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OBRAS PROTEGIDAS
Seguridad en la Construcción

Los índices de accidentes y mortalidad en las empresas constructoras han disminuido casi un 50% en los últimos diez años. Sin embargo, de acuerdo a las estadísticas entregadas en abril de este año por la Superintendencia de Seguridad Social (Suseso), el sector de la construcción, con un 4,6% durante 2014, se situó en el cuarto lugar entre las actividades económicas con mayor tasa de accidentabilidad en el país.

Al realizar el análisis de las cifras entregadas en el caso de los accidentes con consecuencia de muerte, en 2014 lamentamos la pérdida de 392 trabajadores producto de accidentes laborales. De ellos, el 20% pertenecía a la construcción, lo que ubica a esta industria en el segundo lugar dentro de la lista de sectores con mayor cantidad de accidentes fatales en el país. La velocidad en el avance de las obras vuelve compleja la tarea de administrar y garantizar la seguridad en las mismas. Sin embargo, el desafío que el sector asume hoy es el de seguir mejorando las condiciones de seguridad de los trabajadores con el fin de reducir al máximo los accidentes.

Para María José Zaldívar, asesora de la comisión de seguridad laboral de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), “el objetivo es bajar de manera progresiva las tasas de accidentabilidad y fatalidad, siendo una meta concreta la reducción del promedio de accidentabilidad a un 2,4% hacia fines del presente año”.

Varios factores condicionan la accidentabilidad en este rubro, siendo uno de los principales elementos la reducida duración de los períodos de trabajo de las obras, la alta rotación de trabajadores y el alto número de obreros sin especialización o conocimientos específicos en construcción.

María José Zaldívar, CChC.
Alicia Contador, Mutual de Seguridad.
Rodrigo Barahona, ACHS.
Luis Fuentes, IST.
José Barra, Duoc UC.

Alicia Contador, Subgerente de Coordinación de la Mutual de Seguridad, señala que “el sector se caracteriza por contar con un capital humano compuesto en su mayor parte por trabajadores con poca capacitación”, lo que sumado a la duración acotada de los proyectos y a la gran movilidad de los trabajadores “dificulta aún más el desarrollo de las competencias mínimas requeridas en materias de seguridad y salud ocupacional”.

Rodrigo Barahona, experto en el sector construcción de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), explica que “el boom constructivo hizo que se incorporaran trabajadores con menor experiencia y cultura preventiva, lo que tuvo un efecto importante en el número de accidentes”.

Asimismo, el experto identifica la capacitación como un tema fundamental al momento de reducir los índices negativos. “La Asociación Chilena de Seguridad está trabajando con centros de entrenamiento donde los trabajadores no solo reciben formación teórica, sino también conocimientos prácticos que les permiten aplicar controles de seguridad en el día a día”, enfatiza.

Luis Fuentes, especialista en prevención del Instituto de Seguridad del Trabajo (IST), reafirma la importancia de plantear la prevención como una actividad que forma parte del trabajo cotidiano. “Lo importante es integrar los protocolos de seguridad en el contexto de una cultura preventiva, donde la productividad y seguridad de los trabajadores vayan de la mano”, acota.


Salud Ocupacional: Números azules

De acuerdo a los antecedentes entregados por la Suseso, durante 2014 se diagnosticaron 4.411 enfermedades profesionales en el sistema de mutuales, lo que representa una disminución del 15% respecto 2013. Del porcentaje total de enfermedades profesionales diagnosticadas en dicho año, el 8,3% correspondió a la industria de la construcción, situando esta actividad económica entre los cuatro sectores con menor proporción de enfermedades profesionales.

En opinión de Luis Fuentes, al alejar el foco de los accidentes se pueden abrir otras opciones de mejoras en la gestión, por ejemplo, mediante “la incorporación de las enfermedades profesionales propias del rubro a los planes y programas de prevención existentes en las empresas, la implementación de exámenes preocupacionales para saber el real estado de salud de los trabajadores que van a ser contratados y el seguimiento de aspectos de salud común que puedan incidir en la gestión preventiva de la empresa”.

