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ROBOS DE CAMIONES
Radiografía a la industria
criminal que daña al transporte de carga
Por Diego Ramírez Toro, Jefe de Comunicaciones de la Confederación Nacional de Dueños de Camiones de Chile (CNDC).
En la Argentina de los años '90 se consolidó una lucrativa industria criminal: los “piratas del asfalto”, modernos cuatreros que a bordo de automóviles y camionetas se cruzaban en las desoladas carreteras de la pampa y a punta de pistola robaban millonarias cargas a camioneros. Pronto Chile no quedó atrás y hace más de una década, se consolidó la presencia de bandas criminales que asaltan a transportistas en viaje.
Diego Ramírez Toro.

Primero, fueron robos de cobre, salmones, azúcar, cigarrillos, para luego evolucionar y centrarse en otro tipo de cargas de gran valor. El fenómeno se expandió, creció y pese a los esfuerzos de las policías, los gobiernos, la justicia y de los operadores del transporte, no ha sido erradicado. Es más, todo indica que se consolidó firmemente gracias a la “profesionalización” y especialización de las bandas delictuales, que en la práctica se han desarrollado como verdaderas empresas del delito; dotadas de armamento, vehículos robados, elementos tecnológicos y frialdad al actuar, sustraen millonarios botines.

Una pregunta recurrente en relación al robo de camiones es cuántos se cometen y, en este sentido, las cifras aparecen vagas, pero se acepta que se cometen alrededor de 1.000 asaltos al año en todo el país. Cifra preocupante, si se considera que arroja un promedio cercano a 3 camiones diarios. Sin embargo, hay estadísticas que difieren del número anterior al considerar otros factores.

Sea cual sea la cantidad exacta, está fuera de discusión que las bandas criminales centran su atención en cargamentos de alto valor, y sus blancos más apetecidos son electrónica, celulares, ropa deportiva y alimentos no perecibles, todos de alta demanda y rápida comercialización. El otro dato a tener presente es que, en promedio, cada camión robado reporta pérdidas de, al menos, unos 100 millones de pesos, sin contar el vehículo mismo, aunque pueden alcanzar montos muy superiores. Tal es la razón por lo que es tan lucrativa esta lacra que afecta a la industria del transporte.


Zonas rojas, modus operandi y cadena ilegal de distribución

Es importante destacar que la gran mayoría de los robos son cometidos en "el triángulo", cuyos vértices son los puertos de San Antonio y Valparaíso, y Santiago. En esta gran área, las zonas más peligrosas son las carreteras 78 y 68, así como Américo Vespucio en la capital. La causa de esta georreferenciación es que por esas rutas se traslada el grueso de las mercaderías que llegan al retail y cadenas de distribución. En tanto, Américo Vespucio es la autopista por la que transitan los camiones que transportan mercancías desde los puertos a las bodegas y de estas a las tiendas. En específico, los cruces de Américo Vespucio con General Velásquez y de Américo Vespucio con la Ruta 68, son zonas rojas donde se concentran los robos de camiones.

¿Qué pasa luego del robo? Las agrupaciones criminales generalmente operan centros de acopio y distribución de la mercancía robada. El Noviciado es un eje del circuito ilegal, así como San Bernardo y sectores de Quilicura. Pero también hay acciones que escapan a este marco; por ejemplo, en abril un camión con carne argentina avaluada en 85 millones de pesos fue asaltado en la autopista General San Martín Santiago-Los Andes, aunque fue recuperado con rapidez por la policía.

Veamos cómo actúan las bandas que perpetran estos delitos. Lo más relevante es que operan sobre seguro, saben qué camiones atacar porque disponen de la información a través de un dato del interior de las empresas. Las policías han detectado que están organizadas por más de ocho integrantes, en general mayores de edad, con un grupo operativo que intimida y amenaza al conductor del camión y roba la mercadería y el camión. Otro grupo se dedica a la receptación y venta de los productos robados, es decir, su distribución ilegal. Ahora bien, la banda que comete el robo es el eslabón de una cadena más amplia, ya que esa mercadería robada la adquieren terceros. También emplean inhibidores de señal que bloquean a los GPS de los camiones asaltados, instrumentos que adquieren a través de Internet.

