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Los riesgos de caídas en el trabajo en altura
Por José Manuel Iglesias Morón, Departamento de Seguridad y Salud Laboral del Holding Isastur. / jose.iglesias@isastur.com
El impacto por una caída desde altura puede ser tal que deforme el cuerpo, provocando contusiones y diversas fracturas. Esta es solo una de las consecuencias de estos accidentes, que incluso pueden ocasionar la muerte.

Se denomina acrofobia al miedo a las alturas. En mi caso particular, es miedo sobre todo a precipicios o carreteras sin barreras que dejan ver el abismo. Apenas intuyo que se acerca el vacío, percibo claramente cómo mi cuerpo se contrae y cómo las plantas de mis pies inician una sudoración que se extenderá rápidamente por todo mi cuerpo, como si hubiera realizado una maratón en tiempo récord. Es una sensación desagradable que trato de evitar a toda costa.

Por esto, las primeras preguntas que se hace un acrofóbico técnico de Prevención son: “¿Es realmente necesario subir por ahí? ¿Para qué trabajar en altura si se puede hacer desde las bajuras?”. Estas preguntas no son baladí. Cuando empecé en esto de la prevención, recuerdo a unos trabajadores que tenían que subirse en escalera a más de 10 metros de altura para cambiar el cartel de una película de cine, cada semana. ¿Vale la pena el riesgo? ¿Estamos locos? En todo esto, los diseñadores tienen mucho que decir. Por tanto, si se puede evitar trabajar en altura, evitémoslo.

Y, en caso de que sea inevitable, usemos los medios más seguros. Actualmente, existe una gran diversidad de plataformas elevadoras móviles de personal o de andamios que evitan el tener que andar subiendo en altura con técnicas de acceso y posicionamiento mediante cuerdas que siempre entrañan su riesgo. La decisión de trabajar en altura con estas técnicas no debería ser trivial. Una caída de altura es algo muy serio.


Experiencias de caídas

Todos alguna vez hemos vivido la experiencia de una caída de altura intencionada: algunos tendrán la experiencia de haberse tirado de un trampolín al agua en alguna que otra piscina, o de saltar un escalón, o de realizar saltos al vacío después de haber trepado algún que otro árbol o alguna que otra tapia, etc. Pero también todos alguna vez hemos tenido la experiencia de una mala caída en altura, aún con saltos intencionados, ya sea que al tirarnos del trampolín, impactamos en plancha en plena superficie acuática, sufriendo las consecuencias propias del golpe; también sabemos de otros que, al caer, pudieron sufrir alguna que otra torcedura al apoyar su pie en el suelo, o incluso seguro que conocemos a algunos que sufrieron golpes diversos producto de malos aterrizajes en esos saltos intencionados de ejecución imperfecta. Al fin y al cabo de humanos es errar, etc....

La cosa cambia radicalmente cuando la caída no es premeditada, cuando no sabemos y ni siquiera llegamos a creer que nos vayamos a caer. En estas caídas por sorpresa, todos perdemos el control de nosotros mismos, tanto que ni siquiera podemos llegar a coordinar nuestros propios movimientos. Tras la caída, solemos decirnos a nosotros mismos: “¡Me pilló por sorpresa! ¡No lo esperaba! ¿Cómo iba a pensar que me iba a pasar eso?”. No obstante, si sufrimos una caída imprevista, a tan solo 1 metro y medio de altura, y en tan solo medio segundo, nuestro cuerpo puede llegar a impactar brutalmente contra el suelo. Y lo peor de todo es que en este tipo de caídas, la trayectoria que pueda adquirir nuestro cuerpo es totalmente impredecible.

Si existieran objetos en el trayecto de la caída, impactaríamos contra ellos, hasta que diéramos con algo lo suficientemente resistente como para detener la caída, y sería en ese momento nuestro propio cuerpo (en particular, aquella parte de él que primeramente impactara contra el suelo) el que tendría que absorber toda la energía cinética generada.


Recomendaciones técnicas

A 1 metro y medio de altura, una persona de 80 kg es capaz de desplegar una energía cinética de aproximadamente 1.200 J, energía que solamente puede consumirse mediante la inevitable deformación instantánea de nuestro propio cuerpo. Y lejos de ser inofensiva, esta fuerza puede ser suficiente como para generar lesiones tanto a nivel externo como interno.

Para hacernos una idea de lo que estamos hablando: desde esa altura, el impacto de nuestro cuerpo contra el suelo sería aproximadamente el doble del generado por el puño de un boxeador durante su golpe. Vista la imagen, creo que mejor evitar el golpe o al menos estar correctamente protegido. ¿No lo cree? Por esto, es fundamental que cuando trabajemos en altura, todos atendamos a las siguientes recomendaciones básicas:

1. En caso de caída, nunca pierdas la cabeza: usa tu barbiquejo; es el único modo de asegurarnos que el casco permanecerá sobre tu cabeza durante la caída y durante cualquier posible impacto que sufras.

2. Si llegas a caer, que siempre sea por poco: utiliza tu arnés, correctamente ajustado y con el sistema anticaí- das siempre sujeto por encima de tu cabeza. De este modo, reduciremos la distancia de caída, el impacto de caída será menor, y las consecuencias serán siempre mínimas. En la medida en que vayamos aumentando la distancia de caída, todo inevitablemente irá a más: el impacto será mayor y las consecuencias serán siempre mucho mayores.

3. Los equipos siempre nuevos o como si lo fueran: todos los equipos de protección para caídas en altura tienen que estar en perfecto estado. Para ello, es necesario verificar que el equipo haya sido inspeccionado por personal especializado, pero además es importante que el propio usuario vuelva a verificar que este sigue en perfecto estado. Para ello, hay que revisar costuras, anillas y envolventes, y siempre recordar que al menor signo de deterioro, hay que desechar el equipo.


En definitiva, siempre que trabajes a más de 1,5 metros de altura, utiliza arnés, con sistema anticaídas anclado a punto resistente y tu barbiquejo siempre puesto.


José Manuel Iglesias es experto en Diseño, Implantación y Certificación de Sistemas de Gestión conforme al estándar OHSAS 18001:2007. Desde el año 2006 forma parte del Departamento de Seguridad y Salud Laboral del Holding Isastur.
Mayo 2018
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