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¿CÓMO SE VIENE EL 2020 PARA LA LOGÍSTICA?
Reducir costos, sin reducir eficiencia, esa es la consigna

Cautela, incertidumbre y flexibilidad son algunos de los conceptos que se repiten frente al análisis de la coyuntura socioeconómica que vive el país tras el estallido social, a lo que se suman otras externalidades como el coronavirus. En este reportaje, miembros del Comité Editorial de Negocios Globales analizan la situación país, entregan su evaluación y consejos, y plantean los desafíos que el sector deberá enfrentar durante este año.

Producto del estallido social y de las exigencias políticas, 2020 se avizora como un año de mucha cautela en lo que a inversiones se refiere. De acuerdo a los expertos, las decisiones que no sean estrictamente necesarias serán postergadas, con énfasis en rentabilizar las existentes y en usar las que el mercado ofrece a través de operadores logísticos y especialistas en última milla.

“La subcontratación de servicios hará que esa industria muestre un mayor dinamismo, lo que no necesariamente se reflejará en inversión tradicional de infraestructura”, advierte José García Bone, Vicepresidente de Negocios de Mindugar.

“El mercado logístico ya está sufriendo transformaciones importantes que se verán, principalmente, en dos frentes: inversión y foco; el mercado estará más comprimido, con proyectos de inversión más acotados”, añade.

Alexander Czischke, Gerente General de Imolog, asegura que el segmento logístico estará alineado con el comportamiento de los distintos sectores económicos del país.

“La caída en la inversión y, posiblemente en el consumo, afectarán principalmente al retail, consumo masivo, construcción y automotriz. En estos rubros ya se ha notado una baja en stocks y, por ende, en la ocupación de bodegas”.

José García, Vicepresidente de Negocios de Mindugar.
Alexander Czischke, Gerente General de Imolog.
Rodrigo San Martín, Managing Director de Gori Chile & Argentina.
Marco Ortega, Gerente Comercial de Bodegas San Francisco.
Carolina Vera, Socia Directora de Miebach.
Pablo Briceño, Gestor de Proyectos POS y WMS en Demarka.
Rodolfo Torres, Consultor Internacional en Logística y Supply Chain Management.

Rodrigo San Martín, Managing Director de Gori Chile & Argentina, concuerda con que este año se presentará bastante complejo, “a nivel global por el impacto del coronavirus en el comercio exterior con Asia y, en el plano nacional, por la incertidumbre que existe respecto de un posible resurgimiento de desórdenes político-sociales”.

Los especialistas afirman que el mercado logístico tendrá que ser lo más flexible posible, por lo que se deberán generar estrategias más de mediano y corto plazo.

“Esto estresará las operaciones al reducir costos operativos y mejorar los niveles de servicio. En relación al mercado de renta inmobiliario se ve desafiante, ya que las empresas buscarán lugares seguros, muy bien ubicados y flexibles para poder entregar espacios y manejar contratos de menor tiempo”, comenta Marco Ortega, Gerente Comercial de Bodegas San Francisco (BSF).

Para Carolina Vera, Socia Directora de Miebach Consulting, no hay duda de que la incertidumbre marcará al mercado logístico durante 2020. “Proyectos de grandes inversiones han quedado detenidos en espera de una mayor claridad, sobre todo en aquellas empresas que dependen de recursos extranjeros”.


“Estallido social”

De acuerdo con Pablo Briceño, Gestor de Proyectos POS y WMS en Demarka, este año dependerá mucho de lo que ocurra en abril, más que por el resultado mismo del plebiscito, por cómo este se respete. “Si se logra una base de estabilidad debería ser un período interesante, con un crecimiento moderado y cambios importantes de tecnología”.

Rodolfo Torres Rabello, Consultor Internacional en Logística y Supply Chain Management, es un poco más cauto y plantea que será necesario reforzar la seguridad en instalaciones y transporte de carga. “El gremio de los camioneros, por ejemplo, no está nada de contento con el quiebre del orden público, como es el caso de la quema de sus máquinas”, afirma.

A su juicio, también resulta vital estar monitoreando permanentemente la demanda. “Muchas Pymes quebraron, hay locales cerrados y despidos. Esto hace que suba el desempleo y baje el consumo, lo que impacta en inventarios sin movimiento. El coronavirus es otro tema relevante. Todavía hay containers con fruta esperando ser liberados en puertos de China. La logística internacional se ve afectada”, agrega.

En general, sostienen los entrevistados, los efectos del estallido han sido múltiples, y especialmente en la cadena logística: afectó en cuanto a horarios, productividad y disponibilidad de personal. A su vez, hay consideraciones por zonas geográficas, ya que hay algunas que se mantienen interrumpidas hasta hoy. A esto se suman los paros portuarios y los bloqueos de carreteras, que sin duda son una fuente de problemas operativos importantes, lo que se traduce en mayores costos.

