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TRABAJO Y RESCATE EN ALTURA
Cuando la seguridad es un desafío y una obligación

Sin duda, el trabajo en altura es una de las actividades más riesgosas dentro del mundo laboral. En nuestro país, este trabajo mantiene algunas de las tasas más altas de mortalidad, no solo por las condiciones en que se lleva a cabo, sino también porque todavía no existe una clara conciencia preventiva que evite los riesgos, respetando las normas y medidas de seguridad existentes.

El Instituto de Salud Pública (ISP), define el trabajo en altura como “toda actividad que se realiza a más de 1,8 metros sobre el nivel del piso donde se encuentra el trabajador, que además presenta el riesgo de sufrir una caída libre o donde una caída de menor altura puede causar una lesión grave”.

Complementando esa definición, Adolfo Campusano, Encargado de la Unidad de Promoción y Prevención Universal del Departamento de Prevención de Riesgos Laborales del Instituto de Seguridad Laboral, ISL, afirma que también se consideran los trabajos en aberturas de tierra, excavaciones, pozos, trabajos verticales, ingresos a tanques enterrados y situaciones similares. “En ese sentido, la circular 2345 de la Suseso señala que es un accidente de trabajo grave el que ocurra por una caída de altura de más de 2 metros, situación que debe ser informada a las autoridades fiscalizadoras dentro de las 24 horas siguientes”, agrega.

En este tipo de trabajo, “son muchos los riesgos que los trabajadores enfrentan, siendo el principal las caídas a distinto nivel, que pueden ocasionar lesiones graves o tener como consecuencia la muerte”, añade Francisco Villalonga, Jefe de Proyectos de la Dirección de Innovación e Investigación, Gerencia de Gestión del Conocimiento de la Mutual de Seguridad CChC. Otros riesgos asociados con esta actividad, son atrapamientos, contactos eléctricos directos o indirectos, golpes contra estructuras, quemaduras, exposición a rayos UV, lesiones osteo-musculares, heridas y caídas de objetos.


Condiciones seguras

Como uno de los principales factores que exponen a los trabajadores a riesgos de accidentes al desarrollar actividades en altura, Rodrigo Barahona, Experto en el Sector Construcción de la Asociación Chilena de Seguridad, ACHS, señala la falta de medidas de control asociadas a este tipo de labores. “Esta situación expone a los trabajadores a los mayores peligros, afectando trasversalmente a todas las industrias, siendo los sectores de la Construcción, la Minería y la Industria, por el tipo de actividades propias de sus procesos, los que se ven mayormente afectados. Se requiere un reforzamiento del compromiso y el reconocimiento de los riesgos existente en este tipo de trabajo”, explica.

Al respecto, el experto de la Mutual comenta que en el sector de la Construcción, los riesgos se ven principalmente en el desarrollo de procesos de edificación, cimentación, estructura, cubierta, levantamiento de fachadas, armado de losas de avance, montaje de grúas de torre, armado de muros de enfierradura y acabado de interiores, entre otros. Para estos especialistas, evitar los accidentes relacionados al trabajo en altura no es un desafío irrealizable, ya que existen varias medidas para prevenirlos, jugando la responsabilidad y compromiso de los empleadores y trabajadores un rol fundamental en este proceso. “La seguridad está basada en dos pilares fundamentales. El primero corresponde a las acciones, que están determinadas por el conocimiento, las capacidades y la valorización de la seguridad que el trabajador posee. En tanto, el segundo se refiere a las condiciones de los equipos y superficie de trabajo, el clima y los riesgos anexos, como la presencia de energía eléctrica o la poca iluminación”, describe Campusano.

Según Villalonga, la seguridad parte con una buena planificación, que debe incluir todas las medidas necesarias para el desarrollo de un trabajo seguro. “Lo importante es cómo somos capaces de gestionar este riesgo, que puede ir desde el diseño de la actividad, estableciendo medidas colectivas de protección de caídas, tanto desde el punto de vista de los pasivos, como barandas, escaleras, plataformas, como del sistema de protección personal de caídas que son parte de los activos”, asegura. En tanto, para el experto de la ACHS, el control de los riesgos en los trabajos en altura, pasan por “una formación específica en el reconocimiento de los procedimientos de la actividad a desarrollar; capacitación en el uso de la plataforma en la cual se ejecutan las actividades; un seguimiento y control de las condiciones por parte de la jefatura técnica en terreno. Asimismo, es necesario que el trabajador posea aptitudes de salud acordes, el uso de estructuras certificadas y diseñadas para las actividades, y la absoluta prohibición de la improvisación”.


Conciencia y fiscalización

Aunque la fiscalización puede ser un elemento clave en el control de los accidentes, la falta de recursos impide la cobertura necesaria, sobre todo porque existe un gran número de pequeñas y micro empresas difíciles de regular. En este aspecto, el ejecutivo del ISL sostiene que “la fiscalización siempre será menor a la requerida, fundamentalmente por la pequeña dotación de funcionarios con que cuentan los organismos encargados”.

“En este sentido, hay un factor mucho más relevante: la cultura preventiva. Si tanto el empleador como los trabajadores tuvieran conciencia de la prevención, no se necesitarían entidades fiscalizadoras de gran dotación. Por esa razón, en conjunto con otras instituciones de Gobierno, hemos realizado grandes esfuerzos, como la construcción de la Política Nacional de Seguridad y Salud en el 2014, que impulsaremos durante este año”, observa.

