Alejandra Molina, Minnovex AG: “Innovar no se hace vía una licitación, sino que a través de una relación de conocimiento y colaboración” Alejandra Molina. ¿A qué se refiere el concepto de “Minería Verde”? El concepto de Minería Verde se refiere tanto al desarrollo de una industria minera que sea amigable con el medio ambiente y con las comunidades donde está inserta, como a la provisión de minerales y productos más sustentables. Esta definición engloba la preocupación de la industria propiamente tal por ser más sustentable, pero también el aporte que entrega al ecosistema el desarrollo de nuevas tecnologías que tiendan a ser menos contaminantes.
En ese sentido, la búsqueda de una mayor productividad ha permitido también que exista un mayor interés por desarrollar una Minería Verde, porque esta última tiende a exigir estándares que permiten desarrollar procesos productivos más eficientes. Por ejemplo, si el costo del agua es muy alto, haremos todo lo posible por hacer más eficiente su consumo.
¿Qué factores han impulsado la Minería Verde? Este concepto comenzó a crecer con mayor fuerza en los últimos años, y hemos visto que muchas empresas mineras están requiriendo tecnologías que las ayuden a ser más “verdes” para cumplir con algunos estándares que han ido surgiendo a nivel local y, particularmente, internacional. Por ejemplo, el ICMM, que es un organismo internacional que agrupa a muchas compañías mineras, ha ido elevando sus estándares e impulsando el compromiso de las empresas por temas ambientales.
En cierto modo, la industria minera busca mostrar que es capaz de aportar al desarrollo desde un punto de vista ambiental y de las comunidades aledañas, incorporando nuevas tecnologías. Por ejemplo, las desaladoras no solo ayudan a la productividad de las operaciones mineras, sino también al consumo de la población y de la industria agrícola.
En ese sentido, hoy en día ya no es solo un tema de la comunidad donde está inserta la minera; hay exigencias que vienen de la legislación nacional y de compromisos asumidos a nivel internacional.
¿Cómo evalúa el interés de la industria minera en Chile por adoptar esta Minería Verde? Como mencioné, el interés ha venido por el tema reglamentario, pero también desde el punto de vista de compromisos asumidos por las mineras más allá de lo legal: casi todas las compañías, si no todas, y en especial la gran minería de Chile, tiene actualmente en su estrategia compromisos relacionados con temas de sustentabilidad y cuidado del medio ambiente y protección de los trabajadores y las comunidades circundantes.
En ese aspecto, se ha visto un mayor interés de estas empresas por acceder a tecnologías, servicios y productos que les apoyen en este cambio, en estas mayores exigencias. Y no solo porque les va a impactar en la contabilidad, sino porque les importa lo que la comunidad y el ecosistema les exigen que deben mejorar.
¿Cuáles son los desafíos que tiene hoy la industria minera en esta materia? Creo que uno de los principales desafíos es el agua, tanto en lo que se refiere a gestionar de mejor forma su consumo, disminuir al mínimo el consumo de agua continental, como a aumentar el uso de agua salada o desalada. En otras palabras, ¿cómo logramos optimizar el consumo de agua y reusarla? Hoy la gran minería está utilizando agua salada o desalada en sus procesos productivos. Las desalinizadoras son una opción, pero es un proceso caro, ya que el agua desalada debe ser trasladada por varios kilómetros a las faenas, y porque el proceso de osmosis inversa requiere altos consumos de energía eléctrica. Por ello, varias compañías mineras y sus proveedores están trabajando para optimizar el consumo del agua, por ejemplo, reusando el agua de los procesos, utilizando aguas grises, implementando plataformas digitales para gestionar el agua, entre otras medidas.
Otro de los desafíos relevantes es el consumo de energía. Las mineras son altos consumidores de energía y desde hace algunos años, varias están incorporando energías renovables no convencionales, pero también muchas están haciendo gestiones asociadas a eficiencia energética.
De igual manera, en lo que se refiere a la energía, hay actualmente un gran interés por el hidrógeno verde, pues es “la pieza que faltaba” para disminuir el consumo de combustibles fósiles en los vehículos que emplea la minería, desde camionetas y buses hasta los grandes camiones.
De hecho, varias compañías en el país ya están haciendo algunas pruebas con camiones que utilizan hidrógeno. También se está trabajando en cómo darles un nuevo uso a los relaves, es decir, cómo los aprovechamos, por ejemplo, en material para la construcción, entre otras alternativas que están apareciendo.