“Hasta el momento, el estallido social ha tenido un efecto en los ingresos de los proveedores de servicios logísticos producto de la baja en los volúmenes que han afectado a ciertos sectores”, señala Czischke. “Por otra parte, se ha puesto a prueba la resiliencia de las redes de distribución al verse afectada infraestructura crítica (principalmente puntos de venta), el funcionamiento del transporte y el desplazamiento de las personas a sus lugares de trabajo”, enfatiza.

Carolina Vera acota que se han generado cierres de locales (muchos de ellos en cuestionamiento de reapertura), saqueos de bodegas, bloqueos de transportes, todo lo que sigue complicando, particularmente, a las regiones. “En un comienzo el foco estuvo en cómo abastecer las zonas dañadas y hoy el cuestionamiento está en las redes de distribución, los niveles de centralización, las evaluaciones de externalización y un mayor enfoque a ventas online”, señala.

Pese a este complicado panorama, García Bone resalta la capacidad de adaptación y el compromiso de la gente que opera en este sector que, a su juicio, "evitó que se generara una crisis de proporciones gigantescas. Hoy en día los efectos se reflejan en los cambios de hábitos en la industria del retail. Me parece que las demás industrias tienen efectos menores, pero con riesgos altos en el mediano plazo por los cambios de normativas en estudio y la incertidumbre política que puede tener efectos inimaginables en este momento”.


Demandas y desafíos

Dada la incertidumbre actual del mercado, Czischke sostiene que los aspectos clave para la logística serán, sin duda, la “flexibilidad para adaptarse a una demanda incierta” y “disponer de redundancia para las operaciones”, en caso de que la red de distribución se vea afectada. En lo inmediato, agrega San Martín, la industria logística deberá lidiar con los problemas de espacio para las exportaciones a Oriente. “Desde abril en adelante, creo que el año estará muy marcado por la duración de la situación del coronavirus en China y de si algún otro país se ve afectado de manera similar”.

Los expertos apuntan a que los grandes retos que deberá hacer frente el sector logístico estarán concentrados en los cambios en los modelos de venta; riesgos de transporte y alteraciones en los modelos de distribución.

Junto a ello, se deberá hacer hincapié también en los cambios tecnológicos, nuevas aplicaciones y sus efectos sobre los despachos, que causarán tensión en los procesos, aumento de los pedidos y disminución de las líneas de referencia por cada uno. “A mi juicio, reducir los costos operativos, sin disminuir la eficiencia, va a ser la principal premisa para este 2020”, acota Ortega.

Para Carolina Vera, resulta complejo hablar sobre la situación de ciertas industrias en particular. “Hemos visto que hay empresas con logísticas más robustas y mejor preparadas para crisis, mientras que aquellas que son más débiles están enfrentando, incluso, riesgos de quiebra.

Por otro lado, se ha observado, por ejemplo, que ciertos retailers lograron cerrar el año con buenos números y empresas de consumo masivo con robustos servicios de última milla, han logrado aventajar a sus competidores”.


Inversiones en tecnología

Según los entrevistados, las mayores inversiones se concentrarán en empresas productivas, exportadores y operadores logísticos. Minería, por ejemplo, debería ser uno de los grandes impulsadores de inversiones, seguida por la Construcción.

“Me parece que el foco, independiente del sector, estará en los proyectos que permitan a las compañías lograr mayor flexibilidad, idealmente viabilizando costos y bajo una modalidad asset light. También, dada las perspectivas de mayores costos laborales, pueden activarse proyectos tendientes a la automatización de las operaciones. Esto último, desde luego, estará sujeto a las condiciones de estabilidad del país”, indica Czischke.

“Creo que los cambios en los modelos de compra y venta por Internet tendrán un gran impacto en los procesos de picking y preparación de pedidos, potenciando sistemas más automatizados, y forzando modelos de última milla más sofisticados”, añade García Bone.

En ese sentido, Ortega comparte esta apreciación y agrega que las tecnologías que impliquen un mejor manejo de las operaciones sin necesidad de inversiones serán las más beneficiadas en este proceso. “Estimo que la incorporación de estructura tecnológica significa inversión en el largo plazo. y no creo que las empresas estén pensando a más de dos años”, predice. En lo referido a tecnología, Briceño sostiene que por su extensión y por los cambios en los modelos de despacho y comercialización, “va a ser el retail el sector que lidere la incorporación de tecnología”.

De acuerdo a Carolina Vera, "aquellas empresas líderes y fuertes financieramente podrán pensar en automatizar sus procesos, mientras que otras con logísticas más débiles, requerirán de diagnósticos que les permitan recuperar sus posiciones previas”.

Marzo 2020
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