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La “Industria 4.0” y su impacto en el país

Hace 11 años, la “Industria 4.0” irrumpió en la escena internacional, provocando un revolucionario cambio de paradigma con su propuesta de “digitalizar” los procesos productivos, incrementando los niveles actuales de automatización y de intercambio de datos en los sectores industriales. En este artículo, cuatro especialistas analizan cómo está Chile en la adopción de las tecnologías y técnicas asociadas a esta revolución industrial y los desafíos que aún debemos superar.

Hace ya una década, en la Hannover Messe de 2011, el gobierno alemán dio a conocer el concepto “Industria 4.0”, promoviendo la digitalización de la manufactura, y desde entonces, el término se ha popularizado alrededor de diferentes sectores productivos, iniciando una nueva “revolución industrial”. No obstante, no todos se han subido al carro de la “industria inteligente” a la misma velocidad o con el mismo entusiasmo. ¿Es ese el caso de la industria chilena?

Al respecto, Fabio Fortes, Gerente Senior del Centro de Excelencia en Minería y Metales (CoE) de EY, señala que la industria se está transformando con “la incorporación de nuevas tecnologías, principalmente Internet, la que ha producido un impacto disruptivo en varios sectores”.

“Si miramos el sector más importante para el país, la Minería incorporó mucha tecnología en su forma de operar, como, por ejemplo, la creciente implementación de Centros Integrados de Operaciones Remotas que permiten operar faenas mineras que estén ubicadas en cualquier región del país desde centros urbanos; el aumento creciente de la flota de camiones autónomos transportando mineral de forma más eficiente y conmenos trabajadores en terreno; la introducción de tecnologías de monitoreo de condiciones de activos que colaboran para la reducción de fallas e imprevistos, entre otros”, explica. “Estos son apenas algunos ejemplos de cómo la Industria 4.0 está impactando la minería nacional, impulsando el sector hacia una industria más inteligente, productiva y más competitiva, e influenciando toda una cadena de proveedores y prestadores de servicio”.

Fabio Fortes, EY.
Jorge Rojas, DELOITTE
Marcos Alexandre Lopes, ACCENTURE.
Camilo Basay, DUOC UC.

Por su parte, Jorge Rojas, Socio líder de Consulting en Deloitte, cree que la Industria 4.0 ha tenido en Chile una penetración “todavía muy leve”. “Hemos empezado a ver algunos avances, con ciertos niveles de robotización en algunos procesos, junto con la incorporación de Internet de las Cosas (IoT) de cara a mayor mantenimiento preventivo de las maquinarias; sin embargo, yo diría que esto es más una adopción parcial y bastante lenta comparado con otras geografías más avanzadas”, sostiene.

“El impacto principal que se ha visto en la industria nacional tiene que ver con este rezago y, por lo tanto, la incapacidad de la industria nacional de diferenciarse o de estar al día con competidores internacionales”, agrega. “Estos, a diferencia de nuestra industria local, llegan con productos cada vez más personalizados según el cliente, con cadenas de suministros y procesos productivos mucho más tecnologizados. A la industria chilena le cuesta competir por temas de costo, teniendo procesos de producción mucho más caros frente a competidores globales”.


¿Por qué nos atrasamos?

Como una posible explicación para este rezago, Marcos Alexandre Lopes, Líder de Industry X para Accenture Hispanoamérica, propone la rápida innovación tecnológica: “La industria tecnológica está innovando continuamente, y las empresas están invirtiendo en pruebas y en la puesta en marcha de la producción de estas innovaciones para asegurarse de seguir siendo competitivas. Pero ¿hasta qué punto son eficaces estas inversiones? De acuerdo con nuestros estudios, la mayoría no logra capturar el valor real de la transformación digital”.

¿Por qué ocurre esto? Según el ejecutivo, la respuesta está en la forma en que las empresas invierten en tecnología. “En general, las organizaciones han invertido de forma fragmentada y, como resultado, los beneficios de una determinada tecnología solo llegan a una parte de la organización”, advierte. “El sector Energía no es la excepción. Para que las tecnologías digitales estén a la altura de su promesa, lo que se necesita es coordinación y combinación: una amplia variedad de tecnologías orientadas al cliente y perfectamente conectadas que permitan una cadena de suministro digital de principio a fin, desde el diseño hasta la fase posterior a la comercialización”.