Ya hay proveedores, universidades y centros de investigación ofreciendo apoyo a las compañías mineras para desarrollar soluciones. Existe mucho interés en este ámbito, porque en la industria minera, según cálculo del Sernageomin, se depositan en Chile cerca de 537 millones de toneladas anuales de relaves.
La minería chilena está trabajando para incluir prácticas de economía circular en sus procesos. Por ello, cabe mencionar la iniciativa de Collahuasi que está premiando a esas empresas que incluyen elementos de economía circular en su modelo de negocios.
¿Y en la relación con comunidades? En este aspecto, las compañías mineras tienen que optimizar la relación con las comunidades que se ven impactadas por sus operaciones. Es clave que las comunidades estén informadas idealmente en línea de cómo están operando las faenas mineras cercanas a centros poblados, por ejemplo, el estado de los relaves o del polvo en suspensión, y cuáles serán las medidas de mitigación en caso de algún episodio.
Creo que los canales de comunicación con las comunidades deben ser un tema central, sobre todo pensando que muchos proyectos futuros, sobre todo de mediana minería, se espera que se realicen más cerca de pueblos y ciudades más pobladas.
¿Cómo apoya Minnovex a la industria minera en todos estos desafíos? En general, los proveedores nacionales tienen un menor tamaño y les cuesta visibilizar su oferta tecnológica si los comparamos con los grandes proveedores internacionales. Por ello, estimamos que necesitan asociarse con otros para contar con más capacidades y poder armar un equipo multidisciplinario, logrando así generar soluciones más robustas que les permitan enfrentar un desafío complejo como los que tiene la gran minería del cobre en Chile. Entonces, en Minnovex buscamos generar una red de proveedores que puedan presentarse conjunta y colaborativamente en el desarrollo de soluciones para la minería. Hemos incorporado a la asociación universidades y centros de investigación, pues creemos que esta conexión entre proveedores tecnológicos con la Academia es una relación virtuosa que tenemos que desarrollar más en el país para generar soluciones de más valor para la industria minera. Igualmente, hemos sumado a start-ups y pequeñas empresas para lograr generar encadenamientos productivos más complejos y también apoyar en visibilizar y promocionar los productos y servicios intensivos en conocimiento que se están desarrollando en nuestro país.
Llevamos varios años conversando y evolucionando nuestra relación con las compañías mineras para ir generando espacios menos transaccionales, porque innovar no se hace vía una licitación, sino que a través de una relación de conocimiento y colaboración efectiva para poder generar soluciones a los desafíos que enfrentan las compañías. Una licitación tiene una estructura muy rígida en la que es difícil que se abra un espacio para innovar y generar soluciones que den cuenta de sus reales problemas. Lo que se busca es que la empresa minera comparta sus problemáticas y, en base a ese conocimiento, nuestros socios puedan desarrollar soluciones en esta red de colaboración.
Adicionalmente, estamos llevando esta problemática del sector a la conversación con las autoridades, porque sabemos que hay mucho de política pública en esto, de cómo desarrollamos una minería más allá de la extracción minera, que le dé más valor a la matriz productiva. En otras palabras, los proveedores nacionales de la minería podrían exportar más, aportando al PIB y efectivamente generar un ecosistema más virtuoso, como lo han hecho otros países, como Australia y Canadá, donde hay una industria tecnológica potente. Esa es una conversación que tenemos con las autoridades y con otros actores del ecosistema, pero nosotros siempre con este foco de la innovación e internacionalización de los proveedores.
¿Cómo innovamos en Chile y cómo logramos vender esa innovación en el extranjero? Si nuestros proveedores son capaces de vender en Chile a compañías de primerísimo nivel, somos capaces de vender en cualquier parte del mundo. Tenemos la certeza de que nuestras empresas tienen la capacidad de expandirse internacionalmente; hoy las tasas de exportación son bastante pequeñas, así que hay un trabajo que tenemos que hacer donde debemos aunar esfuerzos públicos y privados para que los proveedores chilenos se internacionalicen. Asimismo, los proveedores nacionales no solo deben pensar en vender a Codelco, Anglo American, BHP, etc., sino también mirar, por ejemplo, a la minería mediana, con una propuesta diferente, que se adapte a la realidad tecnológica de este segmento de la minería chilena. |