La infraestructura que definirá el futuro de la IA en Chile Por Carlos González, Vicepresidente de la Mesa de IA de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnologías de Información (ACTI A.G.). Con la entrada en vigencia del Plan Nacional de Data Centers 2024- 2030, que proyecta más de 4.000 millones de dólares en inversiones y la construcción de treinta nuevas instalaciones, Chile se prepara para triplicar su capacidad de cómputo en pocos años. Pero el futuro de la IA dependerá, de forma directa, de la facultad para desplegar servidores optimizados que acompañen el crecimiento de la demanda y permitan sostener la competitividad en un escenario global cada vez más exigente.
Hoy el avance exponencial de la inteligencia artificial genera presiones inéditas sobre la infraestructura, que debe responder a modelos cada vez más complejos y con un consumo energético sin precedentes. Mientras NVIDIA lanza arquitecturas como Blackwell, capaces de triplicar la potencia de generaciones anteriores, y Google desarrolla chips especializados TPU, el reto es disponer del hardware, pero también de integrarlo en sistemas aptos de manera eficiente, sostenible y segura. En este contexto, la pregunta es ineludible: ¿cómo garantizar que Chile no solo sea un polo de inversión en centros de datos, sino también un hub de innovación con servidores preparados para las exigencias de la IA del futuro? Chile frente al desafío de transformar inversión en innovación Chile es uno de los líderes en el mercado de datacenters en Latinoamérica, con ventajas competitivas únicas: mayor proporción de energía renovable, mejor ambiente regulatorio y una de las ciudades con mayor penetración de fibra óptica del mundo es Santiago. Empresas como ODATA, Scala Data Centers y Equinix consolidan un ecosistema de clase mundial, mientras SONDA opera uno de los datacenters Tier IV de la región, con estándares de disponibilidad que solo unas pocas decenas de empresas alcanzan en el planeta. A nivel de inversión, Amazon Web Services comprometió más de 4.000 millones de dólares para abrir su primera región en Chile en 2026; Google conecta Chile con conectividad submarina directa a California que reduce la latencia de 100 a menos de 10 milisegundos; y Microsoft inaugura en Quilicura un campus tecnológico que se alimentará al 100% de energía renovable, proyectando un impacto económico de más de ~3.000 millones de dólares que se invertirán directamente en Chile. Por lo tanto, la oportunidad es real, pero la competencia internacional será feroz.
Nuestro país cuenta con un potencial en la generación de energía limpia, al estar posicionado en una de las zonas con mayor radiación solar en el norte del país que, en conjunto con la energía eólica, potencia sustancialmente la capacidad de datacenters de ser amigables con el medio ambiente.
Desde el gremio, vemos con nitidez que la discusión no puede limitarse a la instalación de nuevos data centers, sino que debe avanzar hacia la optimización de servidores diseñados específicamente para cargas de inteligencia artificial. La modularidad de la infraestructura, la adopción de refrigeración líquida para procesadores de alto consumo y la integración de arquitecturas híbridas entre CPU, GPU y aceleradores dedicados son condiciones técnicas ineludibles. Si Chile no acelera el tranco en esta dirección, corre el riesgo de convertirse únicamente en un mercado de hospedaje y no en un verdadero laboratorio de innovación digital. Apostar por servidores especializados para IA, es sinónimo de promover la soberanía tecnológica y el desarrollo de talento capaz de diseñar, implementar y gestionar soluciones avanzadas desde nuestro propio territorio. Servidores especializados y talento: la clave para un ecosistema sostenible Nuestra mirada desde la asociación también enfatiza la urgencia de articular esfuerzos entre el sector privado, la academia y el Estado. Proyectos como Latam-GPT, el primer modelo regional de inteligencia artificial comparable en capacidad a ChatGPT 3, son un ejemplo de cómo la colaboración trasciende fronteras. Para que estos desarrollos prosperen se requiere una infraestructura de servidores robusta, escalable y energéticamente eficiente. ACTI tiene la convicción de que Chile tiene los atributos para convertirse en epicentro latinoamericano de supercómputo, pero solo si avanzamos en políticas públicas que prioricen la formación de especialistas, incentivos a la innovación y marcos regulatorios que fomenten la competitividad sin frenar la creatividad. No basta con atraer inversiones; debemos crear un ecosistema capaz de transformar esos recursos en soluciones concretas que impacten en minería, salud, astronomía, retail y banca, sectores donde la IA ya genera resultados tangibles.
Chile necesita acelerar el paso en la formación de talento especializado. Las estimaciones indican que el país necesita miles de profesionales adicionales cada año para responder a la demanda de infraestructura y servicios basados en inteligencia artificial. Sin este capital humano, el despliegue de servidores optimizados quedará subutilizado. Asimismo, la gestión sostenible de recursos naturales, como el agua utilizada en sistemas de refrigeración, debe abordarse con innovación y visión de largo plazo, especialmente en un contexto de cambio climático. La meta de alcanzar la neutralidad de carbono en 2050 obliga a que toda nueva inversión tecnológica considere criterios de sostenibilidad como parte intrínseca de su diseño y operación. Un ejemplo claro en la formación de profesionales en Inteligencia Artificial y disciplinas relacionadas es Duoc UC, la cual desde el año 2022 inició el upskilling de su cuerpo docente y hoy cuenta con una estrategia formativa que hace eco a las necesidades de la industria.
Para consolidar al país como referente global en infraestructura para IA, los servidores deben ser orientados estratégicamente hacia la productividad, la inclusión digital y la creación de valor económico y social. El futuro de la inteligencia artificial en Chile no dependerá únicamente de algoritmos o modelos, sino de la solidez de las arquitecturas que la soportan. Si logramos alinear inversión, regulación y talento, el camino que estamos pavimentando definirá el desarrollo de Chile en el mediano-largo plazo. Tendencias que marcan la nueva generación de servidores para IA Procesamiento especializado: Chips como las TPU de Google o los procesadores de Cerebras, hecho sobre un único wafer de silicio, permiten entrenar modelos con billones de parámetros sin dividir tareas entre múltiples servidores.
Diseños modulares: La infraestructura tiende a la escalabilidad flexible, permitiendo aumentar potencia sin reemplazar sistemas completos.
Refrigeración avanzada: La creciente densidad de cómputo obliga a migrar hacia enfriamiento líquido directo, reduciendo consumo energético y huella ambiental.
Infraestructura híbrida: La combinación de CPU, GPU y aceleradores dedicados se convierte en el estándar para responder a cargas de IA de alta intensidad.
Supercómputo regional: Chile cuenta con supercomputadores (HPC); ejemplo de estos son Leftraru Epu y está trabajando actualmente en al menos dos proyectos relacionados para avanzar la soberanía que se requiere en el contexto de la IA. |