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El mercado de oficinas clase A en Latinoamérica ingresó en una etapa de mayor estabilidad al cierre de 2025, tras el ajuste post pandemia, con desempeños desiguales entre ciudades y una creciente incidencia de las condiciones económicas locales en las dinámicas inmobiliarias, indicó el último Market Beat Oficinas Sudamérica elaborado por Cushman & Wakefield
El impulso del retorno a la presencialidad también incidió en la configuración de la demanda. “Las empresas priorizaron espacios colaborativos orientados a mejorar la experiencia de los equipos, en un contexto donde los esquemas híbridos se consolidaron como modelo predominante. A ello se sumó un protagonismo cada vez mayor de los criterios ESG en la toma de decisiones corporativas, impactando tanto en la selección de ubicaciones como en las características técnicas de los edificios”, señala Rosario Meneses, coordinadora de Sudamérica de Cushman & Wakefield.
En este escenario, la demanda se mostró más selectiva y estratégica. La calidad del activo, la ubicación y el desempeño en sostenibilidad se consolidaron como factores determinantes en el segmento premium.
Durante 2025, la demanda de oficinas Clase A en Latinoamérica alcanzó 543.000 m², reflejando un mercado más maduro y disciplinado que prioriza la eficiencia sobre la expansión, la relocalización y optimización de superficies.
Aunque la región experimentó una contracción de 12,7% en comparación con los máximos del año anterior, mercados como Santiago y Bogotá duplicaron su actividad, con una absorción de 74.952 m2 y 66.359 m2, respectivamente.
Buenos Aires, por su parte, cerró un año récord impulsado por los sectores de tecnología, energía y finanzas con una absorción de 98.554 m².
Si bien la demanda continúa mostrando un dinamismo relevante en varios mercados de la región, la oferta se ha mantenido más cautelosa en el lanzamiento de nuevos proyectos”, explica Rosario Meneses.
Durante 2025 el precio promedio de arriendo Clase A en Latinoamérica cerró con un incremento del 12%, alcanzando un promedio regional de USD 21,4/m²/mes.
Esta tendencia al alza estuvo liderada por ciudades como Bogotá y Santiago, que experimentaron ajustes superiores al 20% debido a la escasez de inventario de alta calidad.
“En el caso puntual de Santiago, donde la demanda está enfocada en sectores premium, ingresaron nuevos metros cuadrados con mejores estándares a un precio más elevado”, apunta Meneses.
Por su parte, São Paulo se consolida como el mercado con las rentas más elevadas de la región (USD 26,3/m²), mientras que ciudades como Lima y Río de Janeiro mantienen una oferta altamente competitiva para empresas que buscan optimizar costos operativos sin sacrificar estándares corporativos.
Con respecto a la vacancia en los 7 principales mercados de oficinas Clase A de la región al cierre de 2025, ésta se ubicó en 14,8%, lo que representó una disminución interanual de 1,6 puntos porcentuales.
Este descenso responde a una demanda efectiva de espacios, a la incorporación de nueva oferta y a un reordenamiento de la ocupación hacia edificios de mejor desempeño. Si bien los resultados muestran matices locales, mercados como Bogotá y Santiago se posicionan como los más resilientes con niveles de vacancia de un solo dígito —6,7% y 9,2%, respectivamente.
São Paulo, en tanto, logró reducir su disponibilidad al 12,8%, concentrando la demanda en sus submercados secundarios. Buenos Aires y México mostraron estabilidad o mejoras leves; Ciudad de México cerró en 19,4% y Buenos Aires en 17,8%.
“Uno de los aspectos que más llamaron la atención es que los mercados de Bogotá, Lima y Sao Paulo fueron los mercados que más disminuyeron su vacancia en un promedio de 3 puntos porcentuales”, sostiene Meneses.
Aunque Río de Janeiro ostenta la vacancia más alta (26,1%), continúa su tendencia de mejora en sectores consolidados.
El mercado de oficinas clase A en Sudamérica avanza hacia una etapa de mayor diferenciación entre ciudades, donde la calidad de los proyectos y su ubicación se vuelven factores decisivos. En este contexto San Pablo, Santiago y Bogotá presentan una combinación de construcción activa y buen nivel de movimientos de arrendamiento, lo que refuerza mercados donde la competencia se concentra en edificios prime y donde los proyectos mejor ubicados continúan capturando la mayor parte del dinamismo.
Buenos Aires y Ciudad de México muestran un equilibrio entre actividad de arrendamiento y un pipeline relevante, configurando mercados en reorganización donde la concentración de demanda en ciertos corredores y la coexistencia con nueva oferta mantienen una competencia intensa que favorece a los activos más eficientes.
Por su parte, Lima y Río de Janeiro avanzan con niveles moderados de arrendamiento y con incorporaciones más acotadas de nuevos proyectos, lo que sostiene un ajuste gradual. En estos mercados, la absorción del stock disponible y la capacidad de los edificios más competitivos para atraer demanda resultan determinantes para su desempeño.
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