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VESTIMENTA Y GUANTES
La primera capa de protección ante el riesgo

Entre sus múltiples funciones, el vestuario laboral debe proteger la integridad física de las personas a la hora de efectuar una labor específica. Por lo tanto, sus características deben responder a las medidas de control asociadas a los riesgos identificados y evaluados para cada cargo, a fin de garantizar que la ropa colabore en la protección del empleado. De acuerdo a los expertos en la materia, los retos que presenta el mercado nacional son amplios: abarcar más rubros, darle más relevancia a la certificación, incrementar el volumen de fiscalización y desarrollar una mayor voluntad de adquirir productos adecuados para los trabajadores.

Desde octubre de 2010, el Instituto de Salud Pública de Chile (ISPCH) define un listado básico de EPP para protección total del cuerpo: ropa de protección contra la agresión mecánica, química, proyecciones de metal en fusión y radiación, entre otros. Gran parte de esta ropa de trabajo, tiene normativa para evaluar su conformidad, así como métodos de ensayo y requisitos.

Hasta hace poco tiempo, señala Yerko Valencia, Especialista Senior en Investigación Preventiva de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), la vestimenta era considerada como un beneficio que las empresas otorgaban a los trabajadores expuestos a labores de tipo operativo o de mantenimiento; es así como era habitual la entrega de ropa estándar (mezclilla, buzos y cotonas de algodón). En cambio, explica el especialista, “cada vez más empresas están considerando que la ropa de trabajo forma parte del equipo necesario para controlar los riesgos a que los trabajadores están expuestos”.

Hoy resulta primordial que un experto pueda definir la vestimenta de acuerdo a las condiciones y riesgos del trabajo a realizar y el confort necesario que debe tener. “No podemos dejarnos llevar por la moda, el bajo costo o la decisión del jefe de compra, salvo que conozca el tema”, explica Jorge Benítez, Comercial Certificación de Productos Cesmec. “Por lo general, las empresas deben tener especificados claramente y en detalle los requisitos de la ropa de trabajo”, agrega.

Para Ricardo Cumsille, Gerente General de Caltex, la mejor forma de definir la vestimenta adecuada para cada trabajo es verlo directamente en terreno, conociendo in situ las operaciones y escuchando a los propios usuarios”, indica.

Yerko Valencia, ACHS.
Jorge Benítez, Cesmec.
Ricardo Cumsille, Caltex.
Rolando Galleguillos, Mutual de Seguridad.

En este ámbito, la protección de manos y brazos también es indispensable, aseguran los expertos. Existen guantes para una amplia variedad de riesgos, como agresiones mecánicas, térmicas, químicas, eléctricas, etc., así como guantes que pueden cubrir varias protecciones. En general, la normativa europea así lo indica. “En Chile las normas no están caminando a la par de los tiempos y no tenemos una descripción tan detallada para cada uso”, explica Benítez.

Para Rolando Galleguillos, experto en Prevención de Riesgos de la Mutual de Seguridad, cuando el trabajador no tenga claridad sobre su uso y les hayan sido entregados solo para complementar su ropa de trabajo, los guantes serán solo un “accesorio”. “Pero no necesariamente aportarán al uso de la tarea a desarrollar; incluso la pueden dificultar”, advierte.


Nuevas tecnología y materiales

En la actualidad, se utiliza en nuestro país una gran variedad de ropa de trabajo y guantes de muy buena calidad (especialmente, en las empresas grandes), provenientes de naciones desarrolladas con tecnología de diseño, materiales y calidad certificada, similares a las empleadas en los países de origen.

“Siempre que sea posible, la ropa de protección debe fabricarse con materiales que tengan baja resistencia al vapor de agua, alta permeabilidad al aire o bien estar suficientemente ventilada para minimizar la falta de confort debida al estrés térmico”, señala Benítez. “Sin embargo, hay situaciones en las que la necesidad de proporcionar una protección determinada impone una carga ergonómica significativa. En estos casos, la información que acompaña a la ropa debe contener las correspondientes advertencias, así como una limitación en el tiempo de uso”, agrega.

Además, hoy en día es posible encontrar prendas de seguridad que también otorgan mayor comodidad y que también identifican institucionalmente a los trabajadores. “Lo que antiguamente era tosco, algo complicado de llevar y de colores muy apagados, hoy puede ser algo más ejecutivo, liviano, cómodo y que, en algunos casos, hasta pueden ser usados como una prenda más después de las jornadas laborales”, explica Galleguillos.

