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PROTECCIÓN AUDITIVA
¿Cómo se aborda en el entorno laboral?

La exposición al ruido suena fuerte en la lista de enfermedades asociadas al trabajo. ¿La razón? Un 30% de la población trabajadora está expuesta y las mutualidades señalan que el más alto porcentaje de incapacidad laboral -cifra que en algunos organismos se eleva al 80%- está asociado a enfermedades relacionadas con la audición. La correcta evaluación del riesgo en cada ambiente de trabajo, unida a la educación de los trabajadores respecto a la necesidad de protegerse, y de hacerlo bien, son algunos de los temas que se abordaron en el desayuno organizado por HSEC Magazine, en el que participaron expertos del mundo académico, del Estado y de organismos administradores.

Son muchos los factores que explican el aumento de las enfermedades auditivas en las empresas. Lo más importante, según indica José Espinosa, Jefe del Sub Departamento de Seguridad y Tecnologías en el Trabajo del Instituto de Salud Pública (ISP), es que este tema se aborda de manera incorrecta. Se busca la solución en los Elementos de Protección Personal, EPP, y no en el control de la fuente.

Todo lo contrario a lo que indica el Protocolo de Exposición al Ruido, conocido como Prexor, que entrega las directrices que permiten controlar la exposición al ruido de los trabajadores y que, junto al Plan ESI -para la erradicación de la silicosis-, están transformándose en potentes herramientas para hacer frente a las enfermedades laborales en Chile.

El freno a enfermedades como la sordera y la hipoacusia están directamente relacionadas con prestar atención al Prexor; una tarea que, a juicio de Luis Salamanca, Director de la Carrera de Ingeniería en Prevención de Riesgos de Universidad Santo Tomás, Sede Santiago Centro, involucra a las empresas, las mutualidades y las instituciones de educación. Estas últimas, por su rol como formadoras de profesionales a cargo de implementar estrategias de prevención de riesgos en las compañías.

José Espinosa, ISP.
Luis Salamanca, Universidad Santo Tomás.
Luis Carrera, IST.
Jorge Benítez, Cesmec.
Nicolás Moreno, Universidad del Pacífico.
José Luis Urnia, ACHS.
Danilo Robledo, DuocUC.
Luis Reyes, ISL.
Marcelo Molina, Mutual de Seguridad.

“Recordemos que prevención es conocimiento, y ese conocimiento lo debe tener el trabajador y el empresario, para desmitificar el hecho de que las acciones preventivas no son un gasto, sino una inversión”, explica Salamanca.

Para Luis Carrera, Consultor de Prevención Zonal Metropolitana del Instituto de Seguridad del Trabajo (IST), la esencia de Prexor genera mayor obligatoriedad para el empresario y reorienta el foco de atención hacia las medidas de control de la fuente y no solamente a entregar EPP, que es lo que tradicionalmente se ha hecho.

El problema es que el control de la fuente requiere un trabajo de largo plazo y una inversión económica y de recursos humanos mayor. “La prevención más barata y cómoda son los EPP, pero es absolutamente insuficiente, porque es como colocar un parche curita sobre una incisión quirúrgica. Es necesario llegar más al fondo”, asegura el representante del IST.


El factor humano

Desarrollar una cultura del autocuidado y prevención de riesgos es otro elemento vital para poner freno al aumento en la tasa de enfermedades laborales. Según sostiene Jorge Benítez, Ejecutivo Comercial del Area de Certificación de Productos de Cesmec, si el trabajador no está involucrado, la estrategia no funciona; de ahí la importancia de educarlo en prevención de riesgos. “No es fácil. Es un proceso cultural que toma tiempo, y que a pesar de ser un tema crítico, porque permite protegerlos a ellos y a sus familias, cuesta introducirlo”, indica.

En el caso de la hipoacusia, la falta de información que tienen los trabajadores hace que no den la importancia suficiente a las medidas de prevención y especialmente al uso de los EPP. “En muchos casos, por incomodidad o desconocimiento, no ocupan elementos de protección, como audífonos o tapones; o si lo hacen, se los sacan por cualquier motivo”, explica Nicolás Moreno, Director de la Escuela de Ingeniería en Prevención de Riesgos de la Universidad del Pacífico.

Para José Luis Urnia, Especialista Senior de la Sub Gerencia de Desarrollo Preventivo de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), no cabe duda de que es necesario trabajar intensamente en la concientización de la empresa respecto a inversión en prevención de riesgos y al correcto uso de los EPP. “Porque si un trabajador no usa su protector auditivo el 100% del tiempo que permanece expuesto al ruido, la atenuación efectiva que ese protector le entrega disminuye drásticamente. Basta un intervalo de media hora para afectar en hasta 50% la atenuación que entrega el protector”, agrega.

El problema, como sostiene Luis Carrera, es que el empresario compra EPP y se lo entrega al trabajador, pero sin educación de por medio. Entonces, por desconocimiento, el trabajador no lo utiliza adecuadamente, le incomoda, lo rechaza, se lo saca cada vez que puede y se expone al riesgo.

