Por Tomás Budinich, Director de la industria Energía, Recursos e Industriales en Deloitte.
La logística es el sistema nervioso de la transición energética y de la manufactura: conecta minas, plantas, centros de ensamblaje y puntos de servicio. Pero hoy la magnitud está en un volumen que no se había visto (y del riesgo también): el mercado global de IoT aplicado al movimiento de mercancías pasará de US$17,5 mil millones en 2024 a US$809 mil millones en 2034, un crecimiento anual compuesto de 46,7%, según cifras de Scoop Market.
Ese caudal de datos -si se orquesta con analítica avanzada, automatización y, ahora, con Inteligencia Artificial Generativa (Gen AI)- puede convertir cada kilómetro y cada pallet en ventaja competitiva. Nosotros identificamos cinco nodos donde nos imaginamos un futuro posible:
Nodo 0 – “Mineral al riel”
El trayecto arranca en la Región de Antofagasta. Camiones autónomos de acarreo mueven hasta 320 toneladas de mineral desde el rajo al chancador las 24 horas del día, los siete días de la semana; luego, el concentrado toma el ferrocarril privado FCAB que transporta unas 2 Mt al año rumbo a los puertos de Antofagasta y Angamos. Este año FCAB estrenó la primera locomotora a hidrógeno de Sudamérica, capaz de recortar un 30% de emisiones frente al diésel, según constata h2lac.org. Con el cobre generando cerca de 25% de las exportaciones totales, cada dólar ahorrado en la “última milla” ferroviaria se amplifica en competitividad. Esta dupla “pit-to-crusher autónomo + tren bajo en carbono” reduce costos logísticos mineros hasta en 12 US$/t y evita ~40 kg CO2e por tonelada exportada.
Nodo 1 – “La nube de la predicción”
Giramos hacia el Biobío, corazón forestal. Algoritmos que cruzan precios de celulosa, caudales fluviales y alertas de incendio afinan la demanda de trozas y chips. Esto resulta en menos sobre-stock y más capital libre para invertir en plantas de celulosa. No es marginal: la celulosa movió en Chile 3,8 millones de toneladas en 2024 y fue el 7º producto chileno en el ranking exportador de acuerdo con la OCDE. ¿El impacto futuro? Hasta 30% de reducción del inventario “muerto” y mayor resiliencia ante shocks de precios internacionales.
Nodo 2 – “Autopistas energéticas”
Una caravana toma la Ruta 5 rumbo a los centros de acopio. Plataformas de optimización integran tráfico, topografía y disponibilidad de cargadores: los despachos diésel, GNL y eléctricos conviven en rutas dinámicas que recortan entre 15-20% de combustible o energía. Ese ahorro se traduce en 20-30 pb adicionales de margen operativo y hasta 200 kg CO2 menos por viaje, alineado con la meta nacional de carbono-neutralidad 2050. ¿El impacto futuro? Una logística más barata, pero también la “licencia social” para operar en cadenas globales cada vez más verdes.
Nodo 3 – “El muelle robotizado”
En San Antonio, grúas semi-autónomas descargan contenedores de salmón fresco provenientes de Puerto Montt, mantenidos a 0°C gracias a sensores IoT. El salmón fue el mayor producto no minero de 2024, con US$ 6.370 millones y 5,5% de las exportaciones totales según información oficial. Dentro del terminal, robots goods-to-person empacan filetes a 550 líneas/h y 99% de exactitud, ganando minutos que prolongan 48 horas la vida útil del producto en Miami o Tokio. Esto significa más frescura, menos merma y una potencial ventaja de precio frente a competidores noruegos o escoceses.
Nodo 4 – “La sala de control gemela”
Un gemelo digital enlaza puertos, rutas y centros de frío. Simula marejadas que obligan a cerrar San Antonio y redistribuye la carga al norte en minutos. El mercado global de gemelos digitales saltará de US$10.000 M (2023) a US$ 110.000 M en 2028, y Chile ya prueba su modelo para orquestar el 91% de su comercio exterior que viaja por mar. Esto podría significar que cada día de interrupción evitado ahorraría millones de dólares y protege indicadores de confiabilidad de suministro.
Nodo 5 – “La gran confluencia de datos”
El viaje concluye cuando cadenas de cobre, pulpa y salmón comparten capacidad de transporte, inventarios críticos y pronósticos en una plataforma abierta sustentada en Generative AI (según Deloitte, Gen AI ya automatiza onboarding de transportistas, mensajería en ruta y auditoría de fletes en tiempo real). Eso será clave para gestionar un tráfico que en 2022 superó los 4,1 millones TEU y que retoma la senda de crecimiento. Esto se podría traducir en que las empresas que comparten visibilidad extremo-a-extremo reportan ahorros logísticos del 15%. En un país largo y angosto como el nuestro, donde un cátodo de cobre o un pallet de salmón recorren miles de kilómetros hacia su destino final, la logística deja de ser soporte y se vuelve estratégica.
IoT, GenAI, rutas optimizadas, automatización y gemelos digitales ya permiten costos 15-25% más bajos, menor huella de carbono y resiliencia ante eventos climáticos. Quienes ajusten su ruta hoy, podrán convertir cada kilómetro y cada byte en una ventaja competitiva mañana.