En una línea similar, Alicia Contador, comenta que el desafío pendiente del sector en el ámbito de la salud ocupacional es hacerse cargo de la silicosis (fibrosis pulmonar crónica, incurable e irreversible, que altera la capacidad respiratoria del trabajador) y la hipoacusia (daño del oído interno provocado por largos períodos de exposición a ruido o vibraciones), ya que estas son las “dos principales enfermedades profesionales que afectan a los trabajadores del rubro”.

Actualmente existe un Plan Nacional para la Erradicación de la Silicosis, iniciativa conjunta de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que se plantea como objetivo la erradicación de esta enfermedad para el año 2030, y un Protocolo de Exposición Ocupacional al Ruido, el que persigue la elaboración de programas de vigilancia destinados a prevenir la hipoacusia de origen laboral.


¿Cómo construir seguridad?

Los expertos coinciden en que el sector de la construcción debiera enfocar sus esfuerzos en el establecimiento de instancias de instrucción permanente con capacitaciones que refuercen las conductas en terreno.

En opinión de José Barra, especialista en prevención de riesgos y Docente de Duoc UC Sede Puente Alto, “dada la alta rotación de trabajadores y el carácter siempre cambiante de las construcciones, una evaluación de riesgos inicial no resulta representativa ni eficiente”. Para el profesional “resulta indispensable realizar una evaluación permanente tanto de la apreciación que se tenga de los riesgos, como de la efectividad de las actividades preventivas, de manera de ir ajustando los planes de seguridad de las distintas etapas de las faenas de construcción”.

Barra cree que los índices de salud ocupacional en el sector serían mucho más positivos si se incorporara a los trabajadores a un programa de vigilancia. Los trabajadores se especializan en etapas del proceso y dejan de pertenecer a la empresa una vez finalizada su intervención en el proyecto, lo que impide el seguimiento ocupacional de los efectos de exposición del trabajo en construcción.

“En palabras sencillas, les perdemos la pista, y ese es un problema que debemos solucionar”, enfatiza el especialista. Los expertos coinciden en que el aspecto legislativo es otra esfera en que se debe seguir trabajando. A diferencia de lo que ocurre en otros sectores económicos con un nivel de riesgo similar, el sector de la construcción es regulado enteramente a través de disposiciones de carácter general, aplicables también a otras industrias y que, por lo tanto, no se contienen en una sola y única normativa. “Asimismo, esta aplicación estandarizada de regulaciones no tiene en cuenta las especiales condiciones de las empresas más pequeñas de la construcción, con un menor desarrollo organizacional, ni la zona geográfica en que se encuentran ubicadas”, comenta María José Zaldívar.

Al respecto, Alicia Contador, acota que “en noviembre de 2011 una mesa de especialistas realizó un análisis de la normativa para el área y una de sus principales conclusiones hizo referencia a que los aspectos vinculados a la seguridad y la salud en el trabajo están regulados en una legislación de aplicación general, transversal a todos los sectores económicos y que no toma en consideración las características especiales que posee la industria de la construcción”.

El especialista Rodrigo Barahona sostiene que sería recomendable revisar la legislación y hacerla más aplicable y operativa a la realidad de la actividad. “Tenemos referencias técnicas que requieren una actualización que considere las nuevas tecnologías que se han insertado en el rubro de la construcción”, señala.

No obstante, esta es solo una parte del trabajo por hacer, ya que todos coinciden en que el principal desafío del sector pasa por lograr que desaparezca el concepto de prevención para evitar la sanción y sea reemplazado por una cultura de seguridad, capaz de incorporar la gestión de riesgos y el cuidado, tanto personal como colectivo, dentro de los valores permanentes de todas las organizaciones que forman parte del rubro.

Junio 2015
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Comentarios acerca de este artículo
luis patricio Pillin S.A. (10/08/2015)

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