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El mercado inmobiliario chileno cerró 2025 con un aumento de 28% en la venta de viviendas nuevas, alcanzando cerca de 31.500 unidades. Sin embargo, este repunte no logra absorber el sobrestock existente, que bordea las 68 mil propiedades, manteniendo la incertidumbre del sector de cara a 2026.
Según Cristián Martínez, fundador de Crece Inmobiliario, el crecimiento en ventas es positivo, pero aún insuficiente para reducir con rapidez el volumen de unidades disponibles. El mayor dinamismo del año pasado se explicó principalmente por el subsidio a la tasa hipotecaria para viviendas bajo las 4.000 UF, el uso del FOGAES que redujo el pie exigido y una baja en los desistimientos de compra.
Ante este escenario, las desarrolladoras optaron por frenar el ingreso de nuevos proyectos durante 2025, reflejando una estrategia de cautela frente a la sobreoferta. Martínez advierte que esta contracción podría derivar en una menor oferta en los próximos años, considerando el déficit habitacional que supera el millón de viviendas, junto con el alza de precios impulsada por mayores costos de construcción y regulación.
De cara a 2026, el experto proyecta estabilidad en las tasas de interés, en un contexto de inflación controlada, aunque alerta que el alto desempleo, la informalidad y la falta de certezas regulatorias siguen limitando la inversión en el sector.
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