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ÚLTIMA MILLA
Un desafío cada vez mayor

De todos los procesos que conforman la cadena logística, existe uno que se ha convertido en todo un desafío para los vendedores de productos online como para los proveedores logísticos: la ‘última milla’. Un tramo de pocos kilómetros en el que las dificultades pueden ser impredecibles y la eficiencia en el servicio vital para el cliente final. Acerca de la visión de esta operación, las demandas de los nuevos clientes y el rol de la tecnología en el proceso, conversamos con destacados ejecutivos de empresas representantes de este mercado en el Desayuno organizado por Revista Negocios Globales.

En la actualidad la última milla es uno de los mayores retos de la logística y transporte. Las compa- ñías no solo deben buscar optimizar los tiempos, sino que también minimizar los recursos y, de paso, ser amigables con el medioambiente.

El último tramo se ha convertido en un punto vital para la optimización de los costos logísticos y, sin duda, en una de las industrias más “calientes” que hay en el desarrollo de las ciudades, del estilo de vida y de la forma de consumir de las personas. Este proceso va muy de la mano de externalidades negativas y positivas. Dentro de las primeras, se puede mencionar el aumento del movimiento de carga al interior de la ciudad. De las segundas, el nacimiento de empresas con modelos disruptivos (CornerShop, Rappi, Uber, etc.) que llegan a reemplazar a los antiguos actores y a satisfacer a un cliente cada vez más exigente, que quiere flexibilidad, entregas con ventanas horarias específicas, logística inversa, entre otros servicios.

En este contexto muy cambiante, Julio Villalobos Contreras, Director Centro del Transporte y Logística Universidad Andrés Bello y moderador de este desayuno, especifica que sin duda la urbanización es un gran desafío, considerando que entre el 68% y 70% de la población mundial vive en ciudades, siendo Latinoamérica una de las regiones más urbanizadas del planeta (78%) y Chile (más del 80%) está aún por sobre ese promedio.

En este escenario, agrega el experto, se espera que se agudicen los desafíos negativos pero, al mismo tiempo, que se generen nuevos actores, aumenten las nuevas tendencias y modelos de negocios (logística 4.0 y economía colaborativa, por ejemplo). El análisis entre los participantes comenzó con la pregunta: ¿Cuál es su visión ante este fenómeno y que desafíos y oportunidades se pueden fomentar?

Julio Villalobos, UNAB.
Claudia Camarasa, ZEBRA.
Willem School, GLOVO.
Martín Arancibia, RAYO.
Sebastián Ojeda, BEETRACK.
Alan Marín, UNISOLUTIONS.
Félix Martínez, STARKEN.
Jana Knust, K LOGISTICS.
Carlos Reinoso, QUAD MINDS.
Luis Garcés, FLEETUP.
José Tomás Novoa,SHIPIT.
Diego Avilés, JAC.

Para Claudia Camarasa, Territory Channel Manager de Zebra, el origen de toda esta corriente de la útlima milla es el nuevo consumidor. “Las empresas fuimos presionadas por este consumidor moderno, que le da mucho valor a su tiempo, para ser más eficientes, especialmente en la distribución. Por estos motivos, no podemos quedarnos atrás como proveedores, tenemos que escuchar y ser flexibles ante estas nuevas exigencias e implementar creatividad, talento y colaboración”, asegura la ejecutiva.

Concuerda con esta afirmación, Willem School, Country Manager de Glovo, quien rectifica que hoy en día, el foco de toda empresa debiera ser el cliente, y más aún, con la llegada de Amazon a nuestro país. En este sentido, explica que “el modelo de distribución tiene que cambiar con la finalidad de satisfacer los requerimientos de este nuevo consumidor. Ello no se logra con la lógica de un CD a las afueras de la ciudad, por ejemplo, sino que con minicentros o tiendas emplazadas dentro de los límites urbanos, desde donde puedan realizarse los envíos más rápidos. Si bien puede implicar un costo extra para el cliente, según un estudio realizado en Europa, la mitad de los encuestados estaría dispuesto a pagar más por tener un despacho más rápido”.

En este contexto, Martín Arancibia, Cofundador de Rayo, destaca que la rapidez de entrega fideliza la tasa de recompra. "Por ello, las empresas deberían tratar de cambiar o mejorar los parámetros de entrega que demoran entre 5 a 7 días, y considerar la búsqueda de nuevos modelos costo/eficiente, que sean más rápidos. Esto no siempre es fácil, y la necesidad de invertir es una posibilidad”.

