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TRABAJO DE EMERGENCIAS
Una tarea ineludible del experto en prevención
Por Cristian Sandoval Q., Presidente Asociación Gremial de Empresas de Prevención de Riesgos Laborales (Agespri).
csandoval@sqingenieria.cl
Las emergencias también son parte de la materia de injerencia de los profesionales de la seguridad laboral, por lo que resulta primordial que se definan protocolos para enfrentar estos eventos, los que deben incluir las diferentes etapas de los mismos.

Aún tenemos fresca en nuestra mente la tragedia del Sanatorio Alemán de Concepción, donde una fuga de gas provocó una explosión que causó la muerte de tres trabajadores y lesiones a otra que, al momento de escribir estas líneas, aún se mantiene grave con quemaduras en más del 40% de su cuerpo.

Para los Expertos en Prevención de Accidentes Laborales, no solo nos preocupa que no ocurran enfermedades o accidentes con lesiones que puedan afectar a los trabajadores, sean estos propios o terceros. Aunque muchos profesionales de la Salud y Seguridad en el Trabajo (SST) ponen su foco de acción en estas actividades, ellos también están a cargo de diseñar e implementar los programas y protocolos de acción ante emergencias, las que esperamos que nunca ocurran. Es evidente que estos planes no solo requieren de conocimiento técnico y operativo, sino también de liderazgo y apoyo económico, a objeto de implementar requerimientos de infraestructura u otros que permitan asegurar la evacuación de quienes son parte de una emergencia.


Consideraciones en la planificación

En nuestra opinión, como Gremio de Empresas de Prevención de Riesgos, no solo las organizaciones pueden fallar al momento de planificar estos protocolos, sino también los profesionales que se encuentran a cargo.

En primer lugar, los planes de emergencias y evacuación no solo adolecen de fallas estructurales en su diseño, como lo es cuando en este no se contemplan todos los eventos que pueden ponen en marcha el plan de emergencia, sino también en las necesidades de gestionar recursos para que su implementación pueda hacerse en forma profesional. Esto, considerando que cuando un plan se aplica es porque realmente ocurre una emergencia, por lo que este debe asegurar que nuestros colaboradores puedan evacuar con seguridad y, lógicamente, con más seguridad volver a sus puestos cuando la emergencia se haya dado por superada.

Por ejemplo, en una empresa intensiva en el uso de combustible, en la que existe en su operación la probabilidad de que ocurra una fuga, ¿no debería tener un protocolo que vaya más allá de la evacuación en el diseño de la planificación? Asimismo, ¿no se debe tener en cuenta cómo se levanta la emergencia? En otras palabras, ¿cómo se sabe que la emergencia ya pasó?

En la actualidad, no solo Bomberos puede determinar con su equipamiento si el riesgo aún persiste; también, lo puede hacer la propia empresa u organización, ya que la tecnología actual permite que cualquier compa- ñía pueda acceder al instrumental para tomar buenas decisiones, sin depender únicamente de lo que puedan indicar terceros, sin haber medido ni evaluado de buena forma el riesgo.


Procesos de ventilación

También se debe considerar que ante una fuga de gas o derrame de combustible, el proceso de ventilación es parte del manejo de la emergencia, y ese conocimiento profesional debe ser un aspecto de singular importancia por parte de los profesionales de SST.

Es sabido que el gas natural o de ciudad tiene un límite de explosividad inferior de 4,5% y uno superior de 14,5%, es decir, si la mezcla combustible aire-combustible se encuentra sobre el 14,5%, se dice que tenemos una mezcla rica o saturada de combustible, y por más que tengamos una fuente de ignición, no habrá explosión.

Sin embargo, al comenzar un proceso de ventilación, esta mezcla rica y saturada de combustible empieza a ser diluida, con lo que su concentración baja en dicho ambiente; es decir, si tenemos una presencia de 25% de combustible en el ambiente, no ocurrirá una explosión, pero en la medida que ventilamos y ese porcentaje comienza a alcanzar a 14,5%, nos acercamos a un mayor riesgo, pues en algún momento del proceso de ventilación pasaremos por los límites de explosividad del combustible (en este caso, gas natural). En otras palabras, el proceso de ventilación de fugas o derrames es parte de la emergencia real, y no de una mitigación, porque el gas ya fue cortado o detenida la fuga.

La única forma profesional y preventiva de saber si la emergencia ya fue superada es midiendo la concentración de combustible en el ambiente y esos equipos están actualmente al alcance de prácticamente cualquier Pyme. No obstante, se requiere tanto de la voluntad de la empresa como de la expertise de un profesional de SST que pueda explicar la relevancia de contar con dichos equipos, enfatizando que esta inversión va en directa relación con la planificación de respuesta ante las emergencias y donde claramente el profesional a cargo juega un rol fundamental, ya que se requieren conocimientos tanto para sensibilizar respecto a las necesidades de contar con un buen plan, como para manejar una emergencia en desarrollo.

Sin lugar a dudas, muchos profesionales de SST deben tener claridad de las causas de esta emergencias y cómo un trabajo con terceros debe ser planificado previamente para evitar este tipo de accidentes, con todo lo que ello implica.

Mayo 2018
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