SEC PE 3/19:2017 basado en IEC 60670. En la práctica, esto obliga a someter prototipos a ensayos de tipo (resistencia mecánica, dieléctrica, protección IP, resistencia al fuego, etc.), incluyendo ensayos de emisiones de gases tóxicos según IEC 60754 en materiales plásticos libres de halógenos antes de su comercialización, quedando cada tablero inscrito con un código QR de trazabilidad en la SEC.

Si bien estas medidas han elevado el piso de calidad, también imponen retos importantes. Naldo Cabrera Araya, Encargado Laboratorio MBT y Prof. Resp. Lab. Eléctrico, en INGCER, señala que “el principal desafío para fabricantes e integradores de tableros en Chile es el cumplimiento del sistema de certificación nacional y la correcta interpretación de los protocolos técnicos definidos por la SEC”. En otras palabras, entender y aplicar a cabalidad normativas como el RIC N°02 y sus exigencias es todavía un proceso en desarrollo para parte de la industria. Por ejemplo, algunas empresas han debido adaptarse para incorporar ensayos de diseño y verificaciones rutinarias que antes no realizaban, además de asegurar que todos sus componentes internos estén certificados.


Tendencias tecnológicas y digitales

En paralelo, la transformación digital está cambiando la fisonomía de los tableros eléctricos. Los clientes demandan hoy tableros inteligentes capaces de monitorear variables eléctricas en tiempo real, comunicar alarmas y conectarse a sistemas de gestión de energía. Esta digitalización apunta a mejorar la continuidad operacional y la eficiencia: un tablero conectado puede detectar consumos anómalos, disparos de protecciones o eventos de calidad de energía (por ejemplo, armónicos, sobretensiones) y alertar inmediatamente para una respuesta rápida.

Como observa Carlos Yáñez, Gerente Comercial de KronTec, “hoy, el foco no es digitalizar por tendencia, sino incorporar información útil y confiable directamente en el tablero”, de modo que en el mismo lugar donde ocurren los eventos se tenga visibilidad para tomar decisiones de operación y mantenimiento.

Producto de esta tendencia, el tablero está dejando de ser un componente pasivo para convertirse en un activo de gestión de energía dentro de las instalaciones.

Por ejemplo, en industrias y edificios inteligentes el tablero general concentra submediciones por circuito, permitiendo identificar dónde se puede optimizar el consumo. También se integran analizadores de red para supervisar la calidad de energía, siguiendo estándares internacionales como IEC 61000-4-30 en la medición de perturbaciones. La información recolectada habilita estrategias de mantenimiento predictivo: en lugar de reaccionar ante fallas, se pueden anticipar problemas mediante datos en tiempo real, reduciendo tiempos de inactividad.

Por último, la incorporación de nuevas cargas y fuentes está planteando demandas especiales. La expansión de la electromovilidad ha llevado a normativas como el RIC N°15 (infraestructura de carga de vehículos eléctricos) que condicionan el diseño de los tableros asociados a estaciones de carga, exigiendo protecciones diferenciadas y medición por cada punto. Asimismo, la creciente generación distribuida (paneles solares, baterías) al amparo de la Ley 20.571 obliga a que los tableros integren esquemas de protección y medición bidireccional para gestionar flujos de energía de ida y vuelta con la red. Estas tendencias consolidan al tablero eléctrico como pieza clave para habilitar eficiencia energética, calidad de suministro e integración segura de nuevas tecnologías en las instalaciones chilenas.


Desafíos en certificación y formación

El nuevo contexto normativo-técnico también trae consigo desafíos que la industria debe abordar. Uno de ellos es la formación de capital humano especializado. Los proyectos actuales demandan que el tradicional “tablerista” evolucione hacia un profesional integral con conocimientos en electricidad, automatización, comunicaciones y calidad. Esto implica una inversión permanente en capacitación y certificaciones. “No basta con que el tablero o sus componentes cumplan las normas. El tablerista que arma y configura un tablero debe cumplir con protocolos de armado, cableado, marcado y pruebas para entregar un producto verdaderamente a norma”, enfatiza Edgardo Herrera, Business Development Manager en Legrand Bticino Chile, quien agrega que su empresa realiza frecuentes entrenamientos a integradores para asegurar buenas prácticas.

Otra brecha está en la estandarización y certificación efectiva. Si bien las normativas existen, su cumplimiento riguroso requiere un cambio cultural en algunos segmentos. La adopción de estándares como IEC 61439 exige respaldar con evidencias técnicas el desempeño de los tableros (cálculos de cortocircuito, ensayos de temperatura, documentación completa), no solo confiar en supuestos. En Chile, las empresas más grandes ya operan con esta lógica, pero en talleres más pequeños aún se está difundiendo la necesidad de incorporar estas buenas prácticas de trazabilidad y calidad. La SEC ha contribuido a esto mediante el sistema de código QR en cada tablero certificado, que garantiza la trazabilidad e informa a los usuarios finales sobre la conformidad del producto.


Perspectivas a cinco años

De cara al mediano plazo, se anticipa que los tableros eléctricos continuarán evolucionando en dos frentes complementarios. Por un lado, se profundizará su papel como plataformas inteligentes: en cinco años veremos más tableros con IoT incorporado, integrados a la gestión energética de las empresas y con funciones de diagnóstico autónomo. “El próximo paso será la creación de tableros ‘inteligentes’, que permitirán una mejor integración de IoT y una operación más eficiente y confiable; ya no serán elementos pasivos sino nodos activos en la red”, proyecta Christofer Reyes, Jefe de Producción de WEG Chile. Esto exigirá fortalecer la ciberseguridad y la interoperabilidad de estos sistemas.