Para ello, el ejecutivo de Accenture ofrece “Industria X”, un marco para “garantizar que las empresas puedan absorber rápidamente todas las futuras disrupciones tecnológicas y beneficiarse del cambio lo antes posible”.

Para Fortes, el proceso de adopción de técnicas y tecnologías relacionadas con la Industria 4.0 debe involucrar la coordinación para que converjan diversas partes con intereses muchas veces divergentes. “La experiencia internacional ha demostrado que los países que son más bien exitosos en la adopción fueron impactados por el desarrollo e implementación de forma proactiva de algún tipo de política pública y que no se debe confundir ‘coordinación’ con ‘intervención’”, indica. “Acciones como, por ejemplo, la creación de un ecosistema que facilite la cooperación entre empresas, universidades y sindicatos son un buen modelo de coordinación planificada.

Crear un planeamiento estratégico o una agenda 4.0 también tiene demostrado traer resultados positivos para las compañías, la sociedad y el propio gobierno”.

Como sugiere Camilo Basay, Docente de la Escuela de Ingeniería Duoc UC sede Puente Alto, la implementación de las técnicas y tecnologías asociadas a la Industria 4.0, sus operaciones y procesos productivos mejoran considerablemente, pues “se puede hacer control y gestión de los recursos con los datos que son recopilados desde el proceso; y los costos de producción se ven reducidos, logrando así aumentar la eficiencia del proceso productivo”.

De acuerdo a Fortes, de EY, entre las barreras para la implementación de estas tecnologías, podemos encontrar: la ausencia de oferta de capitales (recursos financieros), de capital humano calificado (recursos humanos) y del desarrollo nacional de tecnologías (recursos tecnológicos). “Todos estos factores contribuyen para el aumento de incertidumbre relacionado con el proceso de adopción. Además, la ausencia de estos factores sumada a una cultura poco innovadora hace que la velocidad de adopción sea lenta. No existe una receta mágica que pueda ser ocupada por toda la industria, pero contar con capital humano calificado es clave para el éxito de su adopción”, argumenta.

Por su parte, Rojas, de Deloitte, sugiere que la adopción debería ser paulatina, porque requiere cambiar la infraestructura tecnológica, pero también la cultura y la manera en que se incorpora o se define al cliente final. “En la Industria 4.0, una de las cosas interesantes es que se incorpora al cliente final dentro del proceso productivo y así modela el producto que este quiere. Dicho esto, creemos que en Chile este proceso de adopción debe ser acelerado por el rezago que mencionamos anteriormente. Para que esto suceda, el apoyo del Estado va a ser fundamental”, insiste. Para ejemplificar lo anterior, el ejecutivo apunta a la industria manufacturera, el corazón de la Industria 4.0: “Hoy es la que más empleos entrega en Chile y es un motor de la economía; sin embargo, se encuentra un poco dejada de lado en lo que respecta a apoyos necesarios para dar un salto cuantitativo respecto a la manera en que está operando. Han existido incentivos para sortear crisis económicas y otros escenarios, pero no una inversión decidida en modernizar esta industria nacional y llevarla al siguiente nivel”.


El rol del capital humano

A juicio de Basay, la pandemia del Covid-19 aceleró la transformación digital en muchas empresas, por lo que existe en el país un déficit de profesionales calificados para enfrentar los desafíos que impone la Industria 4.0. “En este sentido, se requieren profesionales que tengan un perfil con énfasis en el dominio del idioma inglés, el trabajo en equipo, la resolución de problemas, la administración de proyectos, así como creatividad, innovación y capacidad de comunicación”, sostiene. “Por tanto, es de vital importancia generar alianzas entre la academia y la industria para desarrollar en conjunto estas capacidades, así como también desarrollar investigación aplicada, donde la academia puede aportar al desarrollo de nuevas soluciones para la industria”.

En el actual escenario económico, diversos sectores de la industria nacional requieren aumentar su competitividad frente a las ofertas de otras latitudes. En ese contexto, la Industria 4.0 aparece como el camino a seguir, por lo que se debe trabajar en superar las barreras que frenan su adopción, especialmente la escasez de talento humano. El sector público aparece como un actor fundamental para coordinar y desarrollar los esfuerzos requeridos para que nuestra industria entre de la mejor manera en la “Cuarta Revolución Industrial”.

Junio 2022
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