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Hans Sandoval, Gerente de Seguridad y Salud Ocupacional de Collahuasi
“Los buenos resultados en producción se deben a buenas acciones en seguridad laboral”

En 2013 Collahuasi tomó el desafío de implementar un programa de seguridad y salud laboral que descansa en cinco prioridades estratégicas: mejorar los niveles de seguridad, estabilizar la producción, asegurar la continuidad operacional, fortalecer la organización y reducir costos operacionales. Para conocer el avance de esta iniciativa, conversamos con Hans Sandoval, Gerente de Seguridad y Salud Ocupacional de la compañía minera.

¿Cómo se elaboró el programa actual de seguridad laboral en Collahuasi?
El año 2012 no solo finalizó con malos resultados en materia de seguridad, sino que los resultados de negocio estuvieron muy por debajo de las metas trazadas. Como consecuencia de lo anterior, el año 2013 un nuevo equipo ejecutivo tomo el desafío de estabilizar la operación en términos de seguridad, niveles de producción, organización, permisos y costos de mina. Para ello, se definieron cinco prioridades estratégicas: mejorar los niveles de seguridad, estabilizar la producción, asegurar la continuidad operacional, fortalecer la organización, y reducir costos operacionales.

Para dar cumplimiento a la primera prioridad estratégica -mejorar los niveles de seguridad- se definieron algunas iniciativas que permitieron movilizar a la organización hacia una cultura más proactiva, las cuales fueron:

Implementación de estándares de prevención de fatalidad en un nivel de 90% de cumplimiento.

Simplificar el sistema de gestión de riesgos, de manera que fuera entendible y aplicable en los diferentes niveles de la organización.

Fortalecer la cultura de seguridad a través de iniciativas de alto impacto en el corto plazo.

Se reestructuró la Gerencia de Salud y Seguridad, con el objetivo de dar un mayor soporte en terreno a las áreas operativas.

Se tomaron las acciones necesarias basándose en la convicción de que los buenos resultados en seguridad permitirían construir buenos resultados en producción y del negocio.

¿En qué consiste el programa actual?
Nuestros procesos están certificados bajo las normas ISO 9001 y 14001 y OHSAS 18001. Sin embargo, consideramos que debíamos poner énfasis en algunas actividades consideradas como críticas. Fue así como nos propusimos alcanzar un 90% de cumplimiento de implementación efectiva en toda la compañía, de los ocho estándares de prevención de fatalidades definidos. A través de esto, fuimos mejorando las condiciones de seguridad y fortaleciendo nuestros procesos y sistemas de gestión. En la medida que trabajamos en la implementación de estos estándares, sentimos que nuestro nivel de riesgo fue disminuyendo frente a la ocurrencia de incidentes, dado que estos apuntaban principalmente a poner barreras duras. Esto se reflejó en una importante reducción de incidentes de alto potencial, superior al 50% comparado con el 2012, en aquellos eventos con intercambio de energía y que pudieron haber terminado con un lesionado grave o una fatalidad. Adicionalmente, logramos disminuir la tasa de frecuencia, incluyendo empleados propios y contratistas, la que estaba en 1,18 a fines del 2012, y que pudimos cerrar en una tasa de 1,00.

¿Qué otras consideraciones incorporaron?
Establecimos requisitos mínimos de de-sempeño asociados a equipos e instalaciones, a procedimientos y sistemas, y a las competencias y comportamientos de las personas. Dado que éste último requisito es un tema más complejo de implementar, lo estamos abordando este año a través de un programa de seguridad basado en el comportamiento.

¿Esto se refiere a habilidades blandas?
Efectivamente. Necesitamos que nuestra gente actúe en consecuencia con los procedimientos y procesos establecidos, teniendo presente que en estas actividades de mayor riesgo o más críticas un error puede terminar con consecuencias de mayor gravedad. Para ello hemos desarrollado un programa de observaciones conductuales, para detectar los comportamientos que gatillan acciones riesgosas y conocer las barreras que impiden realizar las actividades de la manera correcta.

¿Qué relevancia tiene la salud laboral para Collahuasi?
Es muy importante. Dado que somos una operación que opera sobre los 4.000 msnm, hemos reforzado los planes para mitigar los efectos de la altura geográfica, establecidos en la modificación del DS 594, y estableciendo acciones necesarias para su control efectivo. Asimismo, tenemos un programa de vigilancia estricto para monitorear el impacto que pudieran generar los diferentes agentes a la salud de nuestros trabajadores y, a partir de esto, generar los programas necesarios que reduzcan este impacto o lo eliminen.

¿Cuáles han sido las dificultades que han enfrentado?
En general, el principal desafío ha sido disponer del tiempo suficiente para entregar las competencias necesarias en los distintos niveles de la organización. Otro tema relevante ha sido el trabajo realizado para reforzar el rol del supervisor en seguridad y el liderazgo que se requiere para implementar las mejoras y eliminar los paradigmas y barreras que surgen frente a los cambios propuestos. Para ello, estamos generando los espacios de conversación y confianzas necesarios para construir esta cultura de seguridad a que aspiramos, donde cada uno asume un compromiso individual y colectivo por el cuidado de todos quienes trabajamos en Collahuasi.

En este sentido, ¿cómo es la evaluación del proceso de implementación de estos programas?
Hasta el momento es positiva, aunque estamos conscientes de que nos falta mucho por hacer. Siempre será una prioridad absoluta el no tener fatalidades, y hasta aquí lo hemos logrado. No obstante, sabemos que debemos seguir trabajando cada día con la misma convicción para no retroceder en esta aspiración. En términos de lesiones, se redujo en un 15% la tasa de frecuencia con respecto al año anterior, lo cual nos indica que estamos avanzando, aun cuando nuestra aspiración siempre será no tener accidentes. De igual modo, los incidentes de alto potencial (que en 2012 fueron 40) han caído a menos de la mitad y hemos cumplido los objetivos en los programas de higiene y vigilancia epidemiológica.

Hasta ahora hemos ido estabilizando nuestros procesos productivos, disminuyendo la variabilidad de los procesos y mejorando nuestros resultados de costos, todo en un clima de mayor armonía y compromiso que esperamos seguir reforzando.

Abril 2014
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