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TRABAJO EN ALTURA
Seguridad que se potencia con EPP y procedimientos

Según cifras oficiales, las caídas desde distintos niveles de altura, son el segundo tipo de accidentes que se presenta con mayor frecuencia en la industria. Una triste realidad que habla de la importancia de prevenir este tipo de siniestros. ¿Cómo lograrlo? Tres especialistas nos lo explican en este reportaje.

Andamios, escaleras y techumbres. Esos son los tres principales lugares donde más ocurren caídas de trabajadores en nuestro país. Ya sea por descuido personal o por ausencia de Elementos de Protección Personal (EPP), este tipo de siniestros siempre conlleva fuertes lesiones físicas o incluso la muerte.

Recordemos que se considera trabajo en altura a toda actividad que deba realizarse a una altura física igual o superior a 1,80 metros medidos desde el piso. Si una labor cumple con estas características, es deber del Prevencionista de Riesgos o del personal responsable exigir los elementos básicos de seguridad, entre los que destacan colas de seguridad, arneses especiales y líneas de vida, entre otros.

Enrique Calderón Carmona, Docente del Departamento de Construcción y Prevención de Riesgos de la Universidad Técnica Federico Santa María (USM), explica que este tipo de siniestros se ve propiciado, principalmente, por la presencia de condiciones inseguras, como pisos mojados y resbaladizos. “Estos accidentes pueden provocar diversas lesiones, fracturas y traumatismos en diferentes partes del cuerpo, las que, con frecuencia, requieren atención médica y seguimiento según las secuelas y daño sufridos por la persona”, agrega.

Enrique Calderón Carmona, Docente del Departamento de Construcción y Prevención de Riesgos de la Universidad Técnica Federico Santa María (USM).
Francisco Villalonga Regord, Jefe de Centro de Entrenamiento Riesgos Críticos de la Mutual de Seguridad CChC.
Rodrigo Barahona, Especialista Senior de Seguridad y Salud en el Trabajo de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS).

A fin de prevenir estos siniestros, Francisco Villalonga Regord, Jefe de Centro de Entrenamiento Riesgos Críticos de la Mutual de Seguridad CChC, recomienda “considerar los equipos y elementos adecuados para la tarea a realizar, como los puntos de anclaje o los cabos de vida, y aptitudes para la labor, como los exá- menes ocupacionales o pre-ocupacionales. También es importante contar con procedimientos estandarizados para esta clase de trabajo”.


¿Qué hacer en caso de emergencia?

Sectores como la Construcción, Industria, Minería y Electricidad, entre otros, son los más propensos a tener un accidente por trabajo en altura, porque en varios de sus procesos, los colaboradores deben desempeñar sus funciones a bastantes metros del suelo.

“Frente a cualquier accidente, debe operar el plan de rescate y/o emergencia del proyecto, eliminando con ello la posibilidad que otros trabajadores también sufran lesiones. Por tal motivo, todo trabajador que enfrente un accidente, debe dirigirse rápidamente a la zona de seguridad establecida”, aconseja Rodrigo Barahona, Especialista Senior de Seguridad y Salud en el Trabajo de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS).

Además, el especialista añade que es vital que cada obra o faena cuente con al menos un profesional capacitado y entrenado en primeros auxilios para atender al accidentado mientras llega la asistencia externa. Por ello, resulta esencial la capacitación de todos los trabajadores para actuar correctamente y en el menor tiempo posible, en caso que presenciemos un accidente de esta naturaleza. Y mejor aún si estos talleres tienen por objetivo prevenir una caída de este tipo, una misión que para nuestros entrevistados es difícil, pero no imposible.

“Desde mi experiencia en obra, sí es posible la gestión de un riesgo. Todo inicia en la planificación, involucrando las rutas críticas de las partidas más importantes donde existan trabajos de altura. Conectando esta información podemos detectar las posibles fallas y condiciones latentes. Teniendo esto claro, podemos definir nuestras defensas que protegerán a las personas que están expuestas a esta labor, implementar las medidas de control necesarias o exigir el uso de protección colectiva”, aconseja Villalonga Regord.

Por su parte, Barahona complementa esta respuesta, agregando que los trabajadores expuestos a este tipo de faenas siempre deben exigir un “kit de seguridad” para desempeñar sus funciones. “Este debe considerar, en términos generales, polipastos, cuerdas y accesorios como mosquetón de seguridad, absorbedor de energía, multiplicador de anclaje, cuerda estática, protector de cuerda, sistema de autorrescate, elementos de amarre, cinta de anclaje regulable y llave de torque, entre otros”, sentencia.


