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Cómo obtener beneficios a partir del caos
(Parte I)

Por John Gantz y David Reinsel

Tal como al universo físico, al digital se lo debe mirar con atención: posee 1,8 billones de gigabytes en 500.000 billones de “archivos” y aumentará más del doble cada dos años, lo que equivale a casi a tantos bits de información como estrellas hay. Estas y otras conclusiones acerca del universo digital fueron reveladas en el estudio “Extracting Value from Chaos” del iView de IDC y patrocinado por EMC.

A continuación, les presentamos la primera parte de este análisis.

En la celebración del quinto aniversario de nuestro estudio del universo digital, corresponde que evaluemos lo que hemos aprendido en el curso de estos años. Siempre supimos que era algo grande (en 2010 se venció la barrera del zettabyte). En 2011, la cantidad de información generada y replicada superará los 1,8 zettabytes (1,8 billones de gigabytes), con lo que se multiplicará por nueve en tan sólo cinco años.

Sin embargo, como los cosmólogos de universo digital que somos, también sacamos a la luz muchas otras cosas: algunas fueron predecibles; otras, sorprendentes al límite de lo creíble; y otras, sencillamente inquietantes.

Los individuos generan el 75% de la información que hay en el universo digital, mientras las organizaciones tienen que asumir, en algún momento de su vida digital, cierta responsabilidad por el 80% de la información de ese universo.

La cantidad de «archivos», o lo que es lo mismo, espacios que encapsulan datos en el universo digital aumenta aún más rápidamente que la mismísima información y más sistemas incrustados lanzan sus bits al cosmos digital. Durante los próximos cinco años, estos archivos se multiplicarán por ocho, mientras que la dotación de personal de TI que esté disponible para administrarlos aumentará muy levemente.

Menos de un tercio de la información que hay en el universo digital tiene un mínimo de seguridad o protección; tan solo la mitad de la información que debiera estar protegida lo está.

La cantidad de información que los individuos generan por sí mismos: redacción de documentos, toma de fotografías, descarga de música, etc, es bastante inferior a la cantidad de información que se genera respecto de ellos en el universo digital.

El crecimiento del universo digital continúa aventajando el de la capacidad de almacenamiento. Pero téngase en mente que un gigabyte de contenido almacenado puede generar un petabyte de más datos transitorios que, en general, no se almacenan (por ejemplo, las señales de TV. digital que miramos pero no grabamos o las llamadas de voz que se digitalizan en la conexión troncal de la red mientras dura la llamada).

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Figura 1: Una década de crecimiento en el universo digital: Almacenamiento en exabytes. Fuente: Digital Universe Study de IDC, junio de 2011

Por ende, al igual que en nuestro universo físico, el digital es uno al que hay que mirar con atención (1,8 billones de gigabytes en 500.000 billones de «archivos»), y uno que aumentará más del doble cada dos años. Eso equivale casi a tantos bits de información en el universo digital como estrellas hay en nuestro universo físico.

Sin embargo, a diferencia de nuestro universo, donde no hay generación ni destrucción de la materia, el digital está lleno de bits de datos que tienen una existencia momentánea, lo que es suficiente tiempo para que nuestros oídos y ojos asimilen la información antes de que sus bits desaparezcan sin dejar rastro en un basurero digital inexistente.

Y esto no hace mella en el valor que tiene la existencia temporaria de estos bits, que en el curso de sus cortas vidas pueden servir a muchos fines, como por ejemplo, impulsar el consumo (con el fin de aumentar los ingresos por publicidad provenientes del tráfico en sitios web) o inteligencia basada en datos para datos en tiempo real (para optimizar las operaciones actuales y generar mercados totalmente nuevos) [Los analytics o inteligencia basada en datos son sitios que analizan estadísticas de páginas web].

