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Red húmeda en locales comerciales o industriales
Por Sergio Albornoz Godoy, Jefe Desarrollo Técnico, Academia Nacional de Bomberos de Chile.
La protección contra incendios en ámbitos comerciales e industriales es un tema no siempre bien enfocado. Generalmente, solo se busca cumplir con la normativa vigente para lograr la autorización de funcionamiento o pasar una fiscalización de la autoridad competente.

En nuestra actual legislación, las exigencias respecto a la protección contra incendios en ámbitos comerciales e industriales no son abundantes, pero sí suficientes si se aplican con criterio y respetando su espíritu. Estas se encuentran principalmente en la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones, reglamento de la Ley de Construcciones y un decreto del Ministerio de Obras Públicas, el N° 50 del 2002, que establece el Reglamento de Instalaciones de Agua Potable y Alcantarillado.

Este último, en su artículo 53°, indica las condiciones que debe cumplir la red húmeda contra incendios en conjunto con la red seca, denominando a ambas como Red de Incendio. Este reglamento señala que la red húmeda debe estar disponible en edificios públicos o de tres o más pisos, y consiste en una manguera semirrígida enrollada en un carrete de 25 metros de largo y 25 mm de ancho. Las mangueras de tipo colapsable no cumplen la norma.

Las bocas de incendio se distribuirán de manera que ningún punto del inmueble quede a una distancia mayor de 25 metros de ellos, con una manguera que cubra el punto más alejado y su acceso sea expedito y de fácil accionamiento de válvulas y mangueras.

En edificios de departamentos, las bocas de incendio deberán ubicarse en espacios comunes, y en aquellos casos que no se pueda cumplir con la distancia señalada en el inciso precedente, podrán aceptarse mangueras de longitud superior a 25 metros, siempre que permitan contar con una presión de 8 m.c.a. (0,8 bar), a la salida de la manguera.

Cada boca de incendio se ubicará en un nicho con puerta de vidrio debidamente señalizado, en lugares de fácil acceso y rápida ubicación, excepto las escalas presurizadas. Este nicho se ubicará a una altura entre 0,9 m. y 1,5 m. sobre el nivel del piso, y contará con una manguera resistente a una temperatura de 80°C, con certificado de calidad y especificada para estos efectos.

La boca de incendio tendrá llave de salida del tipo cierre rápido, válvula del tipo bola o globo angular de 45°, a la que deberá conectarse una manguera de diámetro igual al de la boca de incendio, con su respectivo pitón. Las mangueras, que deberán ser del tipo semirrígidas, no podrán estar sometidas en ningún caso a presiones mayores a 70 mca (7 bar). En las bocas de incendio de 25 mm., el pitón de la manguera tendrá una boquilla cuyo diámetro interior será mayor o igual a 7 mm.

En cada vivienda unifamiliar, vivienda social o inmuebles similares destinados a otros fines y que enfrenten a la red pública, se deberá contar a lo menos con una llave de salida con hilo exterior, de un diámetro igual al del arranque de agua potable.

Según las características de la edificación, en el diseño de la red de distribución que alimenta la red húmeda deberá considerarse la operación simultánea de dos o más bocas de incendio.

dos o más bocas de incendio. Si analizamos el alcance de este documento, este no indica la obligación de instalar este sistema en edificaciones comerciales o industriales menores de tres pisos, pero generalmente es exigida por la autoridad.


¿Qué utilidad tiene esto ante un incendio?

Para responder a esta interrogante, se debe establecer que los incendios son todos diferentes, pero que involucran etapas o fases características que pueden clasificarse para efecto de su control. Las fases utilizadas por la Academia Nacional de Bomberos son:

Fase de ignición: cuando una fuente de ignición toma contacto con un combustible en presencia de suficiente comburente, iniciando la reacción química exotérmica conocida como combustión. Puede durar segundos, minutos, horas o días.

Fase de incremento de temperatura: cuando los productos de la combustión (calor, humo, llamas y gases) aumentan cada segundo, generando capas térmicas en caso de lugares cerrados y, en general, disminuyendo las posibilidades de sobrevida de cualquier ser viviente cercano o en este ambiente.

Fase de libre combustión: cuando se encienden en forma casi simultánea, todos los combustibles de un lugar generando una combustión que se propaga a cualquier otro material disponible y transfiriendo calor a estructuras con riesgo de hacerlas colapsar.

Fase de decaimiento: cuando se agota el combustible y la combustión decae hasta extinguirse finalmente.

Estas son las más habituales, habiendo otras, pero para efecto del uso de la red húmeda, son las mejores para contextualizar su uso. Si calculamos la cantidad de agua que es capaz de desalojar una boquilla de 25 mm a 0,8 bar, no es más de 100 litros por minuto, lo que alcanzaría para una superficie no mayor a 25 m2 (por ejemplo, 5 metros por 5 metros), de acuerdo al concepto de Caudal Táctico utilizado por la Academia Nacional de Bomberos. Esto, considerando la cantidad de energía calórica que puede absorber un caudal de agua de 100 litros por minuto. Pero fuegos en fase de ignición o de incremento de temperatura, producen calor, humo y gases tóxicos que pueden afectar al operador de la red húmeda en pocos segundos o minutos.

De acuerdo a las dos anteriores consideraciones, podemos afirmar que la red húmeda solo puede ser utilizada de forma eficiente en las siguientes condiciones:

Después de haber dado la alarma de incendio en el lugar mediante pulsador de emergencia, teléfono o cualquier medio que asegure que los demás se enteraron del inicio de un incendio.

Después de haber intentado haber apagado con un extintor de polvo químico seco que tiene menor impacto que el uso de agua.

Después de asegurarse que se cortó el suministro eléctrico o no hay artefactos o instalaciones que puedan generar una descarga al operador.

En fuegos en fase de ignición donde el operador presencie el inicio del fuego, lo que garantiza que no ha pasado mucho tiempo y no hay suficiente temperatura y gases para ser afectado.

Que el lugar afectado no tenga más de 25 m2.

Todo lo anterior, suponiendo que la presión se mantiene en 0,8 bar, pero este factor es extremadamente variable por estar la mayoría de las redes húmedas conectadas directamente al servicio de agua potable, lo que la hace vulnerable a la baja presión en períodos punta de consumo de agua de la comunidad.

Con tantas condiciones, solo pretendemos transmitir al lector la inconveniencia de utilizar esta red para enfrentar principios de incendio, pues las posibilidades de resultar lesionado y no lograr controlar el fuego son mayores que las de éxito.

Con los requisitos de nuestra actual legislación, la red seca no es una opción eficiente de control de incendios, siendo mucho más recomendable la detección temprana y evacuación de las personas y la activación de sistemas de protección activa, como rociadores automáticos, debidamente instalados y mantenidos.

Agosto 2014
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Comentarios acerca de este artículo
Ignacio Ponce Cluster Capacitación (05/06/2017)

Estimado el articulo esta muy bueno, ademas, me interesa saber en el caso de ser empresa debe haber alguna información previa a bomberos o alguna información que ellos requieran?
Seria e gran ayuda lograr saber esta información.

Alexander Asesor (11/09/2015)

Interesante y práctico. Creo importante irse con más detalles a lo industrial, por generarse allí los mayores riesgos.

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