Por otro lado, es de esperar que el marco regulatorio siga actualizándose para acompañar estos avances. La SEC probablemente introducirá nuevos protocolos o guías técnicas según surjan tecnologías emergentes, asegurando que la normativa chilena continúe alineada con los estándares internacionales (IEC) y las mejores prácticas de seguridad.

En términos de mercado, la electrificación de nuevos sectores (como el transporte) y la transformación digital de la industria auguran una demanda creciente de tableros eléctricos avanzados. Las empresas que logren conjugar innovación tecnológica y cumplimiento normativo estarán mejor posicionadas para aprovechar estas oportunidades.


Proyección normativa y desafíos futuros

Mirando hacia los próximos cinco años, el consenso entre reguladores, fabricantes y especialistas técnicos es que el tablero eléctrico dejará definitivamente de ser un elemento pasivo de distribución para consolidarse como una infraestructura crítica, tanto desde el punto de vista normativo como operativo. Este proceso estará marcado por una mayor exigencia regulatoria, una profesionalización del ecosistema de fabricantes e integradores y una creciente convergencia entre electricidad, digitalización y gestión energética. Desde la óptica normativa, uno de los principales desafíos será profundizar la alineación entre la reglamentación chilena y los estándares internacionales.

A juicio de Edgardo Herrera, de Legrand Bticino Chile, “Chile ha avanzado mucho al basar el RIC N°2 en la IEC 61439, pero aún queda el desafío de aplicar plenamente estos criterios a tableros de menor capacidad, que hoy quedan fuera de ese enfoque”. En su visión, el futuro pasa por una regulación más homogénea, donde la robustez electrodinámica, las verificaciones de diseño y las formas constructivas sean exigencias transversales y no solo aplicables a grandes tableros industriales.

Esta mirada es compartida por Carlos Yáñez, de KronTec, quien enfatiza que “la diferencia hoy no está solo en cumplir con la normativa local, sino en la capacidad de demostrar técnicamente el desempeño del tablero”. Según el ejecutivo, estándares como IEC 61439 están elevando el nivel de exigencia en documentación, trazabilidad y verificación, empujando al mercado chileno desde una lógica de cumplimiento mínimo hacia una cultura de evidencia técnica. “Ese cambio es clave para proyectos industriales e infraestructura crítica, donde el tablero es parte de un sistema integrado y no un componente aislado”, agrega.

En paralelo, la evolución tecnológica ejercerá una presión creciente sobre el diseño de los tableros. La digitalización, el monitoreo en línea y la integración con sistemas de gestión energética ya no son vistos como atributos opcionales. “Hoy estamos viendo que el monitoreo, la medición y las comunicaciones dejaron de ser un ‘extra’; en muchos proyectos ya son un requisito base”, afirma Christofer Reyes, de WEG Chile. A su juicio, el siguiente paso será la consolidación de tableros inteligentes, capaces de operar como nodos activos dentro de la red eléctrica, integrando IoT, análisis de datos y mantenimiento predictivo.

Este proceso también estará fuertemente influenciado por la transición energética. La masificación de la electromovilidad, el crecimiento de las ERNC, el autoconsumo y el almacenamiento en baterías obligarán a repensar el rol del tablero como punto de acople entre generación, consumo y red. En ese contexto, Yáñez subraya que “el tablero se convierte en el lugar natural donde se concentran la medición, la calidad de energía y las protecciones necesarias para integrar nuevas cargas sin comprometer la continuidad operacional”. La normativa asociada —como el RIC N°15 para infraestructura de recarga— seguirá ampliándose, impactando directamente el diseño y la ingeniería de los tableros eléctricos.

Otro eje crítico será el fortalecimiento de las capacidades técnicas y de certificación a nivel local. Naldo Cabrera Araya, de INGCER, advierte que “uno de los grandes desafíos del sector es comprender que la certificación no es solo un trámite, sino un proceso técnico que valida el comportamiento real del tablero”. Desde su experiencia, el aumento de exigencias en ensayos de tipo, disipación térmica, resistencia al fuego y trazabilidad obliga a fabricantes e integradores a elevar sus estándares internos. “La correcta interpretación de los protocolos SEC y su aplicación desde la etapa de diseño es clave para evitar reprocesos y asegurar seguridad en la operación”, enfatiza.

En esa misma línea, Cabrera destaca el rol estratégico de los laboratorios locales: “Contar con capacidades de ensayo en Chile permite evaluar el comportamiento del conjunto del tablero en condiciones reales de operación, reducir tiempos de certificación y acompañar técnicamente a la industria en su adaptación normativa”.

Este apoyo será cada vez más relevante a medida que se incorporen dispositivos electrónicos, domótica y soluciones inteligentes dentro de los tableros, ámbitos donde la evaluación de fallas y escenarios anormales cobra especial importancia.

Finalmente, todos los entrevistados coinciden en que el factor humano será determinante. “Los proyectos actuales demandan perfiles más integrales; ya no basta con el conocimiento eléctrico tradicional”, sostiene Yáñez, apuntando a la necesidad de combinar electricidad, automatización, comunicaciones y gestión de calidad. Herrera refuerza esta idea al señalar que “el tablerista que arma y configura el tablero es tan relevante como el diseño del producto; si no se respetan los protocolos de armado, marcado y pruebas, el cumplimiento normativo queda solo en el papel”.

Así, el futuro del mercado chileno de tableros eléctricos estará marcado por una doble exigencia: innovar tecnológicamente y cumplir rigurosamente la normativa. En ese equilibrio se juega no solo la competitividad de fabricantes e integradores, sino también la seguridad, eficiencia y resiliencia de las instalaciones eléctricas que sostendrán el desarrollo industrial y energético del país en la próxima década.

Enero 2026
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