Esta realidad se observa especialmente en las microempresas y en rubros como el de la construcción, que debe su complejidad a las fuentes móviles y dinámicas presentes en distintas faenas. Pensando en ellos, el ISP edita año tras año guías gratuitas de uso de EPP, donde explican la importancia de una adecuada selección de ellos, junto con recomendaciones para el mejor uso y mantenimiento de los EPP.

En cambio, sectores como la minería, destacan por sus altos estándares y se convierten en grupos excepcionales en el mundo del trabajo. Como indica Danilo Robledo, Director de la Carrera de Prevención de Riesgos de DuocUC, Sede San Joaquín, muchas empresas mineras están automatizando algunos de sus procesos productivos, de manera que los operarios estén a kilómetros de distancia de la fuente.


Protección auditiva bajo control

En opinión de Luis Reyes, Encargado de la Unidad de Vigilancia de Riesgos Ocupacionales del Departamento de Prevención de Riesgos del Instituto de Seguridad Laboral, ISL, tener en cuenta que cada rubro tiene su riesgo y que dentro de cada empresa existen peligros particulares, es el primer paso para establecer una estrategia de prevención. Luego, los expertos indican que corresponde determinar la o las fuentes de riesgo y el lugar de trabajo en base a los protocolos existentes, considerando el tiempo de exposición diario o efectivo del trabajador.

Asimismo, una empresa puede tener registros históricos de fuentes generadoras de altos niveles de ruido, sin embargo, si es capaz de implementar medidas de atenuación, puede lograr estar bajo el límite exigido por la norma.

Según el ejecutivo de IST, luego de una correcta evaluación del control en la fuente y controles ingenieriles de atenuación del ruido, puede disminuirse al mínimo la exposición al ruido a través de EPP. “La jerarquía es esa: fuente, medio y EPP”, recalca.

Para que las empresas implementen una estrategia de prevención en materia de ruido, Marcelo Molina, Ingeniero Acústico de la Sub Gerencia de Salud Ocupacional de la Mutual de Seguridad, recomienda diseñar un plan de gestión integral, que luego de evaluar la fuente y acondicionar el medio para disminuir sus efectos, considere una adecuada selección del EPP. “No se trata de una elección estándar, sino particular, según la dinámica del trabajo. Luego, debe ser comprobada su calidad, el trabajador tiene que recibir el entrenamiento necesario para utilizarlo bien y determinar cuándo lo debe reemplazar”, señala.


La responsabilidad de las empresas

Desde la puesta en marcha de la Ley 16.744 en el año 1968, las distintas normativas y reglamentos relacionados, tanto del Ministerio de Salud como del Ministerio del Trabajo indican que la responsabilidad de las condiciones sanitarias del lugar de trabajo recaeen en el empleador. “Ellos son responsables de la salud de los trabajadores contratados directamente y también de los contratistas que operan en su ambiente de trabajo. Todos los protocolos refuerzan esa idea”, afirma José Espinosa.

Pero, aún un número importante de empresas desconoce esta responsabilidad, en especial dentro del sector de la pequeña y microempresa. El representante del ISP señala que un estudio hecho en 2011 por la Organización Internacional del Trabajo, (OIT) revela que el 52% de los trabajadores activos del país pertenece a ese sector, y que dentro de ese grupo, el 9% de los dueños de empresas no sabía siquiera que existía un seguro. “No saben que tienen a su disposición el servicio de las mutualidades, lo que al mismo tiempo es un reflejo de que los organismos administradores no se han hecho cargo de este segmento de empresas”, recalca.

En este rango de empresas, tal y como lo señalan muchos estudios, entre ellos el de la OIT, una mejora en la calidad social del trabajador en su ambiente de trabajo es directamente proporcional con un aumento de la productividad”, recalca José Espinosa.

Los cambios a la ley 16.744 proyectan un futuro optimista en cuanto a la higiene laboral. Así lo señala el representante del ISP, quien explica que estas modificaciones incorporan múltiples aspectos relacionados con la gestión de la prevención de riesgos, tomando en cuenta incluso la realidad de las Pymes. Asimismo, plantea que los departamentos de prevención de riesgos deberán implementarse en las empresas de todo rubro, no como hasta ahora, en que solo se exigía al comercio, industria y minería.

La Pymes son otro sector que está considerado en las modificaciones normativas. Una vez aprobados los cambios, Luis Carrera señala que deberán contar con un encargado de prevención de riesgos y llevar a cabo una autoevaluación anual respecto a su gestión en esta materia. “Poco a poco están surgiendo las políticas públicas necesarias”, concluye el representante del IST.

Diciembre 2013
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Comentarios acerca de este artículo
Marco Salcedo Asesor independiente (21/12/2013)

El prexor es una herramienta que obliga al empleador a realizar acciones de Prevencion, sin embargo segun mi experiencia salvo excepciones el compromiso de las empresas con la proteccion al ruido radica solamente en comprar EPP y entregarlos, se requiere una gestión y compromiso real para integrar la Prevención a la gestión de las empresas al subsistema GEMA a la productividad de los procesos.-

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