¿Cuáles son las fuerzas que están detrás del crecimiento explosivo que presenta el universo digital? Ciertamente, la tecnología ayudó disminuyendo el costo de generar, capturar, administrar y almacenar información a una sexta parte de su valor en 2005. Pero el principal promotor es financiero. Desde 2005, la inversión que realizan las organizaciones en el universo digital aumentó en un 50% a 4 billones de dólares. Ese dinero se destinó a hardware, software, servicios y a personal para generar, administrar y almacenar el universo digital (y a obtener ingresos por facturación a partir de este).

En una sociedad de la información, «información» significa ‘dinero’. La clave es crear valor extrayendo la información correcta del universo digital que, en el nivel microcósmico que esté familiarizado con el CIO promedio, puede parecer tan turbulento e impredecible como el universo digital.

De hecho, gracias a las nuevas herramientas y tecnologías, y nuevas prácticas organizacionales y de TI, podemos situarnos en el umbral de un período de exploración del universo digital muy importante. La convergencia de tecnologías posibilita ahora no sólo la transformación de la manera de llevar adelante y administrar las empresas, sino también la de modificar cómo trabajamos y vivimos.


Reflexiones

Las nuevas herramientas de captura, búsqueda, hallazgo y análisis pueden ayudar a que las organizaciones comprendan muy bien sus datos no estructurados, lo que representa más del 90% del universo digital. Esas herramientas pueden generar automáticamente datos sobre otros datos, que sería muy parecido a las rutinas el reconocimiento facial que permiten etiquetar fotos del Facebook. Los datos sobre datos, que se conocen también como metadatos, crecen a una velocidad doblemente mayor que la del universo digital tomado en su conjunto.

Las herramientas de inteligencia de negocios trabajan con datos en tiempo real, ya sea que se estén cargando primas de seguro automotor sobre la base del lugar donde la gente maneja, que se esté dirigiendo la energía a través de la red inteligente, o bien que se estén cambiando los mensajes de comercialización en el folleto sobre la base de las respuestas recibidas en las redes sociales.

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Figura 2: La paradoja del crecimiento del universo digital: Costos en baja e inversiones en suba. Fuente: Digital Universe Study de IDC, junio de 2011.

Se encuentran disponibles las nuevas herramientas de almacenamiento, con el fin de reducir los costos de la parte del universo digital que nosotros almacenamos, tal como la eliminación de duplicados, el tiering automático y la virtualización, como también para ayudarnos a decidir exactamente qué queremos almacenar, como sucede en el caso de las soluciones de gestión de contenidos.

Se desarrolló una industria íntegra con el fin de ayudar a cumplir con las normas (leyes, reglamentos y aduanas) tocantes a la información en las organizaciones. En la actualidad, es posible conseguir sistemas de cumplimiento regulatorio que estén incluidos en los sistemas de gestión de almacenamiento.

Las nuevas prácticas y herramientas de seguridad pueden ayudar a las organizaciones a identificar cuál es la información que hay que asegurar y qué nivel precisa, y luego contribuir a que se asegure la información mediante el empleo de dispositivos y software contra amenazas específicas, sistemas para manejar defraudaciones o servicios de protección de la reputación.

Las soluciones de cloud computing, tanto públicas como privadas y la combinación de ambas, que se conoce como híbrido, le dan a las organizaciones nuevos niveles de economías de escala, agilidad y flexibilidad en comparación con los ambientes tradicionales de TI. A largo plazo, ésta será una función clave para manejar la complejidad del universo digital (véase la Figura 1).

La cloud computing ya permite consumir TI como si fuera un servicio. Si se combina esta posibilidad con el fenómeno de big data [grandes volúmenes de datos], las organizaciones estarán cada vez más motivadas para consumir TI como si fuera un servicio externo, en vez de inversiones en infraestructura interna.