En tanto, Barahona indica que existen normativas sobre las estructuras para desarrollar trabajos en altura, pero que estos cuerpos normativos son referencias técnicas a las cuales las empresas se alínean. “Sin embargo, los requerimientos incorporados son básicos, siendo necesario complementar los controles para asegurar la implementación de medidas que permitan un trabajo seguro”, denuncia. Respecto a la fiscalización, el profesional cree que “se requiere una transformación en el rol de aquellos que ejecutan trabajos en altura, adoptando -como un usuario especialista- la figura de controlador respecto a las condiciones del lugar de trabajo”.

En cambio, Villalonga asevera que hoy existe mayor conciencia por parte de los empleadores. “Las modificaciones de las normas legales y la fiscalización por parte de la autoridad, han sido buenos elementos de apoyo, junto a la asesoría de los organismos administradores, que cumplen un rol fundamental en la promoción y control del cumplimiento de las disposiciones legales vigentes”, comenta.

Además, aclara que “si estas normas para evitar accidentes de trabajo o enfermedades profesionales no se cumplen, las empresas se exponen a multas, cobros por prestaciones otorgadas y a las acciones criminales que procedan; un dato alarmante es que, a pesar del tiempo transcurrido, el porcentaje de fallecidos por caída de altura es prácticamente el mismo desde 2007”.

Para el ejecutivo de la ACHS, los trabajadores son capaces de reconocer los riesgos a los cuales se enfrentan, pero que el acostumbramiento al peligro, la sobreexposición y las acciones negligentes, generan un aumento de la probabilidad de ocurrencia de accidentes. “Frente a esa situación, es fundamental reforzar la capacitación y sensibilizar para que se apliquen los controles necesarios, porque su ausencia expone a los empleadores a sanciones que pueden afectarlo además económicamente”, dice.


Innovación y tecnología para la seguridad

Los avances tecnológicos y las innovaciones en los equipos de protección personal y las equipamientos (como andamios y plataformas) empleados, han sido un gran aporte para la prevención y limitación de los accidentes, siempre que sean utilizados en forma correcta y con un mantenimiento acorde a las especificaciones que poseen.

“El avance tecnológico está colaborando con una serie de mejoras, tanto en las plataformas de trabajo, como en los medios de protección colectivos y en los sistemas de detención de caídas. Por ejemplo, en el caso de los EPP, como el arnés de seguridad, ha sufrido mejoras sustanciales; sus componentes son más resistentes y presentan más puntos de anclaje, lo que, en teoría, debería contribuir a evitar las caídas, pero si el usuario no es instruido correctamente en su uso o no tiene conciencia de su autocuidado, nuestros trabajadores seguirán evitando anclarse y continuaremos teniendo accidentes graves y fallecidos”, sostiene Campusano.

Para enfrentar los grandes cambios tecnológicos, tanto en materiales, equipos y herramientas de construcción como en aquellos relacionados con la protección personal de los trabajadores, el ejecutivo de la Mutual, explica que, como mutualidad, han diseñado herramientas que permiten gestionar de mejor manera los riesgos. “Un ejemplo de ello, es una aplicación que permite llevar a cabo un chequeo de la obra y entregar recomendaciones de forma inmediata”, acota.


Las cifras se mantienen

A pesar de los esfuerzos y de los avances tecnológicos, y aunque las tasas de accidentabilidad y siniestralidad a nivel país han decrecido, los resultados no son muy positivos si se efectúa un análisis en cuanto a las causas de fallecimientos por caída en altura,

Si hacemos un poco de historia a corto plazo, “los datos señalan que entre los años 2007 y 2008, aproximadamente el 26% de los accidentes laborales fatales eran debidos a caídas de altura, así como también el 43% de los accidentes laborales graves. Hoy en día, esa realidad es muy diferente, ya que el 23% de los fallecidos laboralmente han sido debidos por diferencia de altura”, advierte Campusano.

En tanto, Barahona agrega que “los resultados de accidentabilidad y siniestralidad han mejorado, así como las inversiones en seguridad, pero no en los niveles que se necesitan, lo que como país, es tanto un dolor como un desafío en el corto plazo. Es necesario incorporar en la génesis de todos los proyectos, el análisis para el control de las condiciones de riesgo y otros factores que necesiten de un desarrollo técnico que soporten la ejecución segura de actividades críticas”.

En ese contexto, el trabajo de las brigadas de seguridad dentro de las empresas puede ser un aporte, pero para que alcancen ese objetivo, deben cumplir con ciertos requisitos. “Deben estar compuestas por personal competente y con capacidades para cumplir su rol; deben tener capacitaciones frecuentes para evitar la desactualización, y al mismo tiempo, la institución debe contar con un plan de rescate que debe ser parte del Análisis de Seguridad del Trabajo para cualquier actividad que se realice en altura”, asegura Campusano.

En un país que está creciendo y que busca posicionarse como líder en la Región, el tema del trabajo en altura seguridad es un aspecto que no puede descuidar. Crear conciencia, controlar que las medidas establecidas se cumplan son tanto un objetivo como un desafío para el futuro.

Marzo 2015
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