RESPALDO DE ENERGÍA Las opciones “tradicionales” siguen reinando En casi todo proceso industrial, el suministro eléctrico juega un rol fundamental y cualquier corte de este puede representar considerables pérdidas de materiales, tiempo y dinero. Por ello, para evitar los costos que puede significar una interrupción en la alimentación eléctrica existen diversos sistemas de respaldo que garantizan un suministro continuo (o casi) de energía, como por ejemplo, los grupos electrógenos y los sistemas de alimentación ininterrumpida (“UPS”, por su sigla en inglés).
Los grupos electrógenos (o generadores) se emplean principalmente para respaldo de energía o incluso como fuente principal de suministro (por ejemplo, en períodos de hora punta) e incluyen diversos adelantos, especialmente en lo referido a sus motorizaciones, insonorización, sistemas de control (transferencias) y monitoreo a distancia.
Dados los avances en su diseño y construcción, los motores a combustión actualmente son muchos más eficientes y emiten menos contaminantes a la atmósfera que los modelos que se podían encontrar tan solo unos años atrás. De igual modo, las cabinas insonorizadas también han avanzado mucho en eficacia y tamaño, posibilitando instalaciones en una mayor diversidad de lugares.
Asimismo, la incorporación de más y mejores sensores y plataformas digitales, así como transferencias automáticas, ahora permiten no solo implementar esquemas más sofisticados de control, sino también de supervisión. Esto, sumado a una creciente gama de opciones de comunicación, es posible conectarse a terminales locales (pantallas de operador) o computadores remotos (vía Web) para contar en línea con un completo diagnóstico del equipo, así como con información en línea e histórica del equipo para diagnosticar fallas en forma preventiva. Mantenimiento de su grupo electrógeno Para funcionar sin problemas y asegurar que cumplirá su vida útil, es necesario aplicar a los grupos electrógenos un adecuado programa de mantenimiento. En ese sentido, el mantenimiento es un factor de suma importancia, pues una parada inesperada del grupo electrógeno consecuentemente detendrá los procesos que dependen de él.
Un programa de mantenimiento debe incluir la revisión de cada pieza o componente del equipo. Por ejemplo, una lista de chequeo para el mantenimiento de un generador eléctrico podría incluir:
• Limpieza externa del equipo. • Comprobar ventilación y calentamiento. • Observar ruidos anormales, vibraciones, roces, etc. • Observar estado de cojinetes y nivel de lubricación. • Comprobar carga con los aparatos de medida. • Comprobar estado general de la máquina. • Observar aspectos de colector, así como escobillas. • Limpieza interior. • Observar detalladamente las escobillas (reemplazar si es necesario). • Comprobar superficie del colector y sus conexiones. • Comprobar entrehierros y devanados. • Probar resistencia de aislamiento y puesta a tierra. • Comprobar maniobra correcta de arranque (motor de combustión interna). • Comprobar lubricación, cambiar y limpiar conductos de ventilación. • Comprobar equilibrio del rotor.
Otras buenas prácticas que pueden incluirse en la lista de chequeo son las siguientes:
• Tareas de ejecución diaria: comprobar el nivel de líquido del enfriador (si aplica), revisar el aceite y su nivel en el tanque, y verificar el filtro de aire.
• Tareas de ejecución semanal: colar el agua del tanque y sus filtros, y verificar el cargador de batería.
• Tareas de ejecución mensual: verificar la concentración del enfriador, y revisar la trampa de agua de la salida.
• Tareas de ejecución semestral: validar las mangueras del radiador, cambiar el combustible, aceite y filtros de aire, limpiar el ducto de aire del respirador.
• Tareas de ejecución anual: depurar el sistema de enfriamiento.
• Por cada elemento de la lista, se debe inspeccionar minuciosamente el estado y el correcto funcionamiento de cada parte del generador eléctrico. La UPS: Para procesos “sin sobresaltos” Con la incorporación de sistemas digitales de control, crece la necesidad de implementar una UPS que le permita asegurar una operación sin sobresaltos por problemas en el suministro eléctrico. En ese sentido, existen varios procesos (por ejemplo, en la industria petroquímica) que deben “apagarse” de manera adecuada para garantizar que no representa un riesgo. Por ello, la autonomía de estos equipos no busca ser una alimentación permanente de las cargas, sino un respaldo “momentáneo” que permita desconectar ordenadamente los equipos involucrados en el proceso.
En el mercado nacional, existe una vasta variedad de proveedores y equipos, con funcionalidades y prestaciones específicas para responder a los diversos requerimientos de un proyecto industrial. En esa línea, existen una serie de recomendaciones para determinar la UPS a elegir.
En primer lugar, se debe tener en cuenta la carga a alimentar (potencia y ciclo de trabajo), pues su comportamiento eléctrico determinará la tecnología y tamaño de las baterías a emplear. De igual modo, hay que considerar las condiciones del medio, pues los ambientes industriales se caracterizan por tener polvo en suspensión o agentes agresivos (como los que se encuentran en la costa del Océano Pacífico). También se debe considerar la altura geográfica de la instalación, ya que sobre los 1.000 m.s.n.m., es necesario aplicar un factor de derating. Otra variable es la autonomía, es decir, el tiempo por el que debe suministrar energía a la carga después del corte.
Por su parte, las baterías no solo representan una parte significativa del costo total de una UPS, sino que su fallo es grave, porque anula el objetivo central del sistema: entregar alimentación de respaldo. Por lo tanto, ignorar las recomendaciones de mantenimiento y/o servicio y dejar que el sistema de baterías se deteriore aumenta el riesgo tanto para la carga crítica como para la continuidad del negocio.
En consecuencia, se recomienda llevar a cabo de manera periódica mediciones de tensión en vacío y análisis termográficos (para ver si hay zonas donde se está acumulando el calor o si efectivamente está siendo disipado). Adicionamente, se debe monitorear el funcionamiento del inversor, para lo que se pueden estudiar si está generando una señal sinusoidal y limpia de fenómenos eléctricos, como contaminación armónica. |