Este período de "exploración del espacio" de universo digital no estará libre de retos. Pero para los "astronautas" que sean parte (los CIO y su personal), representa una oportunidad singular, quizá de las que se presentan una sola vez en la carrera laboral, de impulsar crecimiento para sus organizaciones. Precisarán llevar a la organización a que adopte las nuevas tecnologías de domesticación de la información, de mejores prácticas para apalancamiento y extracción de beneficios provenientes de los datos, y para la creación de nuevos puestos y diseño organizacionales. Cada etapa exigirá que tenga lugar un cambio en la organización, que no se limite tan sólo a unos cuantos computadores nuevas o más software. El éxito de muchas organizaciones en los años venideros se decidirá por cuán venturosos sean los CIO en llevar adelante el ajuste organizacional que se precisa para alcanzar las nuevas realidades del universo digital (véase la Figura 2).


Un paseo por la nube

A medida que el universo digital se expande y se complejiza, procesar, almacenar, asegurar la información, y disponer de ella, también se hace más difícil.

Piénsese en lo siguiente: En el curso del próximo decenio, la cantidad de servidores (virtuales y físicos) en todo el mundo se multiplicará por diez, la cantidad de información que gestionen los centros de datos de una organización se multiplicará por cincuenta y la cantidad de archivos que ese centro deba manejar lo hará, al menos, por setenta y cinco. Entre tanto, la cantidad de profesionales de TI en el mundo se multiplicará por menos de 1,5.

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Figura 3: El universo digital y la nube pública, 2015. Fuente: Digital Universe Study de IDC, junio de 2011.

En consecuencia, las habilidades, la experiencia y los recursos para administrar todos estos bits de datos se volverán más escasos y especializados, lo que exigirá una infraestructura de TI nueva, flexible y escalable, que vaya más allá de la organización. Hoy la llamamos cloud computing.

Y en tanto la cloud computing representa menos del 2% del gasto actual en TI, IDC calcula que para 2015 casi el 20% de la información estará «tocada» por los proveedores del servicio de cloud computing, lo que significa que, en alguna parte de la travesía que hace el byte desde su origen hasta su eliminación, se almacenará o procesará en una nube. Quizá, se tenga en una nube casi tanto como un 10%.

La adopción de la virtualización, que penetra por todas partes, es la que permite gran parte de la mudanza actual a las arquitecturas de la nube. El año pasado fue el primero en que se despacharon más servidores virtuales que físicos. IDC calcula que, en el presente, casi el 10% de la información que corre por los servidores lo hace sobre la base de sistemas virtualizados y confía en que esta cifra aumente a más del 10% en 2015. Este porcentaje se incrementa junto con la entidad de la organización. Hay algunos ambientes más grandes que, en la actualidad, operan con sistemas virtualizados en un 100%.

Naturalmente, los servicios de la nube tienen varias presentaciones: públicos, privados e híbridos. Para que las organizaciones puedan ofrecer servicios en la nube que sean propios, tienen que hacer algo más que limitarse a funcionar con servidores virtuales. También deben posibilitar el almacenamiento, las redes sociales, el autoabastecimiento y el autoservicio, además de suministrar servicios de seguridad de la información y facturación. Pocas organizaciones ya se encuentran en este punto, por lo cual la repercusión de las nubes privadas del universo digital actual es pequeña (véase la Figura 3). Pero para 2015, cuando la infraestructura virtualizada sea más común, la tasa de crecimiento se acelerará.

Entre los retos que implica la implementación de una nube, se cuentan:

La elaboración de datos para realizar la conversión a la nube.

Integración de la gestión de la información alojada en la nube con la información no alojada en la nube.

Contratos que establezcan el nivel de servicios por proveer y estrategias extintivas.

Estrategias de seguridad, copia de respaldo, archivo y control de desastres.

Transferencia de datos entre Estados y cumplimiento normativo.

Política organizacional.

Esta última es esencial. Muchos de los proyectos de virtualización más exitosos de todos lo fueron, en parte, gracias a que los CIO desarrollaron estrategias de opt-in y opt-out para los departamentos internos que fuera reacios a compartir responsabilidades por lo que alguna vez se juzgó que era «su» información o datos. La conversión a la cloud computing significa cambiar el status quo, que siempre es una tarea ardua, aun cuando hubiere razones de peso para hacerlo.

Enero 2012
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