Según asegura Cumsille, muchas tecnologías que emplean reconocidas marcas outdoor y deportivas, por ejemplo, se han incorporado a la oferta de este rubro. “Las telas de los productos de alta montaña tienen que tener la propiedad de ser tanto impermeables como respirables, similares a los sistemas de tres capas que utilizan los alpinistas”, indica.
Actualmente, existen lentes de seguridad con filtros UV, zapatos deportivos de seguridad, o poleras de mangas cortas o largas con filtro UV. La tecnología también aporta lo suyo en cuanto a durabilidad, trazados, resistencia, formas, etc. “Se va instaurando un estilo. Tal vez en algún momento ya no hablaremos de vestimentas de seguridad, sino más bien de la moda en la seguridad”, agrega Galleguillos.

Sin embargo, los entrevistados coinciden en que en el mercado nacional también hay productos que no cumplen estándares reconocidos y cuyo uso representa un riesgo tanto para trabajadores como empleadores. “Hay muchas prendas que no se certifican, porque no se consideran EPP, sobre todo en el área forestal. En otros países, incluso la certificación se hace para la ropa de civil”, indica Cumsille.


La certificación es clave

El ISPCH establece la obligatoriedad de la certificación de los EPP que se utilizan en los lugares de trabajo. “En primer lugar, hay que aclarar que el hecho de que existan normas nacionales o extranjeras para la gama de productos de seguridad, no significa que necesariamente por ese solo hecho deban certificarse. La normativa es una herramienta para la evaluación y puede ser una buena o regular herramienta a utilizar”, aclara Benítez.

La certificación tiene una gran importancia a la hora de evaluar la conformidad y en Chile existe mucho desconocimiento al respecto, agrega el profesional. “Todo lo que llega de China, viene con un ‘test report’, que es un informe de laboratorio que no tiene representatividad estadística sobre lotes o partidas. En definitiva, es una fotografía”, enfatiza Benítez.

Cumsille complementa esta visión, asegurando que en nuestro país existen pocas normas de certificación y que estas no cubren el espectro total de las necesidades de los trabajadores. “El ISP ofrece a los proveedores la alternativa de importar productos bajo normas extranjeras y acreditarlos a nivel local”, aclara.

De acuerdo a Valencia, la definición técnica específica de la ropa será responsabilidad del profesional especialista, quien deberá asegurarse de que estas especificaciones serán cumplidas durante el proceso de adquisición. “En el caso de los guantes, en Chile hay normas que permiten certificar su calidad y hay laboratorios que realizan este tipo de ensayos (guantes de seguridad de cuero, descarne o combinados y guantes para uso eléctrico). Sin embargo, no hay normas equivalentes para certificar la calidad de guantes de PVC o goma”, agrega.

En el caso de la ropa de trabajo, la situación es similar debido a que solo existen algunas normas referidas a la ropa de soldador, al pantalón de motosierrista (en el sector forestal) y ropa contra el calor y el fuego.

Galleguillos apunta que la importancia de contar con EPP certificados es de mucha relevancia para quienes los adquieran en el comercio formal, ya que con esto se garantiza que cumplen con la normativa legal vigente y para lo cual fueron diseñados.

¿Y la capacitación?

De acuerdo a Ricardo Cumsille, la educación es un factor fundamental para “convencer” a un empresario de comprar un producto determinado y que este cumpla con los elementos necesarios para sus trabajadores. “Muchos empresarios, lamentablemente, no adquieren las prendas necesarias por un tema de costos. Obviamente, un producto certificado tiene un costo mayor; por eso la labor de concientización es clave”, señala.

Para Rolando Galleguillos, a través de la capacitación se pueden dar las orientaciones necesarias sobre el uso y cuidado del elemento de protección personal. Incluso (y dependiendo del EPP), se puede realizar una demostración de su uso. “Con esto, el trabajador puede ver en terreno la seguridad que otorgan y para lo cual fueron diseñados”, sostiene.

Parte importante de esta capacitación es de responsabilidad del fabricante, asegura Jorge Benítez. “La ropa debe diseñarse de tal manera que se facilite su correcta colocación y su permanencia, teniendo en cuenta los movimientos y posturas que el usuario puede adoptar durante la realización del trabajo”, explica. “El usuario debe conocer y seguir estrictamente las instrucciones de uso establecidas. Solo de esta manera se puede garantizar la protección declarada. Para ello el fabricante deberá comercializar la ropa con instrucciones claras, concisas y comprensibles”, concluye.

Enero 2014
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