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VESTIMENTA DE SEGURIDAD
Consideraciones para una buena protección

En varias actividades industriales, resulta indispensable el uso de la vestimenta de seguridad para proteger a los trabajadores de los riesgos que representan productos químicos, fuentes de calor y emisiones de partículas. Para que estos trajes cumplan correctamente su función, se deben tener en cuenta algunos factores.

Enmarcado en el DS 594, reglamentario de la Ley 16.744, se encuentra la obligación del empleador a tomar todas las medidas necesarias para proteger la integridad de los trabajadores, y es esta obligación la que otorga el carácter normativo a la entrega de vestimenta de seguridad. Estos trajes permiten a los trabajadores evitar el contacto directo con agentes nocivos, como sustancias químicas, temperaturas extremas y otros elementos que pudieran ocasionar accidentes o enfermedades. La importancia de su uso radica en que generalmente no es posible eliminar la totalidad de los riesgos en algunas labores, como el trabajo en fundiciones de minería, donde se debe convivir con altas temperaturas de manera continua.


Vestimenta apropiada

Para que los trabajadores estén protegidos resulta fundamental contar con equipos acordes a las labores y riesgos a los que se enfrentan. Considerando las recomendaciones para los Elementos de Protección Personal (EPP), esta premisa puede sonar obvia, pero solo recientemente ha ido tomando fuerza en las empresas. “En muchas de ellas, era recurrente que se les entregara ropa estándar (mezclilla, buzos y algodón) sin responder a la necesidad específica”, explica Jorge Benítez, del área Comercial de Certificación de Productos de Cesmec S.A.

Afortunadamente, la mayoría de las compañías le otorga en la actualidad a la ropa de trabajo la importancia que se debe. Yerko Valencia, Especialista Senior en Investigación Preventiva de la ACHS, argumenta que “hoy en día se nota una tendencia a incorporar mejores estándares de calidad y tecnología en la vestimenta de trabajo, principalmente por parte de las grandes empresas, aunque con un alcance todavía limitado en las de menor tamaño”. Situación que el experto relaciona al alto costo de las prendas en comparación con otros artículos y a la falta de especificaciones técnicas de compra, junto a regulaciones poco específicas por parte de la autoridad.

De acuerdo a los expertos consultados, la elección adecuada pasa por reconocer el tipo de contacto que el usuario tendrá con maquinarias, herramientas y materiales; asimismo se debe incluir el tipo de energía que se utilizará, y los procedimientos en la fabricación, manipulación, mantención y almacenamiento de materias primas y/o productos terminados. De la misma forma, las especificaciones de las prendas, al igual que las de cualquier otro EPP, debiera considerar también las condiciones ambientales y climáticas de los lugares de trabajo.


Cambio de estación

Del punto anterior, se desprende un aspecto importante: al igual que la ropa común, la vestimenta de seguridad debe adaptarse también a los cambios de temporada, ya que las variaciones de clima, temperatura y de exposición al sol jugarán un rol importante en la efectividad de estas prendas, dependiendo también del tipo de trabajo realizado y de la región geográfica en que se encuentre el trabajador. “En el caso de procesos o faenas realizados en condiciones extremas, como la minería, existe conciencia clara de que el cambio de ropa estacional debe ser realizado en forma necesaria, compatibilizando la protección con el confort de los trabajadores”, explica el experto de la ACHS. En la práctica, agrega Valencia, en el resto de las industrias norman generalmente el tipo y la frecuencia de cambio de la ropa de trabajo a través de convenios privados entre el empleador y los trabajadores, siendo las áreas de Recursos Humanos, más que los encargados de Prevención de Riesgos, las responsables de administrar los presupuestos y realizar la selección y adquisición de la ropa de trabajo. De acuerdo al experto de la ACHS, cualquier cambio que mejore la protección y confort de los trabajadores, debe ser muy bien evaluada por quienes están a cargo, planificando los procesos de adquisición para que la ropa llegue oportunamente al principio de la temporada. “También debe tomarse en cuenta que el uso de ropa con mangas largas se ha convertido en el estándar para la protección contra la radiación UV en todo tipo de ambiente, lo que genera en algunos casos resistencia de parte de los trabajadores durante el verano”, argumenta. Algo similar ocurre en el sector industrial, donde durante el verano, aumentan los accidentes laborales por cortes en los antebrazos, debido al uso de ropa con mangas cortas en la manipulación de planchas, piezas y virutas metálicas.


Uso y mantenimiento

De poco sirve que las vestimentas de seguridad sean las adecuadas y cuenten con alta tecnología si existe desconocimiento de parte de los trabajadores del correcto uso y apropiado mantenimiento de las mismas. En la agricultura, por ejemplo, en aquellas labores que tienen mayor exposición a sustancias contaminantes, como los plaguicidas, “la ley establece que es la empresa la que se debe hacer cargo del lavado de la ropa de trabajo y de la eliminación de los residuos tóxicos provenientes de la faena. Sin embargo, en otros casos, como es la suciedad proveniente de lubricantes o grasas, muchas veces cada trabajador lava la ropa en su casa junto con la ropa de su familia, lo que puede terminar contaminando también las otras prendas”, explica el profesional de la ACHS.

Para los expertos, la capacitación a los trabajadores destinada a realizar una mantención o limpieza adecuada es actualmente escasa, y no solo en lo referido a las prendas de vestir, sino que también a los elementos de protección personal, como máscaras de protección respiratoria y el calzado de seguridad. En esta situación, cabría la responsabilidad de los empleadores, pero para fabricantes y proveedores, también debiera ser esencial el entregar información y, en lo posible, capacitación en el mantenimiento de las prendas.

Pautas de elección

El Instituto de Salud Pública de Chile (ISPCH) define un listado básico de EPP para protección total del cuerpo: ropa de protección contra la agresión mecánica, química, proyecciones de metal en fusión y radiación, entre otros. Gran parte de esta ropa de trabajo, tiene una normativa para evaluar su conformidad, así como métodos de ensayo y requisitos.


Rubros más expuestos

Para los bomberos se requiere prendas que además de resistencia al fuego, posean la capacidad de liberar temperatura interna hacia el exterior; visibilidad durante el día y la noche (a través de cintas reflectantes); y ser resistentes a la abrasión y a salpicaduras de algunos químicos comunes (espuma AFFF, ácido de batería, fluido hidráulico, gasolina, solución de cloro). Para ello el mercado ha respondido con prendas con zonas de compresión calórica acolchadas de doble capa (parte superior espalda para el equipo de respiración, codos acolchados y rodilleras); incorporación de cintas reflectantes microporada, que contribuyen a la liberación de calor; entre otras, siendo desarrolladlas bajo los requerimientos de las normas NFPA 1971 o EN.

La industria química es otro sector en el que se requiere vestimentas resistentes a agentes agresivos. Aquí está presente el riesgo biológico y las partículas radiactivas, para lo cual se destinan prendas con retardante de llama o protección biológica para trabajos relacionados con animales y laboratorios de alto riesgo.
Octubre 2014
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