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VENTILACIÓN EN ESPACIOS LABORALES
Foco crítico en la salud de los trabajadores

En ambientes con una ventilación inadecuada, la salud de los trabajadores puede verse seriamente afectada, pues la emanación de gases o la mezcla de temperatura y humedad pueden preparar el camino a diversas enfermedades.

Al necesitar respirar para vivir, la principal vía de ingreso de los contaminantes al organismo es la respiratoria, por lo que el cuerpo es altamente propenso a contraer enfermedades a través de ella. En el caso de los ambientes laborales, la situación se hace más compleja, debido a factores como exposición prolongada a altos niveles de temperatura, humedad y sustancias químicas, entre otros elementos.

De acuerdo a David González, Jefe del Depto. de Higiene Industrial de la Mutual de Seguridad CChC, “nuestro sistema respiratorio posee una superficie de intercambio gaseoso de gran eficiencia, con una magnitud del orden de 80 m2, es decir, del tamaño de un departamento. Esta condición nos hace especialmente sensibles a los contaminantes que se encuentran suspendidos en el aire que respiramos, aun en pequeñas concentraciones”.

Es así como en recintos de trabajo poco ventilados como oficinas o similares, las emisiones de las personas y las originadas por sus actividades, se pueden acumular generándose ambientes húmedos con malos olores. “Estos pueden provocar dolores de cabeza, somnolencia y otros, que junto con afectar al trabajador, impactan sobre la calidad y productividad del trabajo realizado”, explica Juan Lizama, Ingeniero Civil Químico, Area de Especialidades Técnicas de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS).

En este escenario, González, de la Mutual de Seguridad, recuerda lo ocurrido en 1976, cuando una enfermedad similar a la neumonía (y que, posteriormente, sería identificada como legionella) afectó a 182 personas reunidas en la Convención de la Legión Americana, en un hotel en Filadelfia (EE.UU.). Como consecuencia de este brote, murieron 34 personas, lo que levantó la alerta de científicos, quienes detectaron que la bacteria causante de la enfermedad se incubaba en los sistemas de ventilación del edificio.

“Como resultado, la propia Organización Mundial de la Salud debió identificar el problema como el ‘Síndrome del Edificio Enfermo’, es decir, el conjunto de enfermedades originadas o estimuladas por la contaminación del aire en espacios cerrados”, señala.

David González,
Mutual de Seguridad.
Juan Lizama,
ACHS.
Alejandro Dinamarca,
Universidad de Valparaíso.
Ricardo Hernández,
IST.

Por su parte, Alejandro Dinamarca, Dr. en Biología Molecular, Facultad de Farmacia Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad de Valparaíso, comenta que en los espacios laborales donde existen altos grados de humedad y temperatura, las implicancias sobre la salud de las personas estarán dadas por la relación existente entre el tipo de agente patógeno (bacterias, virus u hongos), el estado de salud del individuo y el ambiente.

“Respecto del estado del individuo, es reconocido que existen factores, como la edad, el deterioro psicológico, inmunológico y fisiológico, o su situación nutricional, que favorecerán la adquisición y desarrollo de patologías causadas por microorganismos. Por su parte, el ambiente (el espacio físico y temporal en que conviven microorganismos y personas), tiene a cargo favorecer la diseminación y proliferación de microorganismos, si se dan condiciones como temperaturas adecuadas para el desarrollo, humedad y confinamiento en espacios cerrados”, agrega.


Ventilación de espacios industriales

Un ambiente laboral mal ventilado, genera una acumulación de contaminantes que -dependiendo de sus concentraciones y toxicidad- pueden significar riesgos importantes de enfermedades e intoxicaciones, con efectos que pueden llegar a ser irreversibles o incluso con resultado de muerte.

Como señala Lizama, de la ACHS, “en espacios industriales mal ventilados en los que se tengan emisiones de agentes químicos, por ejemplo plomo, cuarzo, solventes orgánicos o isocianatos, la situación es más grave. En estos lugares, los trabajadores, más que molestias, pueden sufrir efectos dañinos en su salud y que, según el agente químico específico y grado de exposición, pueden conducir a un daño irreversible en el sistema nervioso (plomo, solventes orgánicos), pulmonar (silicosis por exposición a cuarzo, o efectos similares al asma por exposición a diisocianato de tolueno, TDI) y otras enfermedades”.