Así, las ventas se hacen, de preferencia, en ferias libres, persas, calles concurridas del centro y de barrios y, cada vez más extendido, a través de Internet. La PDI ha constituido grupos especializados de rastreo para descubrir a las bandas partiendo del último eslabón, es decir, de la distribución final de los productos robados hasta llegar a la organización delictual. Esto es relevante porque quien compra mercadería “negra” cae en el delito en receptación de especies robadas.

Otro segmento lo constituyen los asaltos “por encargo” de quienes pagan a una organización criminal para que haga el trabajo por ellos. Además, los robos abastecen el comercio ambulante, transformándose en el combustible de la informalidad que crece en zonas urbanas, especialmente en Santiago, fenómeno que dejó de ser un simple dolor de cabeza para las autoridades, para convertirse en un cáncer que lentamente gana terreno, destruye el comercio establecido que paga impuestos y crea fuentes de trabajo, mucho más que una simple competencia desleal.


La entera magnitud de los robos

¿Qué se puede hacer? Es un tema cuya solución preocupa no solo a los transportistas, sino a muchas otras víctimas. Hablamos de dueños de las mercaderías robadas, importadores o exportadores que no pueden cumplir sus compromisos de venta; compañías de seguros; comerciantes y distribuidores en general. Pero quienes se llevan la peor parte son el transportista y el chofer; el primero por sufrir la pérdida del camión, al menos 120 millones de pesos solo en el equipo. Generalmente, debe responder por la pérdida de la carga, ya que si bien estas son aseguradas, el aumento de siniestralidad ha hecho que bajen su cobertura; ahora bien, si el transportista no paga o lleva a juicio a la aseguradora, simplemente no vuelve a ser contratado. Finalmente, el conductor, el chofer, quien sufre el trauma del asalto, ser encañonado, humillado y secuestrado. La dimensión humana queda muchas veces oculta, pues lo más visible siempre resulta ser el monto de lo robado.

Como se advierte, es un tema de muchas aristas. La Confederación Nacional de Dueños de Camiones de Chile (CNDC) ha cumplido un largo trabajo durante la última década, primero visibilizando el tema cuando no adquiría las dimensiones que hoy tiene, y luego al articular esfuerzos con el Gobierno y las policías, especialmente OS-9 de Carabineros, para prevenir y desmantelar bandas criminales. También se ha abordado in extenso esta problemática con la justicia y la Fiscalía Nacional, concordando procedimientos y acciones. Resultados ha habido, porque la acción de la CNDC, gracias a las denuncias de las víctimas, y en conjunto con los organismos persecutorios, ha cooperado en liquidar a dos grandes organizaciones criminales comandadas por capos mafiosos presos en cárceles de regiones y dedicados al robo de camiones.

Un aspecto destacado es la pedagogía para informar e instruir a los transportistas en congresos, consultivos, encuentros y visitas gremiales, además de cartillas elaboradas con Carabineros y la PDI, y el uso de todas las plataformas informativas de la Confederación. Está en funciones una mesa de trabajo permanente con el Ministerio del Interior y sus organismos dependientes para intercambiar información y concordar estrategias. Otra línea de trabajo es con el Ministerio de Obras Públicas para la creación y mejoramiento de seguridad e instalaciones de áreas de servicios en las carreteras, para que los camioneros no sean asaltados en las bermas de la carretera cuando descansan. En este sentido, hay positivas novedades porque el Ministro Alberto Undurraga comprometió para este año el inicio de la construcción y ampliación de áreas especiales en las rutas con más siniestralidad, Malvilla en la 78, y Tapihue en la 68.

El otro trabajo es preventivo y tiene relación con técnicas para impedir los asaltos. Lo que se puede informar es que, entre otras cosas, hay convenios suscritos con firmas de seguimiento en línea, de GPS, y tecnologías avanzadas que están incorporando las empresas, que se encuentran en pleno desarrollo. Sin embargo, hay que tener claridad y reconocer que todo lo que puede hacerse no basta, por la simple razón de que los delincuentes tienen a su favor la ventaja de la iniciativa para perpetrar el delito, y de que no hay sistema perfecto para evitar el crimen. Por ahora, como se ha hecho, seguir trabajando cada vez mejor para reducir los robos y asaltos de camiones.

Mayo 2016
.......
Comentarios acerca de este artículo
René Ellis V.. Control Loss Prevention (04/10/2017)
Entiendo perfectamente la situación de robo de cargas en chile, mas les garantizo que hay buenas solucines para el problema.
Desde Brasil SP.
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