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RESIDUOS INDUSTRIALES
La nueva materia prima de las empresas

Pensar que los residuos de los procesos industriales pueden tener valor comercial es todavía visto como una utopía en Chile. Sin embargo, muchos están comenzando a sacar cuentas respecto a cómo podrían mejorar sus resultados si, al revisar su proceso productivo, pudieran minimizar los residuos que se generan o transformarlos en un producto con valor. Acerca de este fenómeno que recién comienza a gestarse en nuestro país, conversamos con destacados expertos en el Desayuno organizado por HSEC Magazine.

En Chile se producen anualmente 17 millones de toneladas de residuos. De ellos, los de tipo industrial alcanzan 12 millones de toneladas, de los cuales sólo 400 mil corresponden a residuos peligrosos, normados por la regulación actual de manera bastante completa. De hecho, se ratificó hace algunos años el Convenio de Basilea, que regula a través del Ministerio del Medioambiente las solicitudes para exportación de Residuos Peligrosos. En la actualidad, el organismo trabaja en la elaboración de una propuesta de reglamento de importación y exportación para todo tipo de residuos, para cumplir también con las exigencias impuestas por la OCDE y reglamentos de la Unión Europea. Todos ellos especifican paso a paso qué hacer para el movimiento de residuos de un país a otro a nivel mundial.

Pero, ¿cómo se aborda en Chile el manejo de las 11 millones 600 mil toneladas restantes? Cristian Araneda, Ingeniero Especialista Ambiental de Colbún, académico de la Universidad Andrés Bello y Socio de ChileResiduos, señala que “en Residuos Industriales Líquidos el avance es significativo, mientras que en Residuos Industriales Sólidos, especialmente desde el punto de vista normativo, queda mucho por hacer. Hasta ahora, la industria ha optado en general por alternativas más económicas, como el acopio en rellenos sanitarios. Sin embargo, el enfoque actual es ir hacia la valorización final; una tendencia con gran futuro, que, a nivel industrial, es facilitada por la segregación de los residuos”, explica.

Cristian Araneda, Universidad Nacional Andrés Bello.
Azucena Sanhueza, Comisión Chilena de Energía Nuclear.
David Falcón, Deloitte.
Claudia Guerrero, Ministerio del Medioambiente.
Catherine Zárate, Inacap.
Luisa Sepúlveda, Universidad de Santiago de Chile.
Gabriel Zamorano, Superintendencia de Servicios Sanitarios.

Los Residuos Radiactivos también crecen año a año. Sin embargo, la Ley de Seguridad Nuclear prohíbe su importación y norma su repatriación al país de origen en caso de venir incluidos dentro de equipamientos especializados. Para el manejo de estos residuos que se generen en el país, la Comisión Chilena de Energía Nuclear suscribió un convenio con el Departamento de Energía de Estados Unidos, que recibe una serie de los radioisótopos que se utilizan en industrias y hospitales de nuestro país. Asimismo, como indica Azucena Sanhueza, Ingeniero Civil Químico y Jefe de la Sección Desechos Radiactivos de la Comisión Chilena de Energía Nuclear, la legislación existente cuenta con una serie de reglamentos para la autorización de instalaciones y operadores de material radiactivo, de transporte seguro, de protección física de instalaciones nucleares y de protección radiológica. Al mismo tiempo, el reglamento también divide las instalaciones en tres categorías de acuerdo a su nivel de riesgo.


Residuos, sinónimo de valor


Aunque incipiente, en nuestro país poco a poco cobra sentido la cultura de la sustentabilidad y de las “3R”: Reducción, Reutilización y Reciclaje.

Empresas, como Deloitte, están en ese camino. Esta ha desarrollado una metodología denominada Sustentabilidad 2.0, a través de la Eco-Eficiencia. Según David Falcón, Gerente de Sustentabilidad de Deloitte, esto significa ayudar a las empresas a identificar de qué manera pueden minimizar la generación de residuos para agregar valor a su organización. “En Chile, las empresas ya tienen conciencia y el manejo eficiente de residuos ya se instaló como una preocupación importante, por ejemplo, en la minería, en empresas vitivinícolas, forestales, salmoneras y eléctricas”.

Claudia Guerrero, Profesional de la División de Políticas y Regulación del Ministerio del Medioambiente, señala que esta entidad también está trabajando en materializarla. “El objetivo es incorporar la evaluación del ciclo de vida, para que las empresas se involucren desde la demanda del recurso hasta retornar el 100% de los residuos generados a la cadena. Debemos transformar el concepto de basura a recurso”, insiste.

A nivel académico esta tendencia también está presente. En Inacap están introduciendo en la malla curricular la asignatura “Producción Limpia”, donde los alumnos aprenden técnicas de minimización y recuperación de recursos, lo que además facilita el cumplimiento de objetivos de las empresas que han implementado el estándar ISO 14001. Según Catherine Zárate, Ingeniero Ambiental y Profesora de Inacap, en los nuevos profesionales está instalada la conciencia sobre la disminución de la generación de residuos bajo el concepto de cero emisión que, aunque puede ser bastante utópico, apunta a la revalorización de los residuos.

El paso siguiente, en opinión de Claudia Guerrero, es cómo incentivamos a que esta tendencia se transforme en una realidad, de manera que los fabricantes se hagan cargo de los residuos que generan e incorporen estas prácticas a su proceso productivo. “Se dice que la futura Ley de Residuos incorporará herramientas para incentivar el uso del Eco-diseño y las 3R, pero eso aún está en proyecto. Hemos realizado varios estudios al respecto y todas las conclusiones apuntan a que se requiere de una regulación para incentivar a quienes corresponde, donde el espíritu sea que quien contamina se haga cargo”, comenta.