A juicio de este experto, en la industria se puede identificar una o más etapas en que materias primas o productos intermedios son transformados en procesos físicoquímicos que pueden liberar contaminantes en forma de gases, humos, polvos o aerosoles líquidos, cuya composición depende de los materiales utilizados. “Por ejemplo, en una fábrica de pintura se puede generar polvo que contiene cuarzo en la carga de materiales a los mezcladores (dispersores), así como también vapores de solventes orgánicos desde los líquidos que conforman la formulación de la pintura”, expresa.

Para los especialistas consultados, los problemas más frecuentes en los sectores industriales tienen relación con que las emisiones pasan al ambiente de trabajo sin que estas sean captadas en su origen, exponiendo a los trabajadores a los distintos contaminantes generados. En este sentido, las condiciones de exposición se pueden dar en tareas de carga de materiales en polvo, vaciado de productos líquidos, pintado con pistola de aspersión, soldadura al arco, circulación en una planta en la que se tienen estanques y equipos abiertos que emiten contaminantes.


Normativa presente

En Chile, las principales normas sobre la materia son recogidas en el DS Nº594 del año 2000 del Ministerio de Salud, el que se refiere a las condiciones sanitarias y ambientales básicas en los lugares de trabajo. Al respecto, Ricardo Hernández, Coordinador Nacional de Higiene Industrial del IST, aclara que se establece que todo lugar de trabajo debe permanecer, por medios naturales o artificiales, con una ventilación que contribuya a proporcionar condiciones ambientales confortables y que no causen molestias o perjudiquen la salud del trabajador. “De esta forma, si el lugar de trabajo no tiene la ventilación necesaria, permitiendo la concentración ambiental de contaminantes como, por ejemplo, humos, gases, vapores u otras emanaciones nocivas para el trabajador, el empleador se encuentra en la obligación de tomar todas las medidas necesarias para solucionar el problema”, acota.

Sin embargo, a pesar de las normativas, en la industria es recurrente observar que las instalaciones de ventilación presentan falencias, como algunas que menciona González, de la Mutual de Seguridad: “Campanas alejadas de los puntos de emisión, sistemas que fueron dimensionados para una cierta cantidad de captaciones y luego se agregan más sin recalcularlos para aumentar su capacidad. También se observa el subdimensionamiento de los ventiladores-extractores de los sistemas, y de las ventilaciones generales dispuestas de forma que no producen barridos con aire limpio, falta de mantenimiento y aseo de los sistemas, y colectores de contaminantes artesanales que no cumplen su objetivo”. Para Hernández, del IST, esta situación es “una tendencia, reflejada en la falta de medidas de control de carácter ingenieril, y la escasa preocupación por el mantenimiento de las instalaciones”.


Una correcta aplicación

Los expertos coinciden en que las medidas para una ventilación apropiada deben ser consideradas desde la planificación de un establecimiento. En este sentido, existen elementos básicos que deben estar presentes. Al respecto, el especialista del IST propone partir de la premisa que existen tres tipos principales de ventilación: la de dilución o ventilación general, extracción local y la de ventilación para calidad de aire en interiores, conocida como IAQ (Indoor Air Quality). Cada una de ellas poseen ventajas y desventajas; el punto clave en su elección es el objetivo del proyecto”.

Asimismo, David González, de la Mutual de Seguridad, aporta otras medidas, como “posicionar campanas con bajas pérdidas de entrada, lo más cerca posible de la fuente de emisión y rodeándola tanto como sea posible operativamente. En las capturas, aprovechar la velocidad y sentido de emisión de las partículas o gases, para efectos de optimizar el efecto de captura, e implementar ductos circulares para evitar colapsos por depresión. También se deben utilizar materiales y equipos compatibles con las características fisicoquímicas de los contaminantes capturados (humedad, aerosoles ácidos, productos corrosivos, oxidantes, inflamables, etc.)”.

En general, se debe considerar además que cada tipo de industria presenta emisiones características, siendo necesario identificar claramente los agentes que se generan para tener un cuadro de riesgos químicos asociados a cada proceso.

Agosto 2014
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