Un elemento vital para la prevención

Tal como señalábamos, todo riesgo puede prevenirse si se trabaja con anticipación y planificación. De ahí que el entrenamiento de todos los actores asociados a una faena que implique trabajo en altura resulta fundamental para prevenir accidentes de cualquier tipo.

“El entrenamiento para personas que están expuestas a riesgos por trabajo en altura debe diseñarse y realizarse de acuerdo al tipo de función de los puestos de trabajo y a los peligros a los que está expuesto. Entonces, esto definirá el tipo de equipamiento y en cuyo uso el trabajador debe entrenarse”, señala Calderón. “No obstante, la sensibilización en riesgos por trabajos en altura es transversalmente vital, pues esta apunta no solo al conocimiento, sino a la motivación de las personas para mantener un comportamiento seguro durante sus labores en altura”, agrega.

Esta clase de programas debe abordar distintos aspectos. Por ejemplo, debe mostrar dónde se están desempeñando las funciones, bajo qué tipo de condiciones, qué personas componen un determinado turno, quiénes son los responsables por área, riesgos asociados a las labores en faena, colaboradores capacitados en primeros auxilios, entre otros. En términos técnicos, los operarios deben conocer la normativa en temáticas de trabajos en altura: uso, mantención y revisión de EPP; líneas de vida y protecciones colectivas; rescate técnico; instalación de anclajes; conocimientos de los Sistemas Personales de Detención de Caídas (SPDC); y cursos prácticos en terreno o en centros especialmente habilitados para este tipo de tareas, por nombrar algunos de los temas más populares.


Normativa y fiscalización

En nuestro país, existe una norma nacional para equipos de trabajo en altura disponible a través del Instituto Nacional de Normalización (INN): la NCh 1258. Este marco regulatorio, en sus distintas versiones y subíndices, explica las características y cualidades de los equipos, así como también el tipo de pruebas, mantenimientos y ensayos que deben recibir y cumplir para asegurar un correcto funcionamiento.

Junto con el cumplimiento de estos estándares, Francisco Villalonga Regord, de la Mutual de Seguridad CChC, también aconseja preocuparse de la persona que llevará a cabo las actividades en altura. “La salud y la buena alimentación son esenciales en esta labores, ya que tienen una alta demanda física. Es importante destacar que antes de cada actividad, debemos cerciorarnos de que estén las aptitudes de salud adecuadas; por ende, tanto en el trabajo como en el entrenamiento, solicitamos, como mutualidad, los exámenes pre-ocupacionales de altura física”, explica.

Gracias a esta medida, se puede evitar que un trabajador en altura sufra de estrés, agotamiento, insolación o mareos, entre otros males que podrían llevarlo a tener un accidente con consecuencias fí- sicas o fatales producto de una caída. Por su parte, Calderón Carmona, de la USM, detalla que en nuestro país, la fiscalización del cumplimiento normativo en esta materia está a cargo de la Autoridad Sanitaria Regional y la Dirección del Trabajo, cuyos inspectores deben fiscalizar de forma regular ciertas empresas donde, entre otros, se supervisan acciones ejecutadas en altura.

No obstante, el número de fiscalizadores y su capacidad no siempre les posibilitan realizar acciones y/o fiscalizaciones que tengan un impacto real en prevención, por lo que los esfuerzos se concentran, en muchos casos, en la promoción de conductas seguras para promover el autocuidado.

“De ahí la importancia de realizar gestión preventiva dentro de una empresa para autorregular las acciones conducentes a reducir los riesgos laborales. Esto toma más fuerza e importancia que nunca, pues salvaguardar la salud y seguridad de los trabajadores no es responsabilidad exclusiva de los servicios fiscalizadores, sino que debe comenzar por una conducta de autocuidado de las personas, apoyada y reforzada por sus empleadores, a través de líderes motivadores y comprometidos con la instauración de la cultura preventiva en sus equipos de trabajo”, concluye el académico.

Diciembre 2017
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Comentarios acerca de este artículo
Juan Peña Báez AngloAmerican (19/12/2017)

Respecto de los linieros eléctricos, cuando usan cinturón de seguridad con bandolera y NO arnés, porque están iniciando el armado de torres o instalación de poste, en cuya circunstancia no hay nada más alto donde engancharse; ¿existe prohibición o norma al respecto?
Muchas gracias

Andrés Macaya Quazar (18/12/2017)

Los estrobos no son componentes de un SPDC. Sólo pueden serlo en combinación con un amortiguador de impactos.
Se observa una foto donde el trabajador tiene puesto un cinturón. Debe tener un arnés.
Dada la situación actual del mercado de SPDC, el artículo no menciona nada sobre las certificaciones.

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