Sin embargo, indica Sebastián Ojeda, CEO de Beetrack, no hay que olvidar en esta “inmediatez” la situación de cada pedido o necesidad del cliente. “Es muy importante el contexto y el requerimiento del consumidor, determinando el tipo de producto, para qué lo necesita, y en cuánto tiempo, ya que no todas las situaciones son iguales”.

Otro factor que incide mucho en la optimización de este precio, a juicio de los participantes de este encuentro, es la necesidad de un cambio de mentalidad, tanto del proveedor como del usuario. Así lo reitera Alan Marín, Country & Sales Manager de Unisolutions, quien se cuestiona el por qué no se llega aún a esa “inmediatez” en nuestro país.

Ante esa interrogante, School indica que “si bien las soluciones B2B y B2C existen en Chile, no todo el abanico de clientes está acostumbrado a ellas, por lo que los proveedores de estas, deben educar a sus públicos, y explicarles cómo funcionan y las ventajas que proporcionan”.

En esta misma línea, Ojeda agrega que “los gerentes de logística también tienen que cambiar la mentalidad en el ejercicio de su labor. Creo que la industria chilena aún no refleja un progreso importante en este aspecto. Muchos profesionales aún siguen hablando de los desafíos de la omnicanalidad, siendo que ya hace bastante tiempo que cambió el concepto del movimiento de pallets por el de unidades de productos, donde además el único punto de encuentro entre la empresa y el cliente (entrega) ahora está bajo la responsabilidad del gerente de logística”.

Desde otro ángulo, y como parte de una de las más importantes empresas de distribución nacional e internacional, Félix Martínez, Gerente de Operaciones de Starken, asegura que la mentalidad está cambiando, pero que el costo se ha convertido en una de las principales trabas para las mejoras. “El costo hoy en día puede ser un obstáculo, ya que muchas empresas no quieren sumar el valor del despacho al cliente y otras no están dispuestas a invertir y perder”.

Ante este impedimento para innovar en la distribución, Jana Knust, Fundador y CEO de K Logistics, cree que esta modernización será paulatina y de la mano de decisiones graduales, por parte de quienes toman las decisiones, como los líderes de la industria, y de quienes tienen el talento para competir con el desarrollo de nuevas startups, como Cornershop, por ejemplo.


El e-commerce, infraestructura urbana y tecnología

Este crecimiento de la distribución de última milla, además de implicar una adaptación tanto para el proveedor como para el usuario, también ha significado todo un desafío para las operaciones logísticas en las ciudades, las que deben enfrentar problemas como densidad urbana, congestión, seguridad, déficit de infraestructura urbana, canales minoristas y, además, una autoridad no tan involucrada con estos temas y/o con regulaciones locales ajenas e ignorantes de toda esta dinámica.

Con respecto a cómo ven la infraestructura de las ciudades nacionales, especialmente Santiago, respecto de si están preparadas para el incremento de la logística urbana, Camarasa, indica que, a su juicio, la capital nacional no está lista para recibir un aumento de tráfico importante en un corto tiempo. “Creo que las nuevas tecnologías pueden ayudar a que este proceso sea más expedito y amigable con el medioambiente. Por ejemplo, una opción sería ampliar las trastiendas de los locales en la ciudad, aumentar el stock en ellos, y de este modo evitar traslados más largos desde el centro de distribución para las ventas online. Hay tecnologías para la gestión de inventarios y de transporte”, explica la ejecutiva.

Complementando este punto, Carlos Reinoso, Country Manager para Chile de Quad Minds, añade que “afortunadamente las soluciones tecnológicas están en constante mejoramiento con nuevas herramientas como optimizadores de rutas con diferentes variables de zonas de congestión, tráfico, entre otras, con la finalidad de disminuir los tiempos de desplazamientos y contribuir al tema del flujo por las ciudades”.

Lamentablemente en este sentido, Luis Garcés, Gerente de Ventas y Operaciones de FleetUp, agrega que a su juicio el mayor problema que hay en el rubro logístico y de transporte es el miedo al cambio tecnológico por parte de muchas empresas. “Algunas compañías no tienen la preparación o la persona indicada que se haga cargo de un tema TI. Con ciertos clientes hemos detectado fallas que ni ellos sabían que tenían. La tecnología y el cambio tecnológico es lo principal, ya que además de reducir costos, permite llevar a cabo procesos más sustentables. Hemos tenido clientes que desperdiciaban más de un 30% de su combustible, situación que con una buena gestión de flota mejoró”.

