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En un contexto marcado por altos costos, menor dinamismo y una industria en proceso de ajuste, una nueva forma de operar comienza a abrirse paso en la construcción en el mercado nacional, arrendar maquinaria en lugar de comprarla.
Ese es el modelo que impulsa la firma brasileña Casa do Construtor, considerada la mayor red de arriendo de maquinaria liviana en América Latina, que hoy avanza en su expansión regional con foco en Chile, uno de los mercados que aparece como estratégico en esta nueva etapa.
La llegada de este modelo se da en medio de un complejo escenario para la construcción en Chile. Durante los últimos años, la industria ha enfrentado una fuerte desaceleración:
En 2024, la inversión del sector registró una caída cercana al 1%, mientras que la venta de viviendas disminuyó en torno a un 13%, alcanzando uno de sus niveles más bajos de la última década. A esto se suma una baja sostenida en los permisos de edificación, especialmente en la Región Metropolitana, reflejo de una menor actividad y postergación de proyectos.
Pese a este escenario, la construcción sigue siendo un pilar relevante de la economía nacional. El sector representa cerca del 7% del Producto Interno Bruto y genera aproximadamente un 10% del empleo en el país, lo que lo posiciona como un motor clave para la reactivación económica.
Tras dos años de contracción, comienzan a aparecer señales de recuperación. Proyecciones del sector anticipan un crecimiento de la inversión en torno al 2,2% durante 2025 y cercano al 4,8% para 2026, impulsado principalmente por proyectos en minería, energía e infraestructura.
Este nuevo ciclo, sin embargo, no estará marcado por las mismas reglas del pasado. La industria enfrenta desafíos estructurales que obligan a repensar su funcionamiento: altos costos de materiales, baja productividad y la necesidad de optimizar recursos en un entorno más exigente.
En este escenario, el modelo de arriendo de maquinaria surge como una alternativa concreta para mejorar la eficiencia operativa.
La lógica es simple: acceder a equipos especializados solo cuando se necesitan, evitando grandes inversiones y reduciendo costos fijos. Esta modalidad, ya consolidada en varios países de la región, permite a empresas y contratistas mantener mayor liquidez, disminuir riesgos y adaptarse con mayor rapidez a la demanda.
La decisión de Casa do Construtor de ingresar a Chile responde precisamente a este contexto. Por una parte, el país transita desde una etapa de contracción hacia una recuperación gradual, lo que abre espacio para nuevos modelos de negocio. Por otra, existe una creciente presión por reducir costos y aumentar la productividad, factores que favorecen la adopción del arriendo por sobre la compra.
A ello se suma el dinamismo de sectores como la minería y la energía, que liderarán la inversión en los próximos años y demandarán equipamiento de uso intensivo, muchas veces por períodos acotados.
Bruno Arena, director de expansión internacional señala que tienen buenas expectativas para nuestro país que sin duda se reactivará en un mercado que por años estuvo bajo crecimiento “Chile no solo representa una oportunidad de crecimiento para la compañía, sino también para inversionistas locales. Nuestro modelo de franquicias permite integrarse a un mercado en transformación, con una propuesta probada en la región y alineada con las nuevas necesidades de la construcción, donde la eficiencia y la optimización de recursos son clave”.
Más que una simple expansión empresarial, la llegada de este modelo refleja un cambio más profundo en la industria de la construcción. La necesidad de eficiencia, flexibilidad y optimización de recursos está impulsando una transformación en la forma de ejecutar proyectos, donde el acceso a tecnología y maquinaria deja de estar ligado a la propiedad y pasa a centrarse en el uso.
En un mercado como el chileno, que busca retomar el crecimiento en un escenario más desafiante, todo indica que este modelo no solo encuentra una oportunidad, sino también el momento preciso para consolidarse.
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