Para Cristian Araneda, se trata de pasar del manejo de residuos a la gestión inteligente de éstos. Es decir, dejar de llevar los residuos a un relleno sanitario y, en cambio, darles valor, como se hace con éxito en varios otros países. En Canadá y Portugal, por ejemplo, se utiliza la ceniza volante en la industria de la construcción, en la fabricación de materiales y en rellenos, mientras que en Chile -donde existe en grandes cantidades-, su destino son los depósitos de cenizas.

En la Universidad Andrés Bello ya se estudia el uso de las cenizas en la estabilización de lodos para el tratamiento de aguas servidas, al igual que con cenizas provenientes de biomasa. Asimismo, en la Universidad de Santiago, Luisa Sepúlveda, Profesora de Ingeniería Química de esta casa de estudios, comenta que hace algunos años trabajan específicamente en proyectos de investigación de valorización de residuos industriales y agrícolas; ambos bastante abundantes en Chile.


Cambio de visión


En este sentido, para activar iniciativas privadas de valorización de residuos, es necesario aumentar exigencias y restricciones a la disposición final, que en Chile no paga impuestos. Países pioneros en uso de residuos de Europa, en cambio, pagan altos impuestos a la disposición final y en otros, como Alemania, está prohibida la disposición de basura fresca en rellenos sanitarios.

El avance en este ámbito está estrechamente vinculado a un problema de mercado y de cultura. Así lo asegura Cristian Araneda, quien señala que es mucho más barato depositar residuos que valorizarlos, por lo que se debe desarrollar un cambio de visión. “Del 60% de los residuos industriales generados anualmente en Chile, la mitad proviene de la construcción, un mercado que no hace ningún tipo de segregación a los residuos que produce. Lograrlo requiere invertir horas-hombre en separar los residuos, pero hasta ahora es más rápido y barato juntarlos y pagar para que un camión se los lleve”, sostiene.

Masificar los conceptos de Eco-eficiencia y Producción Limpia en la empresa puede traer muchas ventajas económicas y ése el mensaje que, a juicio de Gabriel Zamorano, Jefe de la Unidad Ambiental de la Superintendencia de Servicios Sanitarios, se debe profundizar. Indica que el Consejo de Producción Limpia es una de las instancias que fomenta estas acciones, que van más allá de la normativa, y que permite percibir los ahorros generados. “Producción Limpia es un concepto sencillo, que no involucra alta tecnología y que permite identificar las oportunidades dentro del proceso productivo, porque son muchas las oportunidades de minimización de residuos y de manejo eficiente de recursos. Es un área que está lejos de agotarse”, explica.

Para Zamorano, lo más importante es que las empresas establezcan una jerarquía de acciones correctas al analizar su generación de residuos. A su juicio, la primera pregunta a hacerse es si es posible evitar su generación, y luego vienen las demás acciones, donde la última es disponerlo o eliminarlo.

“Existe un gran conocimiento respecto a la gestión de residuos líquidos y sólidos en organismos como el Ministerio del Medio Ambiente, la Superintendencia de Servicios Sanitarios, el Consejo de Producción Limpia y otras instituciones como Tecnolimpia, que cuenta con gran cantidad de bibliografía e información disponible, a disposición de todos. El objetivo es que las empresas puedan asesorarse y emprender acciones para ir más allá de la normativa”, comenta.


El valor de los residuos


Dejar de mirar los residuos como un problema es uno de los primeros pasos que las empresas deben dar para valorizarlos. Aparte de contar con asesoría adecuada, los expertos aseguran que la empresa debe estar convencida de que dentro de su proceso -el que conoce mejor que nadie- puede introducir los cambios necesarios.

Para lograrlo, dice Falcone, es necesario revisar el diseño del proceso productivo, identificar los focos que generan residuos y trabajar en minimizarlos, y que esto sea parte de la estrategia de las compañías.

En el país, se valoriza sólo un 7% de las 17 millones de toneladas de residuos producidos, por lo que hay un gran desafío que asumir, así como lo han hecho los países desarrollados. En éstos, se valoriza por sobre el 70% de este material que se produce y existen grandes industrias de revalorización, porque se descubrió el potencial de sus acopios de basura.

Según indica Cristian Araneda, empresas como Resipet, que tiene en Chile la instalación más grande de Sudamérica de valorización de plástico PET, importa cerca del 60% de materia prima desde otros países, porque existen grandes cantidades de residuos de plástico, pero no se puede procesar por no estar segregado.

Claudia Guerrero comenta que un caso similar es el de Sorepa, de CMPC, que importa recortes para satisfacer la demanda del reciclaje de papel, porque aquí la separación en origen es mínima.

Un aumento de la fiscalización de los residuos industriales representaría una inyección de energía para el crecimiento de la valorización. Asimismo, los especialistas confían en que la Ley General de Residuos (que se está estudiando en el Gobierno) será una oportunidad para ver la generación y uso de los residuos industriales con otros ojos.

Diciembre 2012
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Comentarios acerca de este artículo
SANDRA MUÑOZ Ecolimpio (25/11/2016)

Excelente artículo sobre la tendencia en el manejo de residuos industriales!

Juan Carlos Risé Instituto Agrotécnico "San José Obrero" (05/06/2015)

Estimados Sres. de HSEC; si bien el art. es de Dic del 2012, tiene mucha vigencia. Me parece oportuno haberlo encontrado. Comparten la misma visión que tenemos en nuestro país con respecto al tema. A título personal, me gustaría que me digan que es lo que hacen las empresas del sector agropecuario con los desechos que generan (bidones, etc), ya que en la Argentina no hay nada que regule este drama ambiental.
Gracias.
Juan C. Risé
Jefe de sección del Instituto. San Justo, Entre Rios, Argentina

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