Sin embargo, destaca Martínez a modo de ejemplificar la situación, si bien las tecnologías aportan a nuestro proceso de logística urbana -que implica la salida diaria de entre 200 a 300 camionetas a la calle en la Región Metropolitana- en el momento en que el conductor sale de la puerta, la responsabilidad del reparto queda en él, y es justamente quien tiene que resolver en terreno cómo y dónde se estaciona, la recepción en conserjería de los paquetes, lidiar con zonas rojas y congestión vehicular, entre otros factores.

Por otra parte, el e-commerce, además de aumentar el parque automotriz, ha provocado la utilización de otros medios de transporte. Según José Tomás Novoa, Fundador y Socio de Shipit, ya es una realidad la distribución de mercancía vía monopatín y bicicletas, lo que al mismo tiempo, provoca un nuevo desafío para las empresas, que deben adaptarse a estas nuevas modalidades y asumir sus costos.

Desafortunadamente, estas nuevas modalidades no resueven del todo los peaks de demanda que se producen en los Cyber Days, por ejemplo, donde crece la ansiedad del usuario y se incrementa el número de pedidos y de repartos. “Estas situaciones sobreexigen una capacidad e infraestructura instalada, que no da abasto. El futuro está afuera, y debemos entender que hay que ir paso a paso en la incorporación de tecnologías, y de forma integrada, entre los mundos público, privado y académico”.

Como bien señaló uno de los participantes, un trabajo mancomunado entre el Gobierno, las empresas y la academia, es esencial para abordar los nuevos desafíos de la última milla. En este sentido, desde la perspectiva del mercado automotriz, Diego Avilés, Jefe de Zona de JAC, explica que “como industria, tenemos mucha relación con el Gobierno, a través de la ANAC, a diferencia de otros mercados.

Nosotros sí tenemos conversaciones con la autoridad sobre temas relevantes como la electromovilidad, normativa de emisiones y los costos que va a significar la llegada de la Euro 6, por ejemplo”.


Tendencias y buenas prácticas de última milla

Si bien, a juicio de Ojeda, la infraestructura urbana no convive con las necesidades del cliente, este tampoco desea lidiar con las complejidades que puede provocar la logística urbana. "El nuevo consumidor quiere que el producto le llegue en el menor tiempo posible, pero no desea toparse con congestión o tacos a causa de camiones de delivery. “En resumen no hay compatibilidad entre el cliente y la logística”, afirma el profesional.

Por lo mimo, asegura School, una buena práctica para transformar el flujo es cambiar el medio de transporte para llegar a zonas densamente pobladas, como bicicleta o scooter.

Otro factor que puede marcar una diferencia en la optimización de la última milla, agrega Martínez, es el desarrollo de Marketplace. “A través de un croossdocking descentralizado, se optimizan los retiros y disminuyen los tiempos y trayectos de entrega”, asegura el ejecutivo de Starken.

La asesoría por parte de especialistas en la gestión de flotas y tecnologías es, a juicio de Reinoso, fundamental para hacer más eficiente la última milla. “Hoy en día la consultoría es fundamental para la implementación de tecnología. Se necesita de flexibilidad tecnológica para responder a las actuales necesidades de la logística urbana”.

Complementando lo anterior, la ejecutiva de Zebra, agrega que una implementación de TI exitosa va muy de la mano de las personas, quienes son clave para el funcionamiento de las empresas. “Es importante involucrar al personal en las modernizaciones y capacitarlo adecuadamente, ya que serán ellos quienes utilizarán las nuevas herramientas en sus labores cotidianas”.

Esto también aplica para los conductores, asegura Garcés, quienes muchas veces por desconocimiento técnico, no aprovechan las ventajas de sus vehículos, causando interrupciones en la continuidad operacional y gastos extras por concepto de reparaciones. “Por estas y otras razones es importante capacitar a los vendedores de vehículos para que capaciten a los conductores”, asegura.

Finalmente, Arancibia, insiste en que son muchos los temas a tratar, algunos particulares de una empresa y su modelo de negocios, pero que existe un tema ‘industria” como lo es la logística urbana. "Sería interesante poder crear instancias donde los actores involucrados en ella, puedan compartir experiencias y trabajar mancomunadamnete para comprender de mejor manera el movimiento de carga logística vinculada al comercio electró- nico y crear herramientas que optimicen y mejoren este proceso”, concluye.

Mayo 2019
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