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NAMAS
Las acciones de mitigación ante el cambio climático
Por David Falcon, Gerente ERS de Deloitte.

El cambio climático ha mostrado sus impactos en el planeta. En este escenario, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero ha sido un desafío constante a nivel global, que ha incorporado a todos los sectores, desde la academia hasta el sector empresarial, donde se han generado acciones de soporte.

Los esfuerzos por disminuir los gases de efecto invernadero han sido diversos. Uno de los más conocidos fue el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL), que se formaliza con el protocolo de Kioto en 1997. Ahora, desde el año 2007, a través del “Plan de Acción de Bali”, se masifican aún más las reducciones de gases de invernadero a todas las partes que quieran participar de forma voluntaria.

En el Plan de Acción de Bali se gesta el mecanismo o instancia de “Acciones Nacionales Apropiadas de Mitigación” (NAMAs). Estas acciones están orientadas a países en vías de desarrollo que puedan reducir sus gases de efecto invernadero de forma estructurada y estandarizada a través del concepto de MRV, esto es, que las emisiones sean Medibles, Reportables y Verificables.

Como las NAMAs requieren de algún nivel de financiamiento internacional para llevarse a cabo, esto se puede lograr a través de apoyo en tecnología, financiamiento y creación de capacidades, teniendo una gama de acción bastante amplia como incidencia en cambios regulatorios, programas, subsidios, impuestos, entre otros.

Existen diferentes tipo de NAMAs. Están las Unilaterales, que toman acciones autónomas sin apoyo externo; las Apoyadas, en que una parte de las acciones están condicionadas al apoyo internacional (financiamiento, tecnología o construcción de capacidades); y las Generadoras de Crédito, que son las que ganan créditos que pueden ser transados en el mercado del carbono. A diferencia de los proyectos MDL, las NAMAs son totalmente flexibles en su diseño y mecanismos de medición, reporte y verificación, lo que favorece el diseño de soluciones específicas para la realidad de cada país y no necesariamente una réplica de proyecto realizado en otro continente. Las NAMAs son un mecanismo que contribuye a los países en la cuantificación de las reducciones de Gases de Efecto Invernadero restablecidos en un acuerdo de una nación en particular con vistas a cumplir su compromiso voluntario de mitigación frente a la Convención de Naciones Unidas en Cambio Climático.


¿Qué ocurre en Chile?

Chile en particular debe reportar sus reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero, a través de mecanismos enmarcados en los acuerdos internacionales, por lo que debe fortalecer sus sistemas de monitoreo, medición, reportabilidad y verificación, entre otras medidas. Dado esto, las NAMAs son un mecanismo adecuado para incentivar muchos proyectos de reducción de gases de efecto invernadero que tuvieron cabida en el MDL.

El país puede continuar recibiendo apoyo internacional para el financiamiento de NAMAs, por lo que a medida que muchas instituciones empresariales o gubernamentales opten por el desarrollo de una NAMA, están contribuyendo a la reducción de gases de efecto invernadero global y, por ende, al cumplimiento de la meta país. Dado lo anterior, es de suma relevancia tener una política país que incentive, promueva y catalice muchos proyectos orientados a disminuir las emisiones de CO2.

Chile ya ha desarrollado proyectos NAMAs, como es el caso de la iniciativa desarrollada por el Gobierno de Chile (ministerios de Transportes y Medio Ambiente). Su objetivo es lograr que al año 2020 circulen en Chile cerca de 70 mil vehículos híbridos y eléctricos a través de la superación de diversas barreras para introducción de la e-movilidad en el país: creación de mercados, infraestructura de carga, investigación y desarrollo. En una etapa inicial, se contemplan dos estudios pilotos: respecto a potencialidades del mercado de vehículos de este tipo en zonas específicas del país, y respecto a infraestructura asociada a la carga de estos vehículos.

Adicional al ejemplo anterior es la NAMA Forestal, iniciativa desarrollada por el Ministerio de Agricultura, a través de CONAF, en coordinación con diversas entidades públicas y privadas tanto a nivel nacional como internacional y que se inserta en la Estrategia Nacional de Bosques y Cambio Climático.

Como estos, existen más ejemplos a nivel nacional, pero, en términos concretos, lo relevante es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Si continuamos operando de la misma forma ¿generaremos menos emisiones? ¿Continuar en la misma senda que hemos venido evolucionando nos conducirá a un mejor mundo? Probablemente tengamos que modificar algo, posiblemente tengamos que comenzar por identificar qué actividad costo-efectiva nos puede generar un mayor beneficio en términos de reducción de gases de efecto invernadero. La meta nacional ya está establecida, los mecanismos existen, la tecnología y fondos están a nuestro alcance; solo nos queda actuar.

Noviembre 2013
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