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EMANACIONES DE GASES INDUSTRIALES
La nueva conciencia empresarial

Por casi cien años, las empresas productivas no fueron conscientes de la responsabilidad que les cabía por las emanaciones de sus procesos hacia el medioambiente. Todo lo contrario: se desarrolló un modelo industrial caracterizado por grandes chimeneas, que mientras más emisiones generaban, más productivas parecían. Pero esa realidad cambió. Desde hace algunas décadas se han venido impulsando en países desarrollados acciones hacia el resto del mundo, que en Chile encontraron ecos insospechados. Para conversar acerca de este tema, nos reunimos con representantes del mundo académico, organismos gubernamentales y privados.

Los problemas ambientales generados por estas actividades industriales sin medida ni control, se incrementaron llegando a su punto más alto a fines de los años ’80 y comienzos de la década del ’90. Marcela Fernández, Abogada en Derecho Ambiental y Académica del Magíster de Medioambiente y Desarrollo Sustentable de la Universidad Mayor, recuerda que justamente la contaminación atmosférica fue el primer tema sobre el que la comunidad internacional puso atención. Chile era en esa época el país más contaminante a nivel mundial por fundiciones de cobre y uno de los que registraba los mayores índices de contaminación atmosférica.

El primer paso fue la creación de la Comisión Nacional del Medioambiente, CONAMA, con el objetivo de establecer normas de calidad ambiental, normas y planes de prevención y descontaminación, junto con el sistema de evaluación de impacto ambiental.

La preocupación por la calidad del aire crece. Prueba de eso es la creación más reciente de la Superintendencia del Medioambiente, que como describe Juan Pablo Rodríguez, Encargado de Asuntos Atmosféricos de la División de Fiscalización del organismo, tiene un Area de Asuntos Atmosféricos, encargada de velar por el cumplimiento de las normas de emisiones, planes de descontaminación y normas de calidad.“Contamos con un programa de fiscalización de las fuentes de CO2 provenientes de las grandes fuentes emisoras y del comercio de leña seca, que es la principal causa de contaminación en el sur de Chile”, detalla.

Gracias a un trabajo de más de 20 años, a juicio de la abogada, se ha logrado reducir notablemente la contaminación por material particulado respirable y por anhídrido sulfuroso, proveniente de las fundiciones de cobre.


¿Dónde se dan los avances?

Marcela Fernández, Universidad Mayor.
Juan Pablo Rodríguez, Superintendencia del Medioambiente.
José Leal, Universidad Mayor.
Cristian Bustos, Better Consultores.
Claudio Huepe, Universidad Diego Portales.
Andrés Rolón, Fundación Chile.
Ximena Olmos, CEPAL.

Así como en el pasado las emisiones industriales fueron una de las grandes fuentes de contaminación ambiental, hoy surgen como el sector que muestra los mayores avances. En opinión de José Leal, Director del Magíster de Medioambiente y Desarrollo Sustentable de la Universidad Mayor, en este proceso algunas organizaciones del sector empresarial han sido extraordinariamente colaboradoras y muy entusiastas en participar, como Sofofa y Asimet.

Cristian Bustos, Gerente General y Socio de Better Consultores, señala que si bien los avances en control de emisiones de material particulado, azufre de las fundiciones y arsénico son significativos, esta realidad se da sobre todo en las medianas y grandes empresas. “En paralelo, siguen existiendo debilidades en la pequeña y microempresa, que en muchos casos siguen funcionando como ‘pequeñas cocinas’ que aunque emiten gases en menor proporción, dependiendo de la toxicidad de los compuestos con los que trabajan, pueden tener mayor impacto que una actividad de gran escala”, comenta.

Otro punto pendiente, a juicio de Bustos, es el debilitamiento de la capa de ozono en la Región Metropolitana. Asegura que existen decenas de estudios e inventarios, pero escasas medidas de reducción, lo que afecta muy especialmente a los trabajadores expuestos a estas fuentes.“Definitivamente, hay sectores más complejos que otros, principalmente los relacionados con actividades químicas, como agroquímicas, productoras de solventes, pinturas y la industria gráfica”, señala.

En cuanto a nuevos avances, Claudio Huepe, Coordinador del Centro de Energía y Desarrollo Sustentable de la Universidad Diego Portales, destaca el interés de varias industrias que están estudiando su huella de carbono y la relación con el tipo de energía que requieren. “Aun cuando Chile es un pequeño emisor, mirado como industria, es muy significativo”.

Otro elemento que destaca Andrés Rolón, Jefe de Proyecto de Energía y Cambio Climático de Fundación Chile, es que “aunque actualmente no hay obligación de reducción de gases de efecto invernadero para Chile, lo más probable es que sí exista en un futuro cercano”.


La presión del mundo y las personas

La preocupación por disminuir las emanaciones de gases industriales tiene distintos fundamentos. Además de la importancia de frenar la descontaminación, Ximena Olmos, Profesional de la División de Comercio Internacional de CEPAL, indica que el componente internacional tiene una gran importancia.

Señala que un país como Chile, con un proceso de internacionalización creciente durante los últimos años, donde el sector exportador ha innovado en desarrollo de productos, comercialización y estrategias de marketing, enfrenta la demanda y preocupación de los mercados externos por el cambio climático y la sustentabilidad.“Somos los proveedores de los bienes que muchos países consumen y en la medida que ellos prefieren y apuestan por un consumo social y ambiental responsable, nos vemos exigidos a incorporar nuevos estándares en esta materia”, sostiene.

A juicio de Andrés Rolón, “la presión del mercado está dada, en gran medida, por la presión de los consumidores, notándose últimamente un mayor peso de la opinión pública en los debates que tienen que ver con el medioambiente en general”.

La preocupación por la descontaminación del medioambiente es un tema cada vez más serio para las empresas. Por eso, muchas están abordando la medición de su huella de carbono, algo de lo que José Leal está plenamente consciente, porque lo percibe en la demanda por capacitación que hay respecto a esta temática.

Juan Pablo Rodríguez insiste en que la presión del mercado y la presión social impulsan a que se tomen medidas para disminuir, controlar y restringir las emanaciones de gases industriales. “Prueba de esto son los esfuerzos normativos, como en el tema termoeléctrico y de transmisión, dos de las normas de emisión más importantes elaboradas durante el último tiempo. A estos se suma la revisión de normas ya existentes, como la relativa a la emisión de celulosa y los distintos planes de descontaminación de ciudades como Temuco y Rancagua”, explica.

Otra evidencia al respecto es, como señala Marcela Fernández, la discusión que se está llevando a cabo en el Congreso respecto a la figura de delito ambiental, que refleja una evolución en la importancia que ha adquirido el incumplimiento en esta materia. En la misma línea, las sanciones que deben enfrentar las empresas hoy son más altas que antes.


Los nuevos desafíos

Las empresas pueden abordar el control de sus emisiones de gases industriales a través de una serie de mecanismos y modelos de acción. Según Ximena Olmos, la teoría indica que el primer paso es hacer mediciones que permitan identificar las principales fuentes de contaminación, buscar sistemas para reducirlas y evaluar la posibilidad de compensar.

Una manera de hacerlo es a través de los bonos de carbono. En este sentido, el representante de Fundación Chile señala que “lo óptimo es que la empresa compre el equivalente a lo que no pudo reducir por sus medios”. Sin embargo, indica que “es preferible tomar medidas de gestión para reducir las emisiones, porque eso trae consigo importantes ahorros, especialmente considerando que Chile es un país donde el costo de la energía es alto”.

Como explica Ximena Olmos, en general, las empresas locales recién están en la etapa de aprendizaje del cálculo, por lo tanto, la mitigación es prácticamente inexistente. Esta situación, para la experta de la Cepal, se explica por la variedad de impactos ambientales con que se encuentran las empresas hoy, ya que a pesar de que las emisiones son lo más instalado en la discusión, el país también se enfrenta a la emergencia del tema del agua y de otro tipo de huellas, como la social, que es el impacto que la actividad genera en la comunidad.

Para Cristian Bustos, estamos viviendo un proceso de cambio interesante. “Las empresas están cada vez más interesadas en desarrollar proyectos más allá de la normativa y, a pesar de que hay una fuerte tendencia a mirar la problemática ambiental global, entienden que es necesario poner la mirada en los problemas locales”, recalca.

Para seguir avanzando en el desarrollo de una conciencia plena sobre la descontaminación industrial, surgen desafíos importantes, como la necesidad de contar con estadísticas oficiales respecto a las emanaciones de las empresas y a exigirles rigurosidad en cuanto al reporte de ellas.

Asimismo, Claudio Huepe asegura que es clave hacer partícipe a la ciudadanía, clarificando los planes que la autoridad tiene al respecto y esclareciendo los conceptos básicos, de manera que exista mayor armonía entre lo técnico y lo social.

En efecto, bajar la temática ambiental desde las alturas, donde solo los expertos pueden hacer análisis, también es una tarea pendiente, en opinión de la abogada y académica Marcela Fernández. De esta manera, todas las personas podrían saber más, entender mejor, opinar y actuar.

